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Practicas ocultas de los encuentros g-12


Lamentamos no tener en el país(X) una voz profética lo suficientemente fuerte, que exhorte, consuele y edifique al pueblo de Dios en general.
Los Congresos Cristianos Internacionales, que de tiempo en tiempo se realizan en diversos países, están íntimamente relacionados con la MCI - Misión Carismática Internacional, fundada por el pastor César Castellanos, de Colombia.

El pastor César Castellanos y su esposa pertenecen también a un partido político, llamado Partido Nacional Cristiano.

La MCI es conocida como un Movimiento de Células; y casi se pasa por alto que es un movimiento carismático. No tenemos nada en contra de nuestros hermanos carismáticos; pero, es cierto que muchos hermanos no carismáticos se entusiasman con la idea del crecimiento celular, ignorando el trasfondo carismático de esta Misión.

En Venezuela está el apóstol Guido Raúl Ávila, con un ministerio semejante: CCN Internacional.

Es importante para comprender el tema, que estos ministerios constan de tres brazos:

a) La obra y base de la Misión en Colombia y Venezuela (iglesias con miles de miembros);

b) La tarea de propagación de la Visión en el mundo (Los Congresos); (*)

c) Los Encuentros de tres días, llamados ‘Encuentro con Dios’.

Dice Charles G. Finney en su libro ‘El Avivamiento’:

“Otra razón por la cual Dios requiere la oración en quebrantamiento y humillación es que es el único modo en que la iglesia puede ser preparada debidamente para recibir grandes bendiciones, SIN SER PERJUDICADA POR ELLAS. Cuando la iglesia está postrada en el polvo delante de Dios, y está en la profundidad de la agonía en oración, LAS BENDICIONES LE HACEN BIEN. Mientras que, si recibe la bendición sin esta postración profunda del alma, SE ENVANECE Y SE LLENA DE ORGULLO. Pero así, en la actitud correcta, aumenta su santidad, su amor y su humildad”.

Lamentablemente, este macro movimiento evangélico, en el cual están involucrados y comprometidos algunos cristianos considerados famosos y de peso, apela al ego y a la exaltación del hombre, poniendo a Dios a nuestro servicio.

Por esta razón tienen tanto éxito aparente y convocan a grandes multitudes.
Su lema oculto es: "Demos al público lo que anhela escuchar y sentir".

Esto resulta en una fuerte tentación a involucrase y produce resultados espectaculares a corto plazo, olvidando que a largo plazo contamina e intoxica la vida espiritual. (Como las drogas que algunos atletas ingieren para ganar los juegos olímpicos).

Steve Hassan, profesor en la Universidad de Cambridge, define como SECTA a cualquier grupo, religioso o no, que utilice técnicas de control psicológico para suprimir la personalidad e inhibir el juicio crítico y la libertad de decisión.

Establece cuatro criterios para la MANIPULACIÓN MENTAL:

1. Control de la Conducta;
2. Control de las Ideas;
3. Control de la Información;
4. Control de las Emociones.
En esta doctrina hay prácticas de la Nueva Era y esoterismo. En los escritos de Castellanos, que examiné someramente, no encontré -en apariencia- los elementos perniciosos que se han incluido en los Encuentros en Buenos Aires.

Esto último sí pude comprobarlo personalmente:

Uno de ellos es que te hacen sentar en el suelo, en cuclillas, con los ojos cerrados y utilizando la voz de una mujer y luego la voz de un hombre a través del micrófono y en medio de un silencio sepulcral, te hacen retroceder año por año en tu vida, hasta el feto mismo.

Luego, hacen que perdones a tu pastor, a tu padre, a tu madre u otro familiar, abrazando a un hombre y a una mujer allí presentes, perdonándolos a ellos, quienes personifican a tus ofensores, llorando, etc. Lo grave es que, si tu familiar ha fallecido, estarías ‘hablando’ con un muerto.

Te piden que completes una lista de pecados de tus ascendientes, por generaciones -las prácticas o pecados que ellos cometieron, que son de tu conocimiento. Si no lo haces, la maldición generacional te alcanzará. También, todos los pecados que cometiste cuando eras inconverso y en tu vida cristiana, superados o no.

Luego realizan una ceremonia macabra, quemando en el fuego un féretro, que simboliza al viejo hombre y cantan: "El viejo se murió" (Pero en realidad, hay que crucificarlo todos los días, de acuerdo a la enseñanza de la Palabra de Dios).

Tienes que hacer un pacto de silencio y no puedes contar ni a tu esposa, lo que sucedió en esos tres días. (Las cosas del Señor no se hacen en oculto; todo se hace a la luz).

Media hora después de comenzado el primer culto, hay que entregar los relojes; pierdes el control del tiempo, te hacen acostar muy tarde y levantar muy temprano; la comida es frugal o liviana.

Imagínate: poco comido, poco dormido, sin control del tiempo, con una música constante en forma subliminal prácticamente las veinticuatro horas, tus defensas están bajas; y, si te estimulan a tirarte al suelo y reírte a carcajadas, lo haces.

Sentado en tu asiento te dicen que abras las piernas y vomites el pecado. (No sabía que el pecado reside en el estómago).

Tiran al aire vino tinto que mancha las ropas, diciendo que recibas el gozo. Se comenta que en el Congreso Ministerial efectuado en Argentina en el mes de marzo de 2003 hicieron algo parecido; he visto y escuchado algunos de los mensajes dados en ese Congreso, a través de un canal de TV cristiano.

Lo peor es que vuelves ‘inflado ‘lleno’, con una experiencia ‘superior’. El que no asistió al retiro, no está en la misma ‘onda’.

Al regreso cantan: "Un minuto de silencio para el diablo, que está muerto" (Pero bien sabemos que no está muerto; está como león rugiente, esperando devorar a alguno).

Parece que ahora, la estrategia de satanás es mezclar mucha verdad con un poco de mentira; y uno se traga el ‘paquete’ entero.

Pudiera argumentarse de que hay que examinar todo y retener lo bueno; pero, no es lo mismo equivocarse al hacer un postre y ponerle un poco de sal en vez de azúcar, que equivocarse y ponerle un poco de cianuro. A nadie se le ocurriría probarlo, para retener lo bueno.

Luego regresan a sus iglesias con exigencias, producto de otro pacto que les hacen firmar, con firma y aclaración.

Lamentablemente -es parte de la estrategia- cuando yo preguntaba quién organiza esto, o cuál es la institución/organización que está detrás de los Encuentros, nadie me sabía decir nada.

Todo era un misterio. Mi esposa no podía contarme nada, porque había hecho un Pacto de Silencio, con firma y todo. Hasta que su fidelidad al Señor y su inmenso amor por mí hicieron que me contara las cosas horribles que había experimentado allí.

Me dijo uno de los responsables de parte de la organización -el cual se desvinculó sufriendo depresión y confusión como luego me confesó- que hay un gran negocio detrás de todo esto.

Reúnen unas 100/150 personas en cada retiro -que puede realizarse cuatro veces al mes- y cobran a cada uno $50.- 
(La tarifa actual ronda los $70.-).
Calcule usted: 50 x 100 = 5,000. El costo para los organizadores es de $2,000 Sobran $3,000, multiplicado por cuatro veces al mes = $12,000.
Me comentaron que el pastor que organizó estos Encuentros en Zona Sur tiene ahora una 4x4; ya no se reúnen más en el lugar habitual, porque les quedó pequeño...

Prosperidad a costa de Fidelidad a Su Palabra es un precio que no estoy dispuesto a pagar.

Otro de los comentarios que escuché es que la cantidad de personas que concurre a esa asamblea tiene un gran porcentaje de personas que antes se congregaban en otras iglesias...

Todos experimentan una ‘espuma’ de entusiasmo y espiritualidad que luego -por más que oren, lean y velen- se pierde. Y esto es natural; porque lo que verdaderamente vale es lo que perdura.

Es como que yo cobro el aguinaldo, me voy de vacaciones y gasto todo lo que cobré; ni una postal pude traer a casa, porque todo lo gasté allá. Pero bueno, me queda el recuerdo de haber estado en un lugar paradisíaco, haber disfrutado de cosas hermosas y haber tenido el necesario descanso. Creo que como cristianos debemos aspirar a mucho más que esto.

Con el tiempo, se experimentan contradicciones acerca de lo aprendido; al contrario, se descubre que el diablo está bien vivo y que 'el viejo' todavía goza de buena salud. La armadura se oxidó.

Al principio, esto se responde con el argumento de que no todos los que van reciben la bendición. Luego, se razona diciendo que esto hay que alimentarlo, así como se riega una tierna planta. Pero luego, la situación se torna insostenible.

El tiempo demuestra que todos experimentan esta desilusión, primero guardada en secreto y luego comentada con quien tienen más confidencia. No son todo lo que les aseguraron que son.

Era mejor ser pollo de campo que de laboratorio; aprendiendo de a poco, creciendo más lentamente, pero seguro.

Y no pollos engordados rápidamente, en forma artificial, con grasa y hormonas que, luego al ser puestos en el horno de la aflicción se desinflan y resultan más chicos que el pollito de campo.

Por su tamaño grande parecen maduros, pero por dentro no tienen experiencia, ni alimento adecuado a su edad real.

En una congregación cercana con sus anexos, de ciento cincuenta personas que concurrieron -hay retiros exclusivos para varones y para mujeres- cincuenta personas, en su mayoría inconversos simpatizantes, ya no asisten más a los cultos de la iglesia.

Ochenta de las cien restantes, en su mayoría creyentes, hoy son personas mundanas, aunque siguen asistiendo.

Y las veinte personas restantes, a las cuales en un principio les fue bien en el retiro, hoy están deprimidas y confundidas; entre ellas, el colaborador del pastor, que es quien me lo comentó.

También me dijo que, si se efectuase una denuncia policial contra los organizadores, todos irían presos, por ser considerados una secta peligrosa.
Hablamos de sectas nuevas, pero son las viejas y falsas enseñanzas de todos los tiempos, disfrazadas de novedad.

Escribe el apóstol Pablo en 2° Corintios 4.2: "Renunciamos a lo oculto y vergonzoso, no andando con astucia, ni presentando engañosamente (dolountes -1389) la Palabra de Dios".

La idea es que Pablo nunca disfrazó o nubló el Mensaje de La Palabra de Dios, dándole un significado engañoso, fraudulento, convenciendo al público para su propio provecho personal.

Es posible que, al pasar de iglesia en iglesia y por distintas denominaciones, se corrompa el sentido original de estos retiros; pero los Congresos parecen confirmarcon más suavidad- lo que sucede en estos Encuentros.

También, pudiera ser una estrategia el no consignar por escrito, no dejar constancia, de las prácticas que se realizan en los llamados ‘Encuentro con Dios’.


(*) Otra variante sería la organización de reuniones en hoteles, denominadas ‘Hombres de Valor’.



DESCRIPCIÓN DE UN ENCUENTRO


Lo primero que uno oye hablar es acerca de los Encuentros: ‘Encuentro con Dios’. Te dicen que es algo que nunca experimentaste; que lo necesitas, que te hará bien. Que no te pueden comentar qué es; pero que son tres días de mucha bendición, en los cuales Dios te va a hablar. Que tienes que prepararte para ello. Debes asistir al Pre-Encuentro. De últimas, si no has podido asistir al encuentro previo, lo más importante es que debes estar en oración, para que Dios esté preparando tu vida para esos tres días, en los cuales tu vida cambiará.

Claro, uno se resiste al principio, porque parece una invitación a convertirse a Cristo. Pero te invitan a ti, que ya eres del Señor. También te aclaran que allí van todos: creyentes e inconversos.

No puedes ir con tu propio automóvil, ni en tren, tampoco en bus. Tienes que aceptar viajar en los buses arrendados especialmente para la ocasión.
Deberás abonar una suma, que no es ni mucho ni poco; es una cifra respetable: $ 50= o U$S 50=

En todos los casos el Encuentro con Dios se realiza desde el viernes a la noche hasta el domingo a la tarde, en un lugar muy apartado. Cuando uno llega al lugar, se da cuenta que, aunque quisiera, no puede regresar por sus propios medios: estás en medio del campo, en una ruta alejada. Se experimenta un cierto temor, una cierta indefensión; pero ya es tarde.

“¡Bienvenido! Hombre de Valor” Ésta es la credencial que nos entregan al ingresar al Encuentro de Varones, ya que no es mixto.

Ingresas a un salón previamente dispuesto, con altoparlantes poderosos y música suave grabada, que se escucha constantemente incluso, cuando habla el orador, cuando se está desayunando, almorzando, merendando y cenando; y también muy tarde por las noches, cuando cada encuentrista se retira en silencio a descansar.

La presentación es típica de una empresa piramidal, de aquellas que te ofrecen la venta de un producto sensacional, como ser, un champú que sirve para lavar el carro, los platos, el piso y aun el cabello; también, sirve para lavar la ropa.

“Cada veinte/ treinta minutos Dios te va a sorprender” repite el presentador constantemente, con una voz fuerte y animosa, típica de un programa televisivo. “¿Cómo es el Encuentro?” (Y él mismo te enseña a responder) “¡Tremendo!”. Otra vez: “¡El Encuentro es Tremendo!” La voz del que habla es cada vez más fuerte; tanto, que algunos buscan sentarse más atrás, para estar lo más alejado posible de los altoparlantes.

Todos están expectantes, intimidados, asustados, tensos, con dudas. Te enseñan que debes tener una actitud humilde; aquí no valen los títulos ni los cargos; pastores y miembros son todos iguales; no hay ninguna consideración especial para nadie.

Utilizan La Biblia y cierto Manual, por el cual se guían en todo lo que realizan. En realidad, no necesitan La Biblia, ya que los pasajes bíblicos están todos consignados por entero en el Manual, junto con las citas bíblicas.
Al principio, las enseñanzas parecen todas bíblicas; con una tendencia claramente carismática. Pero esto se asume con cierta naturalidad. Además, quien ha decidido en último término asistir al Encuentro, eres tú mismo. Así que, te adaptas o te adaptas. Más te vale ‘demostrar’ que estás en la misma ‘onda’.

La enseñanza que comienza siendo bíblica va incluyendo, de a poco, conceptos nuevos, que claramente contradicen La Palabra de Dios. Pero es tan sutil el procedimiento que, el que conoce poco Las Escrituras, es engañado con facilidad.

Aquí habría que hacer un alto y relatar lo que ocurre antes de ascender al bus que te llevará al lugar en donde se realizará el Encuentro. ¡Hay un mundo de gente, bolsos de mano y buses esperando! La iglesia anfitriona reúne a creyentes de otras iglesias, con o sin autorización de sus pastores. Pero no va cualquiera; dado que cada uno es minuciosamente detallado y recomendado por otra persona de confianza. Es muy difícil que vaya alguno para ‘investigar’, para actuar como detective; a menos que mienta hábilmente. ¿Y qué creyente querrá mentir, nada menos que ante un Encuentro con Dios?
Una persona habla al grupo de aspirantes a encuentristas y les da una serie de advertencias, sin detallar lo que se realizará en el Encuentro. La sensación que uno tiene es que será llevado a la sala de operaciones. La tentación de escapar de este lío es muy grande; hasta el último momento. Pero la presión de quienes te rodean, conocidos o no, también es grande.

En el trayecto en bus, si se viaja con un conocido es mejor; pero aun así todos llegan a conocerse y a formar una amistad. Todos parecen contentos; pero están nerviosos. Comienzan a entonar algunas canciones nuevas, pero muy sencillas, acerca de que el diablo está vencido, la naturaleza carnal también.

Una vez llegados al lugar del Encuentro, ya es oscuro; quien desee huir no podrá, porque no hay una sola persona en todo el desolado lugar de campo. No hay ruta conocida. Uno siente que está preso o secuestrado. Pero, como todos estamos en la misma situación, nos animamos y consolamos los unos a los otros, disimulando el nudo en la garganta. “¿Dónde me metí?” “Pero bueno, ya estoy aquí; veré qué sucede”.

Lamentablemente, no puedo afirmar que, “si no me gusta, me voy” ¿A dónde me iré? ¿Cuál es la ruta? ¿Con qué medios de transporte?

Retomamos el relato de lo que ocurre en el recinto de reuniones.
Al poco rato de estar sentados nos avisan, nos ordenan, quitarnos los relojes, los celulares, grabadores, cámaras fotográficas, filmadoras, radios portátiles.

Un inspector pasa por cada asiento y se lleva todo. Recuerda que no puedes mentir; eres del Señor; serás confrontado nada menos que con Dios mismo. Seguramente, si mientes te caerá un rayo encima. Pero no es por el castigo divino; tú tienes ‘principios’ éticos y espirituales. Por esta razón has asistido al Encuentro: porque quieres más de Dios.

Como decía, la enseñanza está salpicada de textos bíblicos: comienza siendo bíblica, pero va incluyendo, de a poco, conceptos nuevos, que claramente contradicen La Palabra de Dios. Es tan sutil el procedimiento que, el que conoce poco Las Escrituras, es envuelto fácilmente.

Te hablan de la Parábola del Hijo Pródigo. Su regreso al hogar. En vez de ajustarse al relato bíblico describen al hijo llegando a las puertas de la casa de su padre.

Las puertas son enormes, altas y gruesas. El hijo cae de rodillas al suelo, clama, grita, llora, llama a su padre… ¡qué figura! ¡Cómo impacta! Parece más bonita que la figura pintada en Las Sagradas Escrituras. Porque una buena parte de la expectativa se rompe, cuando leemos que ya el padre lo estaba esperando y que, viéndolo de lejos, corre a recibirlo.

Pero la figura que te pintan, ajena a La Escritura, contiene una fuerte carga emocional: el hijo ruega al padre, para que éste lo reciba nuevamente en casa; el padre no oye, porque los muros son altos y las puertas son gruesas. En realidad esto atrae, porque los méritos recaen en el hijo, que se esfuerza en lograr la atención de su padre. La realidad es muy distinta: es Dios que busca a la humanidad, es el Señor quien se esfuerza hasta la muerte, para labrar nuestra Salvación.

Los cambios sutiles se suceden uno detrás del otro. Te dicen que debes ponerte de rodillas, con la frente en el suelo y clamar a Dios por tu vida, hasta que Él se digne a escucharte; si lloras, gimes, luchas como lo hizo Jacob en Peniel, hasta vencer a Dios y obtener la Bendición.

Ahora eres un gusano y te arrastrarás por la tierra; no vales nada; eres un miserable pecador. Tus títulos y cargos no sirven, no eres nadie.

No quiero que me laven el cerebro; hago como que tomo notas, utilizando la birome y un cuaderno que nos fueran entregados, y a escondidas anoto: “Esto no es cierto, La Palabra de Dios dice así y así; esto tampoco acepto, lo rechazo, es contrario a Las Escrituras”. Cada frase sacrílega que afirman y repiten es rechazada por mí, con otra frase basada en La Santa Biblia. ¡Cómo agradezco el haber leído y estudiado concienzudamente Su Palabra! ¿Qué hubiera hecho, sin el conocimiento bíblico? ¿Con qué argumentos mi mente y mi corazón se hubieran defendido?

Uno tras otro se suceden los disertantes, y somos bombardeados con nuevas ideas, sin darnos tiempo para meditar y razonar, si estas cosas son así (Hechos 17.11). En un momento dado presentan al principal del Encuentro, el cual dará la disertación central. “Lo recibimos con un fuerte aplauso a Cristo” Todos tienen que aplaudirlo; se incentivan los aplausos afirmando (¡increíble!): “Ud. está aplaudiendo al mismo Dios”, “Usted está aplaudiendo a Cristo”.

“Ríete” te dicen; “mañana no serás el mismo”. Di a ti mismo: “Yo no seré el mismo”. “Mira a tu compañero de asiento y ríete; larga una carcajada y ríete; no vas a ser igual”.
“Es tiempo de Confrontación”. “Has tenido problemas con el faraón, para venir aquí”. “Dios espera que dispongas tu corazón para:
1)    Tres días de confrontación;
2) Encuentro genuino con Jesucristo,
3) Comprender quién eres y para qué eres.
4) Un lugar de transformación;
5) Éxito: depende de ti el éxito de tu encuentro con Dios;
6) Atrévete a confiar”. “Él tratará contigo, aun cuando duermas”. (Anoto en mi cuaderno: Todo esto mismo se podría decir, sin gritar tanto).

Viene la sorpresa: “Ya le entregaste tu reloj, tu celular, tu tiempo, tu familia; ahora Él quiere, pide, tus palabras”. “¿Te animas a entregarle a Dios tus palabras?”. “Vamos a hacer un pacto de silencio”. “No conversarás con tus hermanos en estos días, no desarrollarás ninguna conversación”. “Sólo puedes hablar con un colaborador”.

“Sí puedes declarar tu alabanza o consignar afirmaciones por escrito”.
“Di ahora: ‘Prometo no entrar en diálogo con mi hermano; ofrendo a Dios mis palabras”

El primer día es confrontación, Betel y una segunda oportunidad: Peniel. Así como Jacob reconoció que había perdido lo que había encontrado en Betel por gracia, ahora en esta segunda oportunidad, Peniel, la Bendición la habrá de obtener por luchar.

El segundo día es muerte y sepultura. “Hoy es el día más importante de tu vida”, te dicen.

Anoto en mi cuaderno: ‘Al fin, el encuentrista se adapta, se somete, porque vino para recibir más de Dios. Pero sucede como cuando uno va al restaurante y es mal servido por el mozo. Para no arruinar el momento de la comida y pasarla mal, uno se resigna a los malos tratos’.

“Ahora vas a vomitar tu pecado. Abre tus piernas”. Decenas de servilletas o pañuelos de papel son distribuidos. Algunos comienzan a vomitar y los asistentes pasan asiento por asiento limpiando el suelo. ¿Cómo pudo suceder esto? La presión sicológica es muy grande y uno asiste ya predispuesto a todo. Y si no venías predispuesto, conocen ellos los mecanismos que tienen que accionar para tu quiebre.

“Te vas a sentar en el suelo, en círculo. Tienes que cerrar tus ojos” Una voz de mujer comienza a hablar y luego se escucha la voz de un varón. Te hacen descender año tras año, describiendo las generalidades de tu vida, imaginando los problemas que has tenido, hasta el feto mismo. La voz de la mujer puede representar a tu madre o abuela. La voz masculina puede significar a tu padre o abuelo (ya fallecidos o no) o a tu pastor. Te invitan a perdonarlos. Tienes que acercarte a esa mujer y a ese hombre, por turnos uno a uno y decirles que los perdonas, como si fueran ellos las personas a quienes tú perdonas.

(En un ambiente de tanta emotividad y presión, si te dirían que perdones al diablo, lo harías).

Un joven comienza a reírse a carcajadas, se tira al suelo. El disertante, lejos de molestarse, lo celebra. Es una buena propaganda de lo que se está logrando. Otros comienzan a hacerlo también.

¿Qué hora es? Nadie lo sabe, pero debe ser muy, muy tarde. Ninguno puede hablar; es todo un silencio, lo mismo cuando vas a tu habitación. En los baños ya no hay papel higiénico; todo ha sido usado para secarse las lágrimas. Todos lloramos, ¡sí, yo también! Es que te presionan tanto, te dicen tantas cosas; te sientes una basura y recuerdas situaciones tristes de tu vida. Porque hay un elemento a favor de los disertantes: saben que todos somos pecadores; y aprovechan esa circunstancia. Te usan; ésa es la expresión más exacta. Pero, ¿no hacen lo mismo muchos pastores en sus cultos?

Los pañuelos que has traído contigo están todos mojados; así que, recibes con agradecimiento los pañuelos de papel que distribuyen, los cuales son reemplazados continuamente.

Todos lloran: en el recinto, en los baños, en el lugar de la frugal cena, en el sendero que te lleva a tu habitación, en las habitaciones, en cada cama. La música no para nunca.

Pero yo burlé a la vigilancia; desconfiado, previamente escondí un reloj en la mochila que dejé en mi habitación. No mentí; en el salón no lo tenía. Disimuladamente miro la hora: dos y media de la madrugada. A las siete de la mañana estaremos nuevamente en pie…

Todos desayunamos en silencio; mucha gente, pero nadie conversa, nadie emite una sola palabra. Y la música… la música se escucha en tu habitación, en el salón de reuniones, en los baños, en el comedor, en los senderos: “Tus Ojos revelan que yo, nada puedo esconder… sé que es Tu fidelidad”. La canción se repite una y otra vez, sin fin.
2)    Otra vez ocurren las mismas cosas en el salón de reuniones. Hay gente que ríe descontroladamente, que se tira al piso. Otros lloran todo el tiempo. Tienes que marcar con una X los pecados que has cometido en tu vida, perdonados o no, antes o después de tu conversión.

Bueno, tu conversión, tu bautismo y membresía y aun tus cargos no sirven para nada aquí. Porque te están predicando nuevamente; ya me convencí con horror que el mensaje que escuchamos no es para los ocasionales inconversos aquí presentes; es para los creyentes especialmente. Porque solamente la presentación que ellos hacen del Evangelio es lo que tiene valor; lo que te han predicado en tu iglesia no sirve para nada.

También, tienes que marcar con una X los pecados de tu madre, tu padre, tus abuelos, abuelas, bisabuelos, tatarabuelos y los ascendientes que recuerdes. No debes olvidarte de ninguno. Todo pecado no confesado no será perdonado. Debes levantar en alto las listas de pecados y renunciar a ellos.

Por en medio de la nave central del salón aparece ¡un féretro! transportado por cuatro personas. Instintivamente, uno mira dentro del féretro, para ver si hay un cadáver allí dentro. Porque a esta altura de la reunión ¿o de la sesión? uno puede esperar cualquier cosa.

Nos inclinamos para mirar… pero nos indican que el cadáver somos cada uno de nosotros, el ‘viejo hombre’. Dentro del féretro tiramos las listas de los pecados y acompañamos a la comitiva fúnebre, al ‘cementerio’.

En el ‘cementerio’ nos encontramos con una inmensa fogata. El féretro con los papeles dentro, que contienen las listas de pecados de todos los asistentes y de todos sus familiares, es tirado a la fogata. Una persona tira su chaqueta, otra tira un pulóver, algo personal. El fuego se eleva aún más. “El que no salta es un viejo, el que no salta es un viejo” Y todos saltan, saltamos.

“Se murió, el viejo se murió, el viejo se murió, el viejo se murió. Se murió…”. Todos cantan enloquecidos; la presión a que hemos sido sometidos se desinfló. La gente está feliz…

Confrontación, Betel, Peniel, Muerte (hoy sábado 21 de setiembre es Día de la Primavera) y mañana domingo, Resurrección.

Regresamos al salón. Dividen a la multitud en dos bandos: los que tienen el Bautismo del Espíritu Santo con la evidencia del hablar en lenguas y los que no, en ambos extremos del salón, con las sillas apiladas aparte.

Los que no han recibido el Bautismo mencionado tienen que cerrar sus ojos. Yo los cierro y entrelazo mis manos hacia adelante. Me corrigen: los brazos a ambos costados, libres. Mi única manifestación fue llorar y reírme un poco. Pero todo lo demás lo rechacé. Con tanta presión sicológica creí tener una visión: un montón de basura increíble y una Persona vestida de blanco que aparece, que me pareció era el Señor.

Pero no permitiré que me quiebren. Conozco las técnicas de lavado de cerebro y quiebre mental. Leí mucho acerca de los cristianos perseguidos en los países en donde funciona la iglesia subterránea. Instruyen al otro grupo para que, al contar uno, dos, tres y ¡ya! todos corran hacia el otro extremo del salón, en donde estamos nosotros.

Con los ojos cerrados percibo como si una manada de cientos de búfalos arremetiera contra nosotros. También, me parece que son demonios, porque se abalanzan contra nosotros gritando enloquecidos, furiosos. Uno me grita en un oído, otra persona me grita en el otro oído. Un tercero grita frente a mi rostro: “¡Recibe! ¡Recibe! ¡Recibe!”.

Me golpean en el pecho, me empujan haciendo presión en mi frente, para que caiga hacia atrás. Insisten, pero nada. Vienen refuerzos y, uno a uno, caen al suelo; menos yo. Estoy contento. Vencí a todos los demonios; no pudieron conmigo. ¡Gloria a Dios!

Por primera y única vez hacen pasar a los pastores adelante. No podía creer que hubieran hecho esta distinción; muchos sabrán ahora, que soy pastor de una congregación.
3)    Nos alineamos delante, y el principal con su esposa (que también hablaron y representaron a los familiares en los círculos en el suelo) comienzan a ministrarnos, mientras la música es puesta a todo volumen y los asistentes gritan. Tal es la confusión, el ruido, la música y el griterío, que no me doy cuenta cuando me ponen aceite en mi frente.

Apenas escucho la oración que me están elevando. Como estoy con los ojos cerrados, siento que mis piernas se aflojan, me baja la presión sanguínea. Clamo al Señor: “No permitas que esta gente me venza; Tú sabes que todo esto es presión sicológica, humana; si caigo al suelo creerán que han tenido la victoria”

Pero no caigo al suelo. Nadie, ni siquiera el principal pudo vencerme. Me siento victorioso, fortalecido. Sin embargo, no soy tan necio para creer que fue mi fortaleza. Fue el Señor que me dio la victoria. Ahora, estoy mejor preparado para cuando en un futuro tenga que ser sometido a una presión semejante, si llego a ser un cristiano perseguido como en otros países.

Luego de esto, la alegría reina en el lugar. Todos (menos yo) comienzan a bailar, a danzar, a reír, a gritar. Nuevamente la música es puesta a todo volumen. Te dicen que, para recibir la Unción, debes tocar, abrazar al principal; ya que la Unción se transmite de persona a persona.

Todos se desesperan por tocarlo, como los católicos hacen cuando quieren tocar y besar una imagen. Lo abrazan, lo tiran al suelo. La idolatría que veo es repulsiva. Jamás haré cosa semejante. Recuerdo cuando a Bernabé y a Pablo en Listra los llamaban dioses y trajeron guirnaldas y querían ofrecerles sacrificios. Pero ellos rasgaron sus ropas y dando voces les dijeron: “Nosotros también somos hombres semejantes a vosotros” (Hechos 14.11-15). No, ellos no aceptaron la gloria que sólo le pertenece al Señor.

Ahora reina la alegría; todos están contentos. Hoy es día de Resurrección. El principal llena una vasija con vino tinto. Y comienza a tirar el vino por todo el salón, manchando las ropas de los asistentes (menos a mí, que me he alejado). “¡Reciban la Unción, reciban el Gozo!”

Increíble, te entregan un Certificado de Nacimiento: “En la Ciudad de… a los… días del mes de… del año… CERTIFICO el nacimiento de… Y para que así conste, firmo el presente”. ¡Tú mismo debes firmarlo! ¡Debes hacerte responsable! Pero, ¿acaso no he nacido de nuevo cuando entregué mi vida al Señor Jesucristo, a la edad de trece años? Si ahora certifico mi nacimiento (¿quién soy yo para certificarlo? es el Espíritu Santo el que da testimonio, Romanos 8.16) entonces debería ser también bautizado.

Te reparten otro documento: “PACTO – Responsabilidad sin límites – Una entrega total” “Yo… me comprometo a firmar bajo un pacto:

- A ser parte de un equipo y trabajar en unidad, desechando todo inividualismo.

- Tendré en cuenta al equipo, ante cualquier decisión.

- No buscaré el beneficio propio, sino el del equipo”.

Siguen otros compromisos, de consagración, perdón. Finaliza el documento:

“Bajo esta declaración, y en forma voluntaria y responsable, firmo delante de Dios y de la iglesia, mi compromiso”.

Te entregan una carta de parte del principal que, entre otras cosas, dice: “Sé que este tiempo fue un tiempo para parar de muchas rutinas diarias, para participar de este ENCUENTRO, lo cual lo podemos describir con estas palabras: que es TREMENDO… Esto sólo es el comienzo de algo TREMENDO y maravilloso. Y vemos detrás a multitudes llegando a los pies de CRISTO a través de tu vida y ministerio”.

Finaliza el pacto de silencio, ahora podemos hablar, conversar. Recibimos una sorpresa: la correspondencia de nuestra familia y de nuestra congregación y amistades, preparada de antemano. Se viene el regreso al salón de la iglesia anfitriona, la que recibió el dinero de cada uno de los participantes; que, descontando los costos les deja una ganancia del 60 % de lo abonado.

En el trayecto de regreso se entona: “Un minuto de silencio para el diablo, que está muerto” (Pero La Biblia dice que el diablo está como león rugiendo – 1º Pedro 5.8).

Allí nos esperan nuestros familiares, a puertas cerradas. Porque en un momento dado, las compuertas de la capilla se abren y entramos nosotros, los ‘hombres de valor’ los nuevos hombres, los santos, los llenos del Espíritu, los vencedores, los nuevos líderes, los espirituales.
Porque así como te humillaron en el Encuentro, también te exaltaron hasta lo sumo, para que en el nombre de…

Y comienza el baile; todos bailan, danzan, hacen el trencito. Luego vendrá el Post-Encuentro. Pero nunca más me verán allí.
4)    En la iglesia que pastoreo me veré en un grave problema: los hombres de valor me citan para anunciarme que quieren conformar ellos una Junta pastoral y todo lo deberé consultar con ellos, los cuales tomarán las decisiones.

Nuevamente tuve victoria en el Señor. Dios deshizo la obra del enemigo. Pero lamento en el alma que dos familias se retiraran de la congregación. Tuve la inmensa alegría que el matrimonio de una de ellas viniera después de un año, a pedir perdón. Ellos se han mudado y viven muy lejos como para regresar a nuestra congregación.


Con la otra familia, aunque no han vuelto, tenemos una excelente relación. Hoy solamente quedan algunos conceptos errados que, de a poco, voy corrigiendo.

Dije al principio que, lo primero que uno oye es acerca de los Encuentros. Con el tiempo uno aprende que detrás de todo esto está el Grupo G12, las reuniones en hoteles denominadas ‘Hombres de Valor’, los Congresos ministeriales en donde te ministra un apóstol. Mega iglesias, la Iglesia del Tercer Día, Maldiciones generacionales y tantos términos nuevos.

Tuve que asistir también, porque sin avisarme y sin mi conocimiento empezaron a robarme uno a uno los miembros, para concurrir al Encuentro. Cuando me enteré de esto, corría el peligro de sufrir una disgregación en la congregación. Y, si no asistía, no tenía argumentos de primera mano.

Si bien es cierto que el Señor eligió a doce varones para que fuesen sus discípulos, no era un método; si así fuese, habría que admitir que le falló; ya que quedaron solamente once.

No vemos a los discípulos enseñando cada uno de ellos a otros doce y éstos, a su vez, a otros doce. Qué extraño que en los Hechos de los Apóstoles y en las cartas y epístolas no se mencione en detalle tal método. Se habla de enseñar a hombres idóneos para que, a su vez, éstos enseñen a otros. Pero no se menciona el número doce. Tampoco Las Escrituras afirman que en cuarenta días tu vida va a cambiar.

Ex-pastor g-12 advierte el peligro


TESTIMONIO DE UN PASTOR EX G12
El movimiento G-12 es uno diseñado desde su base para destruir y dividir a la iglesia de Jesucristo. Tiene la apariencia de ser un movimiento cristiano y con base bíblica, pero en realidad se basa en la mentira y el engaño. Causa profundos daños al rebaño sobre el cual Jesús colocó pastores para que pastorearan el mismo.
Soy un plantador de iglesias que trabajé durante casi 10 años levantando obras con centroamericanos que inmigraban a los Estados Unidos. A través de mucho sacrificio y serviciodedicado, nuestra iglesia creció y comenzó a alcanzar a la comunidad. Fue y aún es una congregación basada en principios bíblicos sólidos.
Mi corazón está triste hoy debido al daño que el movimiento G-12 a causado en la iglesia cristiana. Cometí el error de creer las mentiras del G-12 sin antes investigar cuidadosamente las creencias y enseñanzas del mismo. Lo que una vez fue una iglesia sólida y amorosa, es hoy una iglesia dividida que todavía precisará tomar mucho tiempo para ser restaurada y sanada. Muchos miembros permanecen sin pastor y sin guía espiritual.
La premisa básica del G-12 y sus “encuentros” no tienen nada de evangelístico ni cumple con el mandato de la Gran Comisión. Cuando el G-12 penetra en una iglesia pone a la membresía en contra del siervo de Dios y divide a la iglesia.
Luego de muchos años en el ministerio y buscando mayoresresultados numéricos, cometí el error de enamorarme del G-12 y sus reclamos. Se me dijo que las creencias doctrinales y las denominaciones no eran importantes y que el movimiento podía adaptarse a cualquier iglesia.
Entonces entré en lo que es un nuevo sistema sin entender lo que realmente era. Poco a poco durante dos años me sentía más y más inseguro al tiempo en que percibía que el G-12 no era de Dios.
El Espíritu Santo trajo tanta convicción a mi corazón, que finalmente tomé la decisión de informarle a la iglesia que ya no seguiríamos con esta estructura ni llevaríamos a cabo los encuentros.
Traté de explicarles el por qué entendía que no debíamos seguir con esto y hasta preparé estudios extensos sobre lo que dice la Palabra sobre las prácticas del G-12, pero el liderazgo de la iglesia no pudo o no quiso escucharme porque sus corazones se habían endurecido. No estaban dispuestos a escuchar lo que era bíblico o doctrinal; simplemente querían continuar con los encuentros.
Cuando finalmente decidí asumir una postura firme contra este movimiento, mi equipo de líderes en quienes había confiado por años, se tornaron en mi contra y públicamente durante un servicio de adoración me acusaron falsamente de muchas cosas que nunca hice.
Más de la mitad de la iglesia se fue tras ellos creyendo que los encuentros del G-12 resolverían todos sus problemas y al día de hoy no tienen ni liderazgo ni estructura eclesiástica que les ayude. Muchos permanecen desilusionados y no confían ya más en ninguna iglesia.
El gran odio que experimenté de parte de los líderes que se me pusieron en contra rompió mi corazón. Ellos hicieron todo lo posible por prevalecer a toda costa, lo cual destruyó la iglesia en el proceso. Preferían mejor verme fallar antes que ver prosperar la iglesia que Dios había establecido.
Nunca he sido atacado en el ministerio como lo fui en este momento. Estoy emocionalmente herido al punto de que temo confiar aún en aquellas personas con las cuales he caminado por muchos años.
Oro cada día para que el Señor me perdone. El G-12 es peligroso y es capaz de engañar aún a siervos piadosos y destruir sus vidas y sus ministerios. Sólo espero que este testimonio pueda ayudar a otros que seguramente están atravesando por esto mismo. Seguiré adelante con la ayuda de mi Señor y predicaré el verdadero evangelio de Jesucristo mientras él me lo permita.

Del Presidente de la Federación Concilio General Asambleas de Dios de Venezuela, por autorización de la Convención Nacional SOBRE LA DOCTRINA DEL G12 Y LOS ENCUENTROS


COMUNICADO No. 3 
 Del Presidente de la Federación Concilio General Asambleas de Dios de Venezuela, por autorización de la Convención Nacional
Primeramente quiero enviar un saludo al pastorado de las Asambleas de Dios, a quienes admiro por su obediencia al compromiso que tienen con su Señor de guardar la Sana Doctrina, e igualmente cumplir con lo acordado en Convención.
Vivimos hoy tiempos proféticos de la palabra del Señor que han sido anticipados desde el principio a la Iglesia.
La apostasía ha venido minando los atrios de la casa del Señor (que es su  iglesia). Esta silenciosa pero mortal arma contra la iglesia ha logrado penetrar en muchas congregaciones y organizaciones en el mundo.
En cierta medida, la apostasía ha logrado introducirse dentro de la iglesia por la debilidad y el descuido de algunos ministros. Tal cosa provoca que de una manera contundente el enemigo destruya la efectividad de la responsabilidad del ministro, cuyo sagrado deber es la de edificar el Cuerpo de Cristo: Su Iglesia.  
Nuestro país no ha escapado a este flagelo que estrangula al creyente en Cristo para que la verdad de Dios pierda su valor en él.
Dios me permitió como presidente sacar dos circulares con el único propósito de alertar al pastorado sobre las cosas que se practican en algunos “Encuentros”.
Nuestra organización nombró una comisión para que estudiara las corrientes teológicas, tales como: El culto de la risa, profetismo, prosperidad, cartografía espiritual, maldiciones generacionales, apostolado. DE TALES CORRIENTES LA CONVENCIÓN SE PRONUNCIÓ EN CONTRA. El estudio de estas corrientes está en un libro que usted puede adquirirlo en nuestras oficinas.  
La convención aprobó que debiera sacar un comunicado donde aclarara que la Federación Concilio General Asambleas de Dios, no practicaba las cosas que se nombraban en las circulares debido a que sólo eran unos cuantos ministros que lo estaban haciendo. Cumplo como Presidente informarle a la hermandad de las Asambleas de Dios que reconozco, acepto e informo que nuestra Federación no practica las cosas que se mencionan en las circulares sino que son unos cuantos ministros que lo están haciendo.
El Ejecutivo Nacional que es el cuerpo representativo de la Federación al estudiar los encuentros quitó 15 puntos que afectaba a nuestras 16 doctrinas que tenemos como base y fundamento de ley.
Termino diciendo que estoy agradecido a los convencionistas por la orientación que me han impartido de sacar un comunicado, por considerar que las Asambleas de Dios mantiene la integridad de la sana doctrina que  reseña a lo que nosotros creemos.    
Los 15 puntos que fueron aprobados por el Ejecutivo Nacional que no debían hacerse en los encuentros, estos fueron aprobados también por la Convención Nacional, con esto estamos demostrando que nuestra Organización sigue obediente a la SANA DOCTRINA.
A continuación las cosas que fueron reprobadas por la Convención para que no sean practicadas en los encuentros e igualmente las que son permitidas.
1. - La palabra “encuentro” no tiene que ser excluida para identificar el programa. Pero también se puede usar la palabra “retiro” u otro nombre, siempre que esté identificado con la Biblia.
2. -Corregir el tema que está relacionado con Naamán (general Sirio), por cuanto éste está dirigido a nuevos creyentes y Naamán no lo era.
3. - Corregir  la primera hoja que se entrega para ser llenada en el tema de Naamán el leproso, por cuanto en ella se incluye al ministerio y a la familia
4.- Eliminar el 50% de las “hojas clínicas”.
5.- Eliminar todo lo relacionado con maldiciones generacionales.
6.- Prohibir la imposición de manos en ciertas partes del cuerpo (consagración de órganos sexuales).
7.- Eliminar la “piñata del diablo” u otra práctica que tenga que ver con este uso.
8.- Eliminar toda práctica y contenido temático que traiga confusión en los participantes y que de una manera evidente contradiga la doctrina Bíblica.
9.- Eliminar la muñeca, el espejo y el carrito, para que en su lugar se use la imposición de manos.
10. Eliminar el abuso en la interpretación alegórica en los temas expuestos.
11. Eliminar todo halo de misterio o secretos dentro de la promoción, práctica y desarrollo de los encuentros.
12. Eliminar el “Pacto de Silencio”, que busca mantener el elemento sorpresa en los participantes.
13. Moderar la adoración en los encuentros y la que se usa al regreso de ellos.
14. Eliminar la cruz y su hoja clínica.
15. Eliminar los siguientes puntos:
     a. La carta a los muertos.
          b. Pedir perdón a los muertos.
          c. Sentar en  las  piernas de los guías, o quienes fueren, a los encuentristas 
              para hacerles sentir que están sentados en las piernas de sus  padres aún  
              estando muertos. 

 CONCLUSIONES
Se puede continuar con los encuentros o retiros, o como mejor les guste llamarlos, pero antes hay que redefinirlos en su filosofía y praxis.
1.- No existe un ANTES y un DESPUÉS de un ENCUENTRO.
2.- El retiro o encuentro puede considerarse como parte de la santificación  progresiva del creyente.
NOTA: El uso de sal, eructos, vómitos, y otros por el estilo, lo consideramos contrario los principios bíblicos, por lo cual está prohibido en nuestra organización.
No olvidemos las dos verdades fundamentales que tenemos que hacer para que se haga realidad la seguridad de nuestra salvación en Cristo Jesús; son: Oír y Hacer.
“El que oye mi palabra y la hace...”   Mateo 7:24-28.
Nuestra organización ha mantenido como glorioso emblema, 16 doctrinas que nos han hecho vencer a través de los años que llevamos sirviéndole al señor, y tenemos el deber de seguir enfatizando en nuestros cultos y enseñanzas.
Finalmente hago un llamado a todos mis hermanos ministros para que escuchemos el mensaje que el Señor le dio a nuestro hermano Pedro:
“Ruego a los ancianos que están entre vosotros, yo anciano también con ellos y testigos de los padecimientos de Cristo, que soy también participante de la gloria que será revelada.
“Apacentad la grey de Dios que esta entre vosotros, cuidando  de ella, no por fuerza, sino voluntariamente; no por ganancia deshonesta, sino con animo pronto;no como teniendo señorío sobre los que están a vuestro cuidado, sino siendo ejemplos de la grey. Y cuando aparezca el príncipe de los pastores, vosotros recibiréis la corona incorruptible de gloria. (1 Pedro 5:1-4).
Varias son las cosas que nos dice el Espíritu Santo para que apacentemos la grey del Señor. Noten que hemos destacado en negrillas tres NO, que figuran en la porción anterior, los cuales tenemos que observar para con la grey del Señor.
Cerramos con las siguientes significativas palabras de nuestro Maestro por excelencia:
“Mi doctrina no es mía sino de aquel que me envió. El que quiera hacer la voluntad de Dios, conocerá si la doctrina es de Dios, o si yo hablo por mi propia cuenta. El que habla por su propia cuenta, su propia gloria busca, pero el que busca la gloria del que le envió, éste es verdadero y no hay en él injusticia” (Juan 7: 16 al 18).
Su hermano, colega y amigo en el ministerio de nuestro señor Jesucristo.

Eliodoro Mora Méndez
Presidente.                                             

COMUNICADO DEL RV ELIODORO MORA SOBRE EL G12 Y LOS ENCUENTROS


Del Presidente de la Federación Concilio General de las Asamblea de Dios de Venezuela.
ESTUVE EN UN ENCUENTRO
El Ejecutivo había aprobado ir a un encuentro. Llegó la fecha fijada para tal fin, y yo asistí.
Pero mi primera experiencia relacionada con algo parecido la tuve antes de ir al lugar en que se celebraría, cuando en una actividad nos encontrábamos escuchando un tema sobre el general sirio que era leproso (Naamán). Mientras escuchaba el tema el Señor me dijo: “Te estoy enviando así como envié a Ezequiel en visión al templo de Jerusalén para que viera lo que los sacerdotes hacían” (Ez. Cap.8). También me dijo que entresacara lo precioso de lo vil (Jer.15:19).
Como ya lo dije en la primera Circular , asistí a la Primera Cumbre Latinoamericana celebrada en Lima, Perú, donde tuve la oportunidad de hacer mención sobre un libro publicado por Editorial Vida titulado “Viendo Lo Invisible”, en el que se presentan supuestos testimonios de personas muertas que habían sido vistas, y que habían hecho milagros. En especial presenté el testimonio de un ministro que, según afirmó, había visto a su padre en una reunión de ministros, aunque hacia ya varios años que había muerto.
Quiero citarlo textualmente como aparece en las páginas del libro:
“En el folleto Life After Death (La vida después de la muerte), New York, Guidespost, sin fecha, aparece un articulo: ¨The Blessed Assurance¨ ( La Bienaventurada certeza), escrito por el Dr. Norman Vicent Peale, en el cual dice que cuando predicaba en una reunión metodista en Georgia tuvo una asombrosa experiencia. Al finalizar la ultima sesión, el Obispo (pastor) que presidía pidió a todos los pastores presentes en el auditorio que pasaran al frente, y cantaran a coro un antiguo y familiar himno. Yo estaba sentado en la plataforma detrás del pulpito, y los veía avanzar por el pasillo central. De pronto, entre ellos, vi a mi padre. Lo vi tan claramente como lo había visto cuando vivía. Parecía tener cuarenta años de edad, y se mostraba vigoroso y elegante. Cantaba con los demás, cuando sonrió y me saludo levantando la mano en su antiguo y familiar gesto. Por varios indudables segundos fue como si mi padre y yo estuviéramos solos en ese enorme auditorio. Luego desapareció”. ¡Que le parece!
Quiero contarle dos experiencias que tuve que comunicarles a los hermanos de la Iglesia en que fui pastor por 35 años en Caracas.
Una hermana llamada Francisca, que era maestra de Escuela Dominical y junto a su esposo llegó a pastorear un Campo Blanco local me contó lo siguiente.
Me dijo: “Hermano pastor, quiero contarle lo que me pasó en el culto del Domingo en la mañana. Por esa puerta entró mi madre, me miró y se sentó en el banco y desapareció. Mi madre tiene muchos años de muerta”.
Le dije: hermana, esa no es su mamá; esa es una manifestación de Satanás. Si usted llega a ver a su madre, reprenda en el Nombre de Jesús ese demonio; no permita que Satanás la engañe.
Tenía en la Directiva de la Iglesia un diácono llamado Roberto Hernández. Era de origen español, de buen testimonio, y murió en el Señor. En vida, este hermano había tenido una buena amistad con un unos esposos italianos, que también eran cristianos. Resultó que yo visité ese hogar y la hermana me dijo:
“Hermano pastor, quiero contarle que estando sentada aquí en el recibo comencé a orar, y le preguntaba al Señor que por qué se había llevado a Roberto, una persona tan útil en la obra. “Mi Señor, ¡Cuanto quisiera verlo y oírlo!”, dije. Cuando pronuncié esas palabras tocaron a la puerta y pregunté: ¿Quién es? Y desde afuera me respondieron ´Soy yo, Roberto Hernández´”. Cuando ella escuchó la misma tonalidad de voz del hermano sintió un miedo muy grande, pese a lo cual fue a ver quién estaba afuera. Pero no vio a nadie.
Le dije: Hermana, gracias a Dios que reprendiste y no permitiste que el diablo te engañara.
Mi hija Jemima me dijo: “Vi a mi hermano Rubén parado en la puerta”, y hacía más o menos seis meses que había muerto. Me dijo “Sentí miedo y reprendí y desapareció”.
Que tramposo y engañador es el diablo, que toma la figura de personas muertas y las pone a hablar “igualito” a como hablaban en vida. Este maligno ser y padre de mentira hasta tiene la capacidad de hacerse pasar por un ángel (2 Co. 11:14). Véase también Salmos 6:5 y Ecc. 9:5.
En los encuentros se le pide perdón a los muertos. En el programa de los encuentros, página 45, en las conclusiones, dice:
•  Reconozca sus pecados y los de sus antepasados.
•  Confiese sus pecados y los de sus antepasados.
En Ministración, página 50, se habla de entregar una hoja preparada a los encuentristas para que le hagan una carta a sus padres terrenales (no importa que estén muertos). Allí les van a expresar todo lo que han sentido hacia ellos, ya sea bueno o malo.
En Ministración, pagina 52
En la ministración que se hace después que haya fallecido el padre o la madre se lleva a los encuentristas a sacar de su corazón cualquier resentimiento o dolor en contra de su madre o padre.
Los guías pasan adelante en representación de las madres e invitándolos a pasar adelante para liberar o perdonar cualquier cosa que tengan en contra de sus madres.
En el punto 2 se refieren tanto a las madres que están vivas como a las que están muertas. A los hombres se les hace estar de pie, pero a las damas se les sienta en las piernas del guía y se les hace saber que aunque su madre esta muerta (si es el caso) deben imaginarse que están sentadas en la piernas de su madre. Entonces la guía comienza a darle consejos y cariños que no recibió estando su madre en vida.
Ministración Página 56
Después que los encuentristas llenan una hoja (que se les da para este fin) con los errores de sus padres (vivos o muertos) se les hace romperla en símbolo de perdón.
Orando al Señor por estas prácticas con los ya difuntos, el Señor me dijo: “Entre el viviente y el muerto no existe tiempo ni espacio. Los muertos no tienen memoria de lo que hicieron o hacen los vivientes, como los que están viviendo no conocen de donde están los muertos”.
Sabemos que el rico le dijo al padre Abraham en la enseñanza de Jesús: “Tengo cinco hermanos” (Lucas 16:28). Este tipo de conversación se puede dar en los que están en ese lugar, pero comunicárselo a los vivos, jamás pueden. Abraham le dijo al rico que para eso estaba la Palabra del Señor en la tierra: “A Moisés y los profetas tienen…” (Las Santas Escrituras, como también el Evangelio y las Epístolas).
A través de demonios se dan muchas comunicaciones. Como en el caso del Gadareno, quien reconoció públicamente al Señor y el del demonio que tenía la muchacha de Filipos que declaraba que el apóstol Pablo y Silas eran siervos del Dios Altísimo. También tenemos el caso de los exorcistas hijos de Esceva, quienes pretendían echar fuera demonios. En este caso, el demonio que tenía posesionada esa vida, dijo: “A Jesús conozco y se quién es Pablo; pero vosotros, ¿Quiénes sois?”
El diablo conocía a los hijos de Esceva como personas que no tenía ningún poder, pero ellos desconocían al demonio (Hch. 19:13-15; 16: 16-18).
Sobre la comunicación de los muertos con los vivos es muy clara, entre otras muchas, la siguiente Escritura : “Porque los que viven saben que han de morir; pero los muertos nada saben, ni tienen más paga; porque su memoria es puesta en olvido” (Ecc. 9:5).
Creo que quienes se sacrifican por asistir a los encuentros son de mucha importancia por su dedicación. Pero los eventos que tienen que ver con la búsqueda espiritual de los creyentes tienen que estar limpios de todo aquello que no esté conforme a las Escrituras.
El problema es que a la palabra “encuentro” la han saturado de prácticas y creencias relacionadas con muertos, demonios (eructos, respiraciones, vómitos), maldiciones y prácticas antiguas de pecados, e igualmente con pecados presentes que ya han sido perdonados. Su significado original y bíblico ha sido cambiado por algunos movimientos, relacionándola con estas cosas raras y antibíblicas que he mencionado y muchísimas otras.
En la ya mencionada Cumbre Latinoamericana que tuvimos en Perú, alguien propuso un encuentro para todos los líderes. Tomando entonces la palabra cierto líder de un país centroamericano, dijo, más o menos, estas palabras: “Hermanos, por mi parte yo no quisiera llegar con la noticia de que se aprobó un encuentro, porque esto caería muy mal en mi país”.
En el programa de encuentro que se hizo aquí hace poco con los Lideres de Educación, fue cambiada la palabra encuentro por “Cumbre”, debido a la gran polémica que tal palabra esta causando actualmente.
La comisión que nombró el Ejecutivo estudió y evaluó la palabra encuentro y llego a la conclusión siguiente: están en la libertad de usar la palabra que deseen, siempre que esté a tono con la Biblia.
Sin embargo, debo decir que si existe una palabra que tiene relación con la búsqueda espiritual del pueblo de Dios es “Retiro”. Me parece que llena totalmente el propósito que desea Cristo con sus ministros y su pueblo. La palabra encuentro pareciera indicar que nunca hemos tenido un encuentro con Jesús. Y hasta algunos ministros se han atrevido a testificar: “Ahora si que tuve un verdadero encuentro con Jesús”. “En el encuentro nací de nuevo”. Y esto no es un invento, pues, yo he hablado con esos hermanos que se expresan así.
La palabra retiro, como esta en las Escrituras, nos recuerda a Cristo invitando a los discípulos para llevarlos a un lugar para la búsqueda espiritual (Mc. 3.7; Lc. 9:10; Jn. 6:15). Este comentario es muy personal, pero con esta interpretación no quiero decir que estoy en contra de lo acordado por el Ejecutivo en cuanto a utilizar cualquier otra palabra que sea bíblica.
MI EXPERIENCIA EN EL ENCUENTRO
Cuando expusieron el tema El Perdón, al terminar distribuyeron una hoja (“hoja clínica”, le llaman) en la que habían cerca de doscientos pecados y usted tenía que marcar con una x los que tenía. Luego se ordenó bajar la cabeza y cerrar los ojos. Sin embargo, yo me encontraba en ese momento hablando en lenguas. Cuando abrí mis ojos, unos hermanos llevaban una cruz bien grande y el expositor del tema fue ordenando a cada uno pasar, dando un clavo y un martillo para que cada quien clavara su “hoja clínica” con los pecados marcados por cada participante. Me parece que de unos sesenta presentes tan solo pasaron unos doce hermanos a clavar la tal hoja clínica. Yo seguía hablando en lenguas, y de repente el Señor me llevó así hasta el frente. Señalando la cruz, el Señor me dijo: “Esta no es mi doctrina; a mi palabra no se le puede añadir ni quitar, porque juicio vendrá”. De nuevo regresé a mi asiento, aunque dos o tres personas no entendieron lo que el Señor quiso decir. Al otro día pusieron de nuevo la cruz, y un hermano pasó para retirar su hoja. Pero en lugar de la que había clavado, habían puesto otra con textos de Isaías 53.
Una vez hablando a mi Distrito dije que el Señor nos había dado una fe sin figuras ni símbolos para creer en Dios. Cité el texto de efesios 2:8 que dice: “Porque por gracia sois salvos por medio de la fe; y esto no de vosotros, pues es don de Dios”. Añadí que esa fe que Dios nos había dado era suficiente para creer en Cristo y “verlo” como esta en la Biblia ; que esa fe es poderosa para sentir el amor de Dios y el perdón de nuestros pecados; que esa fe no involucra ojos humanos para ver las cosas que están en la Biblia , sino ojos espirituales. Les recordé las palabras del apóstol Pablo a los Corintios: “Por fe andamos y no por vista”. Que una de las grandes tragedias de la Iglesia católica había sido sacar al Cristo de la fe, poniéndolo en procesiones para que le honraran, lo que vino a ser una fe muerta en la que el Dios de la gloria no recibe gloria alguna. “…Bienaventurados los que nunca vieron y creyeron” (Jn. 20:29).
Ministración, página 37
A los encuentristas se les ubica en dirección contraria al predicador, buscando que su rostro le sea tapado por el respaldar de la silla, a fin de que no se sientan avergonzados de confesar.
El predicador estando solos les explica que levanten las manos cada vez que escuchen el pecado sexual que han cometido, leyendo luego la hoja clínica donde están todos los pecados para que se levante la mano cada vez que se nombre uno de los cometidos.
La Biblia dice: “Confesaos vuestras ofensas unos a otros (Stg. 5:16).
Ministración, página 26, puntos 1 al 6:
Entregar una hoja donde los encuentristas escriban los nombres de las personas que ellos identifiquen que deben perdonar.
Los guías pasan ministrando a los encuentristas y preguntando si pudieron perdonar a todos, o a quienes olvidaron.
Entonces deben acercarse a los guías, quienes simbolizan a esas personas que ellos deben perdonar, a fin de que le digan a ellos cuanto tengan que decir a aquellas personas, y así se sientan y a libres.
Definitivamente, un guía no puede dar esa libertad, simplemente pensando que con él es que se tiene el problema. Imposible que con un simbolismo se quede libre. ¿Que dice la palabra del Señor con relación a un problema que tengo con un hermano, o con un inconverso?
Creo que si el problema es con un inconverso, lo que hay que hacer es pedirle perdón al Señor, y no guardarle rencor sino amarlo como manda la Escritura (Mateo 5. 43,44). En cuanto a los hermanos, el Señor estableció que debe “dejar la ofrenda en el Altar” y reconciliarse; después traer la ofrenda (Mt. 5:22-24; 18:15-18; 1Co. 5.3-5). Porque la reconciliación tiene que ser personalmente y no en forma de simulacro. No puede existir sustitución posible.
Ministración, página 30, punto 2.
Con un espejo, cada guía pasa por su fila para que uno por uno que se mire y vea lo que es, lo que vale y lo hermoso que lo creó Dios. Esta terapia es para levantarle la estima, hablarle del valor que Dios le ha dado.
Hermanos, el tratar de ayudar al encuentrista a levantar su estima con tan solo hacerle mirar en un espejo, creo que es engañarle. La fe nada tiene que ver con mirarse en un espejo. Ella te dice que eres hijo de Dios, que eres rey, que eres Sacerdote. Si eres capaz de creer esto, por la fe te darás cuenta quién eres, por cuanto te estás mirando en el espejo de su bendita palabra (2 Co. 3:18; 1 Co. 13:12)
En el encuentro se utilizaron otras cosas, como el aceite en las manos para colocarlas en los órganos genitales buscando ser libre de las enfermedades y “maldiciones”.
A las mujeres se les entrega una muñeca, un cintillo, un anillo. Se les celebran los quince años a las hermanas que, cuando los cumplieron, no se los celebraron. Dentro de estas prácticas una hermana quedó en estado de regresión hablando como una niña.
A los hombres les celebran (en otros encuentros en que yo no he estado) el primer año de su nacimiento. Les dan un carrito para que se pongan a jugar y puedan recordar su infancia, en la que no tuvieron oportunidad de hacer tal cosa.
El Señor me enseño algo muy importante en cuanto a lo que el hizo con nuestros pecados, y he tenido la oportunidad de preguntarle al respecto a los ministros, muchos de los cuales han contestado mal la pregunta. La pregunta es: “¿El Señor borró la historia de sus pecados?” Muchos me han dicho que sí. Pero en realidad, el Señor no borró la historia de mis pecados, ni de ningún cristiano; lo que hizo fue perdonar los pecados de la historia. Yo pude entender esto cuando el Señor me hizo recordar cuando tenía cinco años y me robaba unos huevos de mi vecino. Me dijo: “Esa historia te la perdoné, como toda la historia que tú recuerdes de lo que fuiste”. ¡Gracias a Dios que tan solo quedaron las cicatrices de lo que yo había hecho antes de venir a Cristo!
¿Que pasa cuando a una persona la conducen al pasado, le hacen recordar los pecados que el sabe que hizo, y lo hacen sentirse culpable de pecados que ya están perdonados y borrados con la sangre de Jesucristo? El Señor dice que aunque yo recuerde la historia de mis pecados que fueron perdonados, el no los recuerda porque los echó a los profundo de la mar y ya no se acuerda más de ellos (Is. 43:25; Jer. 31:34; Ez. 36:16; Is. 38:17)
LA PIÑATA
En el encuentro se usa una piñata, o cualquier otra cosa que sirva para el propósito que se busca. Por ejemplo, a la piñata se le pinta y se le escriben cosas como pintar al diablo, y se utiliza como un símbolo de victoria sobre Satanás cuando el encuentrista piensa que le esta dando palos al diablo.
Creo que este ritual lo único que sirve es para que el diablo ría a carcajadas, burlándose como el lo sabe hacer. El Padre celestial tan solo ha puesto una única manera de gobernar al diablo y hacerlo retroceder. Es usando el nombre de Jesús; hacer cualquier otra cosa es mostrar estar engañados por el espíritu de las tinieblas.
Una “hermana” en caracas usa un machete, o unas tijeras imaginadas para cortar los espíritus inmundos. Haciendo como que corta con una tijera desde la cabeza hasta los pies, piensa que está cortando todo demonio que trate de atormentar o posesionarse de una persona. Practicando uno de esos ritos, un día que su esposo se sentía mal empleó un imaginario martillo golpeando la cama para de esa forma herir a los demonios para que se fueran.
Otra “hermana” usaba una almohada cuando un hermano le decía que tenía odio hacía el pastor. Le entregaba la almohada al hermano y lo llevaba hasta una pared con ella para que la golpeara, a fin de que se hiciera cuenta de que era al pastor que golpeaba y quedara libre.
En Valencia (Estado Carabobo), una iglesia buscó una pequeña roca y la puso en el altar, la ungieron con aceite y después le dijeron a los hermanos que pasaran y pusieran sus manos en ella a fin de recibir la unción.
Fui a un culto de la Oración Fuerte del Espíritu Santo. Ese día iban a repartir “la llave milagrosa”. Fui con mi hijo, que es pastor. El pastor local predicó de Moisés como un gran siervo que se había sacrificado en Egipto, como también en el desierto. Al terminar el mensaje, dijo: “Yo hoy me he vestido todo de negro, porque lo negro representa luto, dolor, angustia, tristeza”. Añadió que él quería identificarse con el pueblo, sus tristezas y angustias, y que llevaría ese luto por 40 días. Y declaró: “Yo como pastor me sacrifico, pero ustedes como ovejas tienen también que sacrificarse en la aplicación del mensaje”. Les pidió que se sacrificaran con 300.000 bolívares para el día que él se quitara el luto. Me dio gran dolor ver a los hermanitos pasar; y déjeme decirle que era un día martes y aquel templo grande estaba casi lleno. Después repartieron una llave. Me paré, y ya cuando iba saliendo me dijo un guía que por qué no esperaba la oración del pastor por la llave milagrosa.
Pacto de Silencio
En el encuentro se hace un Pacto de Silencio. O sea, que a los asistentes se les prohíbe decir lo que se dice y se hace. Nada de grabadores, cámaras fotográficas, ni filmadoras. Dicen que lo hacen para motivar a otros para que asistan.
La asistencia de cada miembro es obligatoria, pués, si se niegan a hacerlo quiere decir que no están con la “visión”, razón suficiente para irlos marginando en la iglesia.
Los líderes de los encuentros proclaman que todos los que asisten regresan “con una nueva visión” que no tenían antes.
¿Por qué hay hermanos no quieren ir? En la mayoría de los casos, son hermanos que poseen buen fundamento bíblico y no quieren ir porque escuchan que allí se hacen prácticas no respaldadas por la Palabra de Dios. Y tienen razón, porque yo que fui a uno comprobé que sí hay muchas cosas no acordes con la Palabra del Señor.
Una película que tuve la oportunidad de ver en mi casa trataba sobre mafiosos que requerían entre ellos mantener un pacto de silencio. Creo que ahí cuadran muy bien tales palabras, pero ni remotamente para ser usadas en Pueblo del Señor.
¿Porqué depender de cuestionables estrategias humanas para obligar a los hermanos a ir a un encuentro? Creo que es quitarle o restarle valor a lo que aseguran que Dios hace en los encuentros. Si allí el Espíritu Santo esta haciendo grandes cosas, ellas se constituyen en propaganda Divina para que nadie desee dejar de asistir y ver la Obra del Espíritu. Si tal es el caso, en vez de esconder las grandes y poderosas obras de Dios, proclamémoslas cumpliendo lo que el Señor nos enseña en su Palabra: “¿Ac aso se trae la luz para ponerla debajo del almud, o debajo de la cama? ¿No es para ponerla en el candelero?” (Mr. 4:21).
La Visión de Dios a Ezequiel
Amados consiervos en el Señor: permitamos que Dios nos muestre como le mostró a Ezequiel lo que hacían los ministros en el templo.
Es increíble lo que nos narra Ezequiel acerca de lo que Dios le mostró cuando le llevo a Jerusalén para que viera las cosas que hacía su pueblo. Ese pueblo que había sacado de la esclavitud en Egipto, lo había hecho caminar en medio del mar, lo preservó en el desierto dándole comida, ropa, salud y seguridad con una nube como techo día y noche. Olvidándo todo esto, sin embargo, ahora abrazaban prácticas de procedencia pagana.
“Y me dijo: Hijo de hombre, cava ahora en la pared. Y cavé en la pared, y he aquí una puerta. Me dijo luego: Entra, y ve las malvadas abominaciones que éstos hacen allí. Entré, pues, y miré; y he aquí toda forma de reptiles y bestias abominables, y todos los ídolos de la casa de Israel, que estaban pintados en la pared por todo alrededor. Y delante de ellos estaban setenta varones de los ancianos de la casa de Israel, y Jaazanías hijo de Safán en medio de ellos, cada uno con su incensario en su mano; y subía una nube espesa de incienso. Y me dijo: Hijo de hombre, ¿has visto las cosas que los ancianos de la casa de Israel hacen en tinieblas, cada uno en sus cámaras pintadas de imágenes? Porque dicen ellos: No nos ve Jehová; Jehová ha abandonado la tierra.
Me dijo después: Vuélvete aún, verás abominaciones mayores que hacen éstos. Y me llevó a la entrada de la puerta de la casa de Jehová, que está al norte; y he aquí mujeres que estaban allí sentadas endechando a Tamuz. Luego me dijo: ¿No ves, hijo de hombre? Vuélvete aún, verás abominaciones mayores que estas. Y me llevó al atrio de adentro de la casa de Jehová; y he aquí junto a la entrada del templo de Jehová, entre la entrada y el altar, como veinticinco varones, sus espaldas vueltas al templo de Jehová y sus rostros hacia el oriente, y adoraban al sol, postrándose hacia el oriente. Y me dijo: ¿No has visto, hijo de hombre? ¿Es cosa liviana para la casa de Judá hacer las abominaciones que hacen aquí?” (Ezequias 8:8-17)
En el encuentro el Señor me guió a nombrar una Comisión del mismo Ejecutivo para que hiciera un análisis del ya realizado, de lo que convenía y de lo que era necesario eliminar.
La Comisión hizo el estudio y lo trajo a una reunión del Ejecutivo, donde se discutió y se aprobó cuáles cosas pueden hacerse y cuáles eliminarse. Helas aquí a continuación.
Decisiones de la Comisión nombrada
He aquí las decisiones tomadas por la comisión que se nombró en el Ejecutivo (aprobadas por éste) evaluando el encuentro al cual asistió.
•  La palabra encuentro no será exclusiva para identificar el programa. Se puede usar la palabra RETIRO u otro nombre, siempre que este identificado con la Biblia.
•  Corregir el tema que esta relacionado con Nahaman (General Sirio) por cuanto éste esta dirigido a nuevos creyentes y Nahaman no lo era.
•  Corregir la primera hoja que se entrega para ser llenada en el tema de Nahaman el leproso, por cuanto en ella se incluye al ministerio y la familia.
•  Eliminar el 50% de las hojas clínicas.
•  Eliminar todos lo relacionado con maldiciones generacionales.
•  Prohibir la imposición de manos ciertas partes del cuerpo (consagración de órganos sexuales)
•  Eliminar la “piñata del diablo”, u otra práctica que tenga que ver con este uso.
•  Eliminar toda práctica y contenido temático que traiga confusión en los participantes y que de una manera evidente contradiga la doctrina bíblica.
•  Eliminar la muñeca y el carrito para que en su lugar se use la imposición de manos.
•  Eliminar el abuso en la interpretación alegórica en los temas expuestos.
•  Eliminar todo halo de misterio o secreto dentro de la promoción, práctica y desarrollo de los encuentros, incluyendo el “pacto de silencio” y la restricción a los materiales, manteniendo el elemento sorpresa en los participantes.
•  Eliminar el “pacto de silencio”.
•  Moderar la adoración en el encuentro y la llegada a la iglesia después de concluido éste.
•  Eliminar la cruz y su “hoja clínica”.
•  Eliminar la “carta” a los muertos y el sentar en las piernas de los guías o quienes fueren, a los encuentristas, para hacerles sentir que están sentados en las piernas de sus padres, aun estando muertos.
•  Que la cuota a cobrar en los encuentros sean accesibles para hermanos de bajos recursos y que no se use como medio de lucro.
CONCLUSIONES
1.- Se puede continuar con los encuentros o retiros, como mejor les guste, pero antes hay que redefinirlos en su praxis y filosofía.
2.- No existe un antes y un después de un encuentro. Solo existe un antes y un después de aceptar a Jesucristo como único y suficiente Salvador.
3.- El retiro o encuentro puede considerarse como parte de la santificación progresiva del creyente.
Se nombro una comisión del Presbiterio que supervisará los programas que contienen los encuentros, para de esta manera mantener vigilancia permanente, a fin de que se cumpla lo que se aprobó y estar alerta ante posibles errores que pudieran cometerse.
Nota: El uso de la sal, eructos, vómitos y otros por el estilo lo consideramos contrarios al principio bíblico, por lo cual esta prohibido en nuestra organización.
Ministros: salvemos el cuerpo de Cristo de las cosas que desfiguran el rostro del Señor en el creyente.
Antes bien renunciamos a lo oculto y vergonzoso. No andando con astucia, ni adulterando la palabra de Dios, sino por la manifestación de la verdad recomendándonos a toda conciencia humana delante de Dios. (2 Corintios 4:2)
Rvdo. Eliodoro Mora Méndez
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Practicas ocultas de los encuentros g-12


Lamentamos no tener en el país(X) una voz profética lo suficientemente fuerte, que exhorte, consuele y edifique al pueblo de Dios en general.
Los Congresos Cristianos Internacionales, que de tiempo en tiempo se realizan en diversos países, están íntimamente relacionados con la MCI - Misión Carismática Internacional, fundada por el pastor César Castellanos, de Colombia.

El pastor César Castellanos y su esposa pertenecen también a un partido político, llamado Partido Nacional Cristiano.

La MCI es conocida como un Movimiento de Células; y casi se pasa por alto que es un movimiento carismático. No tenemos nada en contra de nuestros hermanos carismáticos; pero, es cierto que muchos hermanos no carismáticos se entusiasman con la idea del crecimiento celular, ignorando el trasfondo carismático de esta Misión.

En Venezuela está el apóstol Guido Raúl Ávila, con un ministerio semejante: CCN Internacional.

Es importante para comprender el tema, que estos ministerios constan de tres brazos:

a) La obra y base de la Misión en Colombia y Venezuela (iglesias con miles de miembros);

b) La tarea de propagación de la Visión en el mundo (Los Congresos); (*)

c) Los Encuentros de tres días, llamados ‘Encuentro con Dios’.

Dice Charles G. Finney en su libro ‘El Avivamiento’:

“Otra razón por la cual Dios requiere la oración en quebrantamiento y humillación es que es el único modo en que la iglesia puede ser preparada debidamente para recibir grandes bendiciones, SIN SER PERJUDICADA POR ELLAS. Cuando la iglesia está postrada en el polvo delante de Dios, y está en la profundidad de la agonía en oración, LAS BENDICIONES LE HACEN BIEN. Mientras que, si recibe la bendición sin esta postración profunda del alma, SE ENVANECE Y SE LLENA DE ORGULLO. Pero así, en la actitud correcta, aumenta su santidad, su amor y su humildad”.

Lamentablemente, este macro movimiento evangélico, en el cual están involucrados y comprometidos algunos cristianos considerados famosos y de peso, apela al ego y a la exaltación del hombre, poniendo a Dios a nuestro servicio.

Por esta razón tienen tanto éxito aparente y convocan a grandes multitudes.
Su lema oculto es: "Demos al público lo que anhela escuchar y sentir".

Esto resulta en una fuerte tentación a involucrase y produce resultados espectaculares a corto plazo, olvidando que a largo plazo contamina e intoxica la vida espiritual. (Como las drogas que algunos atletas ingieren para ganar los juegos olímpicos).

Steve Hassan, profesor en la Universidad de Cambridge, define como SECTA a cualquier grupo, religioso o no, que utilice técnicas de control psicológico para suprimir la personalidad e inhibir el juicio crítico y la libertad de decisión.

Establece cuatro criterios para la MANIPULACIÓN MENTAL:

1. Control de la Conducta;
2. Control de las Ideas;
3. Control de la Información;
4. Control de las Emociones.
En esta doctrina hay prácticas de la Nueva Era y esoterismo. En los escritos de Castellanos, que examiné someramente, no encontré -en apariencia- los elementos perniciosos que se han incluido en los Encuentros en Buenos Aires.

Esto último sí pude comprobarlo personalmente:

Uno de ellos es que te hacen sentar en el suelo, en cuclillas, con los ojos cerrados y utilizando la voz de una mujer y luego la voz de un hombre a través del micrófono y en medio de un silencio sepulcral, te hacen retroceder año por año en tu vida, hasta el feto mismo.

Luego, hacen que perdones a tu pastor, a tu padre, a tu madre u otro familiar, abrazando a un hombre y a una mujer allí presentes, perdonándolos a ellos, quienes personifican a tus ofensores, llorando, etc. Lo grave es que, si tu familiar ha fallecido, estarías ‘hablando’ con un muerto.

Te piden que completes una lista de pecados de tus ascendientes, por generaciones -las prácticas o pecados que ellos cometieron, que son de tu conocimiento. Si no lo haces, la maldición generacional te alcanzará. También, todos los pecados que cometiste cuando eras inconverso y en tu vida cristiana, superados o no.

Luego realizan una ceremonia macabra, quemando en el fuego un féretro, que simboliza al viejo hombre y cantan: "El viejo se murió" (Pero en realidad, hay que crucificarlo todos los días, de acuerdo a la enseñanza de la Palabra de Dios).

Tienes que hacer un pacto de silencio y no puedes contar ni a tu esposa, lo que sucedió en esos tres días. (Las cosas del Señor no se hacen en oculto; todo se hace a la luz).

Media hora después de comenzado el primer culto, hay que entregar los relojes; pierdes el control del tiempo, te hacen acostar muy tarde y levantar muy temprano; la comida es frugal o liviana.

Imagínate: poco comido, poco dormido, sin control del tiempo, con una música constante en forma subliminal prácticamente las veinticuatro horas, tus defensas están bajas; y, si te estimulan a tirarte al suelo y reírte a carcajadas, lo haces.

Sentado en tu asiento te dicen que abras las piernas y vomites el pecado. (No sabía que el pecado reside en el estómago).

Tiran al aire vino tinto que mancha las ropas, diciendo que recibas el gozo. Se comenta que en el Congreso Ministerial efectuado en Argentina en el mes de marzo de 2003 hicieron algo parecido; he visto y escuchado algunos de los mensajes dados en ese Congreso, a través de un canal de TV cristiano.

Lo peor es que vuelves ‘inflado ‘lleno’, con una experiencia ‘superior’. El que no asistió al retiro, no está en la misma ‘onda’.

Al regreso cantan: "Un minuto de silencio para el diablo, que está muerto" (Pero bien sabemos que no está muerto; está como león rugiente, esperando devorar a alguno).

Parece que ahora, la estrategia de satanás es mezclar mucha verdad con un poco de mentira; y uno se traga el ‘paquete’ entero.

Pudiera argumentarse de que hay que examinar todo y retener lo bueno; pero, no es lo mismo equivocarse al hacer un postre y ponerle un poco de sal en vez de azúcar, que equivocarse y ponerle un poco de cianuro. A nadie se le ocurriría probarlo, para retener lo bueno.

Luego regresan a sus iglesias con exigencias, producto de otro pacto que les hacen firmar, con firma y aclaración.

Lamentablemente -es parte de la estrategia- cuando yo preguntaba quién organiza esto, o cuál es la institución/organización que está detrás de los Encuentros, nadie me sabía decir nada.

Todo era un misterio. Mi esposa no podía contarme nada, porque había hecho un Pacto de Silencio, con firma y todo. Hasta que su fidelidad al Señor y su inmenso amor por mí hicieron que me contara las cosas horribles que había experimentado allí.

Me dijo uno de los responsables de parte de la organización -el cual se desvinculó sufriendo depresión y confusión como luego me confesó- que hay un gran negocio detrás de todo esto.

Reúnen unas 100/150 personas en cada retiro -que puede realizarse cuatro veces al mes- y cobran a cada uno $50.- 
(La tarifa actual ronda los $70.-).
Calcule usted: 50 x 100 = 5,000. El costo para los organizadores es de $2,000 Sobran $3,000, multiplicado por cuatro veces al mes = $12,000.
Me comentaron que el pastor que organizó estos Encuentros en Zona Sur tiene ahora una 4x4; ya no se reúnen más en el lugar habitual, porque les quedó pequeño...

Prosperidad a costa de Fidelidad a Su Palabra es un precio que no estoy dispuesto a pagar.

Otro de los comentarios que escuché es que la cantidad de personas que concurre a esa asamblea tiene un gran porcentaje de personas que antes se congregaban en otras iglesias...

Todos experimentan una ‘espuma’ de entusiasmo y espiritualidad que luego -por más que oren, lean y velen- se pierde. Y esto es natural; porque lo que verdaderamente vale es lo que perdura.

Es como que yo cobro el aguinaldo, me voy de vacaciones y gasto todo lo que cobré; ni una postal pude traer a casa, porque todo lo gasté allá. Pero bueno, me queda el recuerdo de haber estado en un lugar paradisíaco, haber disfrutado de cosas hermosas y haber tenido el necesario descanso. Creo que como cristianos debemos aspirar a mucho más que esto.

Con el tiempo, se experimentan contradicciones acerca de lo aprendido; al contrario, se descubre que el diablo está bien vivo y que 'el viejo' todavía goza de buena salud. La armadura se oxidó.

Al principio, esto se responde con el argumento de que no todos los que van reciben la bendición. Luego, se razona diciendo que esto hay que alimentarlo, así como se riega una tierna planta. Pero luego, la situación se torna insostenible.

El tiempo demuestra que todos experimentan esta desilusión, primero guardada en secreto y luego comentada con quien tienen más confidencia. No son todo lo que les aseguraron que son.

Era mejor ser pollo de campo que de laboratorio; aprendiendo de a poco, creciendo más lentamente, pero seguro.

Y no pollos engordados rápidamente, en forma artificial, con grasa y hormonas que, luego al ser puestos en el horno de la aflicción se desinflan y resultan más chicos que el pollito de campo.

Por su tamaño grande parecen maduros, pero por dentro no tienen experiencia, ni alimento adecuado a su edad real.

En una congregación cercana con sus anexos, de ciento cincuenta personas que concurrieron -hay retiros exclusivos para varones y para mujeres- cincuenta personas, en su mayoría inconversos simpatizantes, ya no asisten más a los cultos de la iglesia.

Ochenta de las cien restantes, en su mayoría creyentes, hoy son personas mundanas, aunque siguen asistiendo.

Y las veinte personas restantes, a las cuales en un principio les fue bien en el retiro, hoy están deprimidas y confundidas; entre ellas, el colaborador del pastor, que es quien me lo comentó.

También me dijo que, si se efectuase una denuncia policial contra los organizadores, todos irían presos, por ser considerados una secta peligrosa.
Hablamos de sectas nuevas, pero son las viejas y falsas enseñanzas de todos los tiempos, disfrazadas de novedad.

Escribe el apóstol Pablo en 2° Corintios 4.2: "Renunciamos a lo oculto y vergonzoso, no andando con astucia, ni presentando engañosamente (dolountes -1389) la Palabra de Dios".

La idea es que Pablo nunca disfrazó o nubló el Mensaje de La Palabra de Dios, dándole un significado engañoso, fraudulento, convenciendo al público para su propio provecho personal.

Es posible que, al pasar de iglesia en iglesia y por distintas denominaciones, se corrompa el sentido original de estos retiros; pero los Congresos parecen confirmarcon más suavidad- lo que sucede en estos Encuentros.

También, pudiera ser una estrategia el no consignar por escrito, no dejar constancia, de las prácticas que se realizan en los llamados ‘Encuentro con Dios’.


(*) Otra variante sería la organización de reuniones en hoteles, denominadas ‘Hombres de Valor’.



DESCRIPCIÓN DE UN ENCUENTRO


Lo primero que uno oye hablar es acerca de los Encuentros: ‘Encuentro con Dios’. Te dicen que es algo que nunca experimentaste; que lo necesitas, que te hará bien. Que no te pueden comentar qué es; pero que son tres días de mucha bendición, en los cuales Dios te va a hablar. Que tienes que prepararte para ello. Debes asistir al Pre-Encuentro. De últimas, si no has podido asistir al encuentro previo, lo más importante es que debes estar en oración, para que Dios esté preparando tu vida para esos tres días, en los cuales tu vida cambiará.

Claro, uno se resiste al principio, porque parece una invitación a convertirse a Cristo. Pero te invitan a ti, que ya eres del Señor. También te aclaran que allí van todos: creyentes e inconversos.

No puedes ir con tu propio automóvil, ni en tren, tampoco en bus. Tienes que aceptar viajar en los buses arrendados especialmente para la ocasión.
Deberás abonar una suma, que no es ni mucho ni poco; es una cifra respetable: $ 50= o U$S 50=

En todos los casos el Encuentro con Dios se realiza desde el viernes a la noche hasta el domingo a la tarde, en un lugar muy apartado. Cuando uno llega al lugar, se da cuenta que, aunque quisiera, no puede regresar por sus propios medios: estás en medio del campo, en una ruta alejada. Se experimenta un cierto temor, una cierta indefensión; pero ya es tarde.

“¡Bienvenido! Hombre de Valor” Ésta es la credencial que nos entregan al ingresar al Encuentro de Varones, ya que no es mixto.

Ingresas a un salón previamente dispuesto, con altoparlantes poderosos y música suave grabada, que se escucha constantemente incluso, cuando habla el orador, cuando se está desayunando, almorzando, merendando y cenando; y también muy tarde por las noches, cuando cada encuentrista se retira en silencio a descansar.

La presentación es típica de una empresa piramidal, de aquellas que te ofrecen la venta de un producto sensacional, como ser, un champú que sirve para lavar el carro, los platos, el piso y aun el cabello; también, sirve para lavar la ropa.

“Cada veinte/ treinta minutos Dios te va a sorprender” repite el presentador constantemente, con una voz fuerte y animosa, típica de un programa televisivo. “¿Cómo es el Encuentro?” (Y él mismo te enseña a responder) “¡Tremendo!”. Otra vez: “¡El Encuentro es Tremendo!” La voz del que habla es cada vez más fuerte; tanto, que algunos buscan sentarse más atrás, para estar lo más alejado posible de los altoparlantes.

Todos están expectantes, intimidados, asustados, tensos, con dudas. Te enseñan que debes tener una actitud humilde; aquí no valen los títulos ni los cargos; pastores y miembros son todos iguales; no hay ninguna consideración especial para nadie.

Utilizan La Biblia y cierto Manual, por el cual se guían en todo lo que realizan. En realidad, no necesitan La Biblia, ya que los pasajes bíblicos están todos consignados por entero en el Manual, junto con las citas bíblicas.
Al principio, las enseñanzas parecen todas bíblicas; con una tendencia claramente carismática. Pero esto se asume con cierta naturalidad. Además, quien ha decidido en último término asistir al Encuentro, eres tú mismo. Así que, te adaptas o te adaptas. Más te vale ‘demostrar’ que estás en la misma ‘onda’.

La enseñanza que comienza siendo bíblica va incluyendo, de a poco, conceptos nuevos, que claramente contradicen La Palabra de Dios. Pero es tan sutil el procedimiento que, el que conoce poco Las Escrituras, es engañado con facilidad.

Aquí habría que hacer un alto y relatar lo que ocurre antes de ascender al bus que te llevará al lugar en donde se realizará el Encuentro. ¡Hay un mundo de gente, bolsos de mano y buses esperando! La iglesia anfitriona reúne a creyentes de otras iglesias, con o sin autorización de sus pastores. Pero no va cualquiera; dado que cada uno es minuciosamente detallado y recomendado por otra persona de confianza. Es muy difícil que vaya alguno para ‘investigar’, para actuar como detective; a menos que mienta hábilmente. ¿Y qué creyente querrá mentir, nada menos que ante un Encuentro con Dios?
Una persona habla al grupo de aspirantes a encuentristas y les da una serie de advertencias, sin detallar lo que se realizará en el Encuentro. La sensación que uno tiene es que será llevado a la sala de operaciones. La tentación de escapar de este lío es muy grande; hasta el último momento. Pero la presión de quienes te rodean, conocidos o no, también es grande.

En el trayecto en bus, si se viaja con un conocido es mejor; pero aun así todos llegan a conocerse y a formar una amistad. Todos parecen contentos; pero están nerviosos. Comienzan a entonar algunas canciones nuevas, pero muy sencillas, acerca de que el diablo está vencido, la naturaleza carnal también.

Una vez llegados al lugar del Encuentro, ya es oscuro; quien desee huir no podrá, porque no hay una sola persona en todo el desolado lugar de campo. No hay ruta conocida. Uno siente que está preso o secuestrado. Pero, como todos estamos en la misma situación, nos animamos y consolamos los unos a los otros, disimulando el nudo en la garganta. “¿Dónde me metí?” “Pero bueno, ya estoy aquí; veré qué sucede”.

Lamentablemente, no puedo afirmar que, “si no me gusta, me voy” ¿A dónde me iré? ¿Cuál es la ruta? ¿Con qué medios de transporte?

Retomamos el relato de lo que ocurre en el recinto de reuniones.
Al poco rato de estar sentados nos avisan, nos ordenan, quitarnos los relojes, los celulares, grabadores, cámaras fotográficas, filmadoras, radios portátiles.

Un inspector pasa por cada asiento y se lleva todo. Recuerda que no puedes mentir; eres del Señor; serás confrontado nada menos que con Dios mismo. Seguramente, si mientes te caerá un rayo encima. Pero no es por el castigo divino; tú tienes ‘principios’ éticos y espirituales. Por esta razón has asistido al Encuentro: porque quieres más de Dios.

Como decía, la enseñanza está salpicada de textos bíblicos: comienza siendo bíblica, pero va incluyendo, de a poco, conceptos nuevos, que claramente contradicen La Palabra de Dios. Es tan sutil el procedimiento que, el que conoce poco Las Escrituras, es envuelto fácilmente.

Te hablan de la Parábola del Hijo Pródigo. Su regreso al hogar. En vez de ajustarse al relato bíblico describen al hijo llegando a las puertas de la casa de su padre.

Las puertas son enormes, altas y gruesas. El hijo cae de rodillas al suelo, clama, grita, llora, llama a su padre… ¡qué figura! ¡Cómo impacta! Parece más bonita que la figura pintada en Las Sagradas Escrituras. Porque una buena parte de la expectativa se rompe, cuando leemos que ya el padre lo estaba esperando y que, viéndolo de lejos, corre a recibirlo.

Pero la figura que te pintan, ajena a La Escritura, contiene una fuerte carga emocional: el hijo ruega al padre, para que éste lo reciba nuevamente en casa; el padre no oye, porque los muros son altos y las puertas son gruesas. En realidad esto atrae, porque los méritos recaen en el hijo, que se esfuerza en lograr la atención de su padre. La realidad es muy distinta: es Dios que busca a la humanidad, es el Señor quien se esfuerza hasta la muerte, para labrar nuestra Salvación.

Los cambios sutiles se suceden uno detrás del otro. Te dicen que debes ponerte de rodillas, con la frente en el suelo y clamar a Dios por tu vida, hasta que Él se digne a escucharte; si lloras, gimes, luchas como lo hizo Jacob en Peniel, hasta vencer a Dios y obtener la Bendición.

Ahora eres un gusano y te arrastrarás por la tierra; no vales nada; eres un miserable pecador. Tus títulos y cargos no sirven, no eres nadie.

No quiero que me laven el cerebro; hago como que tomo notas, utilizando la birome y un cuaderno que nos fueran entregados, y a escondidas anoto: “Esto no es cierto, La Palabra de Dios dice así y así; esto tampoco acepto, lo rechazo, es contrario a Las Escrituras”. Cada frase sacrílega que afirman y repiten es rechazada por mí, con otra frase basada en La Santa Biblia. ¡Cómo agradezco el haber leído y estudiado concienzudamente Su Palabra! ¿Qué hubiera hecho, sin el conocimiento bíblico? ¿Con qué argumentos mi mente y mi corazón se hubieran defendido?

Uno tras otro se suceden los disertantes, y somos bombardeados con nuevas ideas, sin darnos tiempo para meditar y razonar, si estas cosas son así (Hechos 17.11). En un momento dado presentan al principal del Encuentro, el cual dará la disertación central. “Lo recibimos con un fuerte aplauso a Cristo” Todos tienen que aplaudirlo; se incentivan los aplausos afirmando (¡increíble!): “Ud. está aplaudiendo al mismo Dios”, “Usted está aplaudiendo a Cristo”.

“Ríete” te dicen; “mañana no serás el mismo”. Di a ti mismo: “Yo no seré el mismo”. “Mira a tu compañero de asiento y ríete; larga una carcajada y ríete; no vas a ser igual”.
“Es tiempo de Confrontación”. “Has tenido problemas con el faraón, para venir aquí”. “Dios espera que dispongas tu corazón para:
1)    Tres días de confrontación;
2) Encuentro genuino con Jesucristo,
3) Comprender quién eres y para qué eres.
4) Un lugar de transformación;
5) Éxito: depende de ti el éxito de tu encuentro con Dios;
6) Atrévete a confiar”. “Él tratará contigo, aun cuando duermas”. (Anoto en mi cuaderno: Todo esto mismo se podría decir, sin gritar tanto).

Viene la sorpresa: “Ya le entregaste tu reloj, tu celular, tu tiempo, tu familia; ahora Él quiere, pide, tus palabras”. “¿Te animas a entregarle a Dios tus palabras?”. “Vamos a hacer un pacto de silencio”. “No conversarás con tus hermanos en estos días, no desarrollarás ninguna conversación”. “Sólo puedes hablar con un colaborador”.

“Sí puedes declarar tu alabanza o consignar afirmaciones por escrito”.
“Di ahora: ‘Prometo no entrar en diálogo con mi hermano; ofrendo a Dios mis palabras”

El primer día es confrontación, Betel y una segunda oportunidad: Peniel. Así como Jacob reconoció que había perdido lo que había encontrado en Betel por gracia, ahora en esta segunda oportunidad, Peniel, la Bendición la habrá de obtener por luchar.

El segundo día es muerte y sepultura. “Hoy es el día más importante de tu vida”, te dicen.

Anoto en mi cuaderno: ‘Al fin, el encuentrista se adapta, se somete, porque vino para recibir más de Dios. Pero sucede como cuando uno va al restaurante y es mal servido por el mozo. Para no arruinar el momento de la comida y pasarla mal, uno se resigna a los malos tratos’.

“Ahora vas a vomitar tu pecado. Abre tus piernas”. Decenas de servilletas o pañuelos de papel son distribuidos. Algunos comienzan a vomitar y los asistentes pasan asiento por asiento limpiando el suelo. ¿Cómo pudo suceder esto? La presión sicológica es muy grande y uno asiste ya predispuesto a todo. Y si no venías predispuesto, conocen ellos los mecanismos que tienen que accionar para tu quiebre.

“Te vas a sentar en el suelo, en círculo. Tienes que cerrar tus ojos” Una voz de mujer comienza a hablar y luego se escucha la voz de un varón. Te hacen descender año tras año, describiendo las generalidades de tu vida, imaginando los problemas que has tenido, hasta el feto mismo. La voz de la mujer puede representar a tu madre o abuela. La voz masculina puede significar a tu padre o abuelo (ya fallecidos o no) o a tu pastor. Te invitan a perdonarlos. Tienes que acercarte a esa mujer y a ese hombre, por turnos uno a uno y decirles que los perdonas, como si fueran ellos las personas a quienes tú perdonas.

(En un ambiente de tanta emotividad y presión, si te dirían que perdones al diablo, lo harías).

Un joven comienza a reírse a carcajadas, se tira al suelo. El disertante, lejos de molestarse, lo celebra. Es una buena propaganda de lo que se está logrando. Otros comienzan a hacerlo también.

¿Qué hora es? Nadie lo sabe, pero debe ser muy, muy tarde. Ninguno puede hablar; es todo un silencio, lo mismo cuando vas a tu habitación. En los baños ya no hay papel higiénico; todo ha sido usado para secarse las lágrimas. Todos lloramos, ¡sí, yo también! Es que te presionan tanto, te dicen tantas cosas; te sientes una basura y recuerdas situaciones tristes de tu vida. Porque hay un elemento a favor de los disertantes: saben que todos somos pecadores; y aprovechan esa circunstancia. Te usan; ésa es la expresión más exacta. Pero, ¿no hacen lo mismo muchos pastores en sus cultos?

Los pañuelos que has traído contigo están todos mojados; así que, recibes con agradecimiento los pañuelos de papel que distribuyen, los cuales son reemplazados continuamente.

Todos lloran: en el recinto, en los baños, en el lugar de la frugal cena, en el sendero que te lleva a tu habitación, en las habitaciones, en cada cama. La música no para nunca.

Pero yo burlé a la vigilancia; desconfiado, previamente escondí un reloj en la mochila que dejé en mi habitación. No mentí; en el salón no lo tenía. Disimuladamente miro la hora: dos y media de la madrugada. A las siete de la mañana estaremos nuevamente en pie…

Todos desayunamos en silencio; mucha gente, pero nadie conversa, nadie emite una sola palabra. Y la música… la música se escucha en tu habitación, en el salón de reuniones, en los baños, en el comedor, en los senderos: “Tus Ojos revelan que yo, nada puedo esconder… sé que es Tu fidelidad”. La canción se repite una y otra vez, sin fin.
2)    Otra vez ocurren las mismas cosas en el salón de reuniones. Hay gente que ríe descontroladamente, que se tira al piso. Otros lloran todo el tiempo. Tienes que marcar con una X los pecados que has cometido en tu vida, perdonados o no, antes o después de tu conversión.

Bueno, tu conversión, tu bautismo y membresía y aun tus cargos no sirven para nada aquí. Porque te están predicando nuevamente; ya me convencí con horror que el mensaje que escuchamos no es para los ocasionales inconversos aquí presentes; es para los creyentes especialmente. Porque solamente la presentación que ellos hacen del Evangelio es lo que tiene valor; lo que te han predicado en tu iglesia no sirve para nada.

También, tienes que marcar con una X los pecados de tu madre, tu padre, tus abuelos, abuelas, bisabuelos, tatarabuelos y los ascendientes que recuerdes. No debes olvidarte de ninguno. Todo pecado no confesado no será perdonado. Debes levantar en alto las listas de pecados y renunciar a ellos.

Por en medio de la nave central del salón aparece ¡un féretro! transportado por cuatro personas. Instintivamente, uno mira dentro del féretro, para ver si hay un cadáver allí dentro. Porque a esta altura de la reunión ¿o de la sesión? uno puede esperar cualquier cosa.

Nos inclinamos para mirar… pero nos indican que el cadáver somos cada uno de nosotros, el ‘viejo hombre’. Dentro del féretro tiramos las listas de los pecados y acompañamos a la comitiva fúnebre, al ‘cementerio’.

En el ‘cementerio’ nos encontramos con una inmensa fogata. El féretro con los papeles dentro, que contienen las listas de pecados de todos los asistentes y de todos sus familiares, es tirado a la fogata. Una persona tira su chaqueta, otra tira un pulóver, algo personal. El fuego se eleva aún más. “El que no salta es un viejo, el que no salta es un viejo” Y todos saltan, saltamos.

“Se murió, el viejo se murió, el viejo se murió, el viejo se murió. Se murió…”. Todos cantan enloquecidos; la presión a que hemos sido sometidos se desinfló. La gente está feliz…

Confrontación, Betel, Peniel, Muerte (hoy sábado 21 de setiembre es Día de la Primavera) y mañana domingo, Resurrección.

Regresamos al salón. Dividen a la multitud en dos bandos: los que tienen el Bautismo del Espíritu Santo con la evidencia del hablar en lenguas y los que no, en ambos extremos del salón, con las sillas apiladas aparte.

Los que no han recibido el Bautismo mencionado tienen que cerrar sus ojos. Yo los cierro y entrelazo mis manos hacia adelante. Me corrigen: los brazos a ambos costados, libres. Mi única manifestación fue llorar y reírme un poco. Pero todo lo demás lo rechacé. Con tanta presión sicológica creí tener una visión: un montón de basura increíble y una Persona vestida de blanco que aparece, que me pareció era el Señor.

Pero no permitiré que me quiebren. Conozco las técnicas de lavado de cerebro y quiebre mental. Leí mucho acerca de los cristianos perseguidos en los países en donde funciona la iglesia subterránea. Instruyen al otro grupo para que, al contar uno, dos, tres y ¡ya! todos corran hacia el otro extremo del salón, en donde estamos nosotros.

Con los ojos cerrados percibo como si una manada de cientos de búfalos arremetiera contra nosotros. También, me parece que son demonios, porque se abalanzan contra nosotros gritando enloquecidos, furiosos. Uno me grita en un oído, otra persona me grita en el otro oído. Un tercero grita frente a mi rostro: “¡Recibe! ¡Recibe! ¡Recibe!”.

Me golpean en el pecho, me empujan haciendo presión en mi frente, para que caiga hacia atrás. Insisten, pero nada. Vienen refuerzos y, uno a uno, caen al suelo; menos yo. Estoy contento. Vencí a todos los demonios; no pudieron conmigo. ¡Gloria a Dios!

Por primera y única vez hacen pasar a los pastores adelante. No podía creer que hubieran hecho esta distinción; muchos sabrán ahora, que soy pastor de una congregación.
3)    Nos alineamos delante, y el principal con su esposa (que también hablaron y representaron a los familiares en los círculos en el suelo) comienzan a ministrarnos, mientras la música es puesta a todo volumen y los asistentes gritan. Tal es la confusión, el ruido, la música y el griterío, que no me doy cuenta cuando me ponen aceite en mi frente.

Apenas escucho la oración que me están elevando. Como estoy con los ojos cerrados, siento que mis piernas se aflojan, me baja la presión sanguínea. Clamo al Señor: “No permitas que esta gente me venza; Tú sabes que todo esto es presión sicológica, humana; si caigo al suelo creerán que han tenido la victoria”

Pero no caigo al suelo. Nadie, ni siquiera el principal pudo vencerme. Me siento victorioso, fortalecido. Sin embargo, no soy tan necio para creer que fue mi fortaleza. Fue el Señor que me dio la victoria. Ahora, estoy mejor preparado para cuando en un futuro tenga que ser sometido a una presión semejante, si llego a ser un cristiano perseguido como en otros países.

Luego de esto, la alegría reina en el lugar. Todos (menos yo) comienzan a bailar, a danzar, a reír, a gritar. Nuevamente la música es puesta a todo volumen. Te dicen que, para recibir la Unción, debes tocar, abrazar al principal; ya que la Unción se transmite de persona a persona.

Todos se desesperan por tocarlo, como los católicos hacen cuando quieren tocar y besar una imagen. Lo abrazan, lo tiran al suelo. La idolatría que veo es repulsiva. Jamás haré cosa semejante. Recuerdo cuando a Bernabé y a Pablo en Listra los llamaban dioses y trajeron guirnaldas y querían ofrecerles sacrificios. Pero ellos rasgaron sus ropas y dando voces les dijeron: “Nosotros también somos hombres semejantes a vosotros” (Hechos 14.11-15). No, ellos no aceptaron la gloria que sólo le pertenece al Señor.

Ahora reina la alegría; todos están contentos. Hoy es día de Resurrección. El principal llena una vasija con vino tinto. Y comienza a tirar el vino por todo el salón, manchando las ropas de los asistentes (menos a mí, que me he alejado). “¡Reciban la Unción, reciban el Gozo!”

Increíble, te entregan un Certificado de Nacimiento: “En la Ciudad de… a los… días del mes de… del año… CERTIFICO el nacimiento de… Y para que así conste, firmo el presente”. ¡Tú mismo debes firmarlo! ¡Debes hacerte responsable! Pero, ¿acaso no he nacido de nuevo cuando entregué mi vida al Señor Jesucristo, a la edad de trece años? Si ahora certifico mi nacimiento (¿quién soy yo para certificarlo? es el Espíritu Santo el que da testimonio, Romanos 8.16) entonces debería ser también bautizado.

Te reparten otro documento: “PACTO – Responsabilidad sin límites – Una entrega total” “Yo… me comprometo a firmar bajo un pacto:

- A ser parte de un equipo y trabajar en unidad, desechando todo inividualismo.

- Tendré en cuenta al equipo, ante cualquier decisión.

- No buscaré el beneficio propio, sino el del equipo”.

Siguen otros compromisos, de consagración, perdón. Finaliza el documento:

“Bajo esta declaración, y en forma voluntaria y responsable, firmo delante de Dios y de la iglesia, mi compromiso”.

Te entregan una carta de parte del principal que, entre otras cosas, dice: “Sé que este tiempo fue un tiempo para parar de muchas rutinas diarias, para participar de este ENCUENTRO, lo cual lo podemos describir con estas palabras: que es TREMENDO… Esto sólo es el comienzo de algo TREMENDO y maravilloso. Y vemos detrás a multitudes llegando a los pies de CRISTO a través de tu vida y ministerio”.

Finaliza el pacto de silencio, ahora podemos hablar, conversar. Recibimos una sorpresa: la correspondencia de nuestra familia y de nuestra congregación y amistades, preparada de antemano. Se viene el regreso al salón de la iglesia anfitriona, la que recibió el dinero de cada uno de los participantes; que, descontando los costos les deja una ganancia del 60 % de lo abonado.

En el trayecto de regreso se entona: “Un minuto de silencio para el diablo, que está muerto” (Pero La Biblia dice que el diablo está como león rugiendo – 1º Pedro 5.8).

Allí nos esperan nuestros familiares, a puertas cerradas. Porque en un momento dado, las compuertas de la capilla se abren y entramos nosotros, los ‘hombres de valor’ los nuevos hombres, los santos, los llenos del Espíritu, los vencedores, los nuevos líderes, los espirituales.
Porque así como te humillaron en el Encuentro, también te exaltaron hasta lo sumo, para que en el nombre de…

Y comienza el baile; todos bailan, danzan, hacen el trencito. Luego vendrá el Post-Encuentro. Pero nunca más me verán allí.
4)    En la iglesia que pastoreo me veré en un grave problema: los hombres de valor me citan para anunciarme que quieren conformar ellos una Junta pastoral y todo lo deberé consultar con ellos, los cuales tomarán las decisiones.

Nuevamente tuve victoria en el Señor. Dios deshizo la obra del enemigo. Pero lamento en el alma que dos familias se retiraran de la congregación. Tuve la inmensa alegría que el matrimonio de una de ellas viniera después de un año, a pedir perdón. Ellos se han mudado y viven muy lejos como para regresar a nuestra congregación.


Con la otra familia, aunque no han vuelto, tenemos una excelente relación. Hoy solamente quedan algunos conceptos errados que, de a poco, voy corrigiendo.

Dije al principio que, lo primero que uno oye es acerca de los Encuentros. Con el tiempo uno aprende que detrás de todo esto está el Grupo G12, las reuniones en hoteles denominadas ‘Hombres de Valor’, los Congresos ministeriales en donde te ministra un apóstol. Mega iglesias, la Iglesia del Tercer Día, Maldiciones generacionales y tantos términos nuevos.

Tuve que asistir también, porque sin avisarme y sin mi conocimiento empezaron a robarme uno a uno los miembros, para concurrir al Encuentro. Cuando me enteré de esto, corría el peligro de sufrir una disgregación en la congregación. Y, si no asistía, no tenía argumentos de primera mano.

Si bien es cierto que el Señor eligió a doce varones para que fuesen sus discípulos, no era un método; si así fuese, habría que admitir que le falló; ya que quedaron solamente once.

No vemos a los discípulos enseñando cada uno de ellos a otros doce y éstos, a su vez, a otros doce. Qué extraño que en los Hechos de los Apóstoles y en las cartas y epístolas no se mencione en detalle tal método. Se habla de enseñar a hombres idóneos para que, a su vez, éstos enseñen a otros. Pero no se menciona el número doce. Tampoco Las Escrituras afirman que en cuarenta días tu vida va a cambiar.

Ex-pastor g-12 advierte el peligro


TESTIMONIO DE UN PASTOR EX G12
El movimiento G-12 es uno diseñado desde su base para destruir y dividir a la iglesia de Jesucristo. Tiene la apariencia de ser un movimiento cristiano y con base bíblica, pero en realidad se basa en la mentira y el engaño. Causa profundos daños al rebaño sobre el cual Jesús colocó pastores para que pastorearan el mismo.
Soy un plantador de iglesias que trabajé durante casi 10 años levantando obras con centroamericanos que inmigraban a los Estados Unidos. A través de mucho sacrificio y serviciodedicado, nuestra iglesia creció y comenzó a alcanzar a la comunidad. Fue y aún es una congregación basada en principios bíblicos sólidos.
Mi corazón está triste hoy debido al daño que el movimiento G-12 a causado en la iglesia cristiana. Cometí el error de creer las mentiras del G-12 sin antes investigar cuidadosamente las creencias y enseñanzas del mismo. Lo que una vez fue una iglesia sólida y amorosa, es hoy una iglesia dividida que todavía precisará tomar mucho tiempo para ser restaurada y sanada. Muchos miembros permanecen sin pastor y sin guía espiritual.
La premisa básica del G-12 y sus “encuentros” no tienen nada de evangelístico ni cumple con el mandato de la Gran Comisión. Cuando el G-12 penetra en una iglesia pone a la membresía en contra del siervo de Dios y divide a la iglesia.
Luego de muchos años en el ministerio y buscando mayoresresultados numéricos, cometí el error de enamorarme del G-12 y sus reclamos. Se me dijo que las creencias doctrinales y las denominaciones no eran importantes y que el movimiento podía adaptarse a cualquier iglesia.
Entonces entré en lo que es un nuevo sistema sin entender lo que realmente era. Poco a poco durante dos años me sentía más y más inseguro al tiempo en que percibía que el G-12 no era de Dios.
El Espíritu Santo trajo tanta convicción a mi corazón, que finalmente tomé la decisión de informarle a la iglesia que ya no seguiríamos con esta estructura ni llevaríamos a cabo los encuentros.
Traté de explicarles el por qué entendía que no debíamos seguir con esto y hasta preparé estudios extensos sobre lo que dice la Palabra sobre las prácticas del G-12, pero el liderazgo de la iglesia no pudo o no quiso escucharme porque sus corazones se habían endurecido. No estaban dispuestos a escuchar lo que era bíblico o doctrinal; simplemente querían continuar con los encuentros.
Cuando finalmente decidí asumir una postura firme contra este movimiento, mi equipo de líderes en quienes había confiado por años, se tornaron en mi contra y públicamente durante un servicio de adoración me acusaron falsamente de muchas cosas que nunca hice.
Más de la mitad de la iglesia se fue tras ellos creyendo que los encuentros del G-12 resolverían todos sus problemas y al día de hoy no tienen ni liderazgo ni estructura eclesiástica que les ayude. Muchos permanecen desilusionados y no confían ya más en ninguna iglesia.
El gran odio que experimenté de parte de los líderes que se me pusieron en contra rompió mi corazón. Ellos hicieron todo lo posible por prevalecer a toda costa, lo cual destruyó la iglesia en el proceso. Preferían mejor verme fallar antes que ver prosperar la iglesia que Dios había establecido.
Nunca he sido atacado en el ministerio como lo fui en este momento. Estoy emocionalmente herido al punto de que temo confiar aún en aquellas personas con las cuales he caminado por muchos años.
Oro cada día para que el Señor me perdone. El G-12 es peligroso y es capaz de engañar aún a siervos piadosos y destruir sus vidas y sus ministerios. Sólo espero que este testimonio pueda ayudar a otros que seguramente están atravesando por esto mismo. Seguiré adelante con la ayuda de mi Señor y predicaré el verdadero evangelio de Jesucristo mientras él me lo permita.

Del Presidente de la Federación Concilio General Asambleas de Dios de Venezuela, por autorización de la Convención Nacional SOBRE LA DOCTRINA DEL G12 Y LOS ENCUENTROS


COMUNICADO No. 3 
 Del Presidente de la Federación Concilio General Asambleas de Dios de Venezuela, por autorización de la Convención Nacional
Primeramente quiero enviar un saludo al pastorado de las Asambleas de Dios, a quienes admiro por su obediencia al compromiso que tienen con su Señor de guardar la Sana Doctrina, e igualmente cumplir con lo acordado en Convención.
Vivimos hoy tiempos proféticos de la palabra del Señor que han sido anticipados desde el principio a la Iglesia.
La apostasía ha venido minando los atrios de la casa del Señor (que es su  iglesia). Esta silenciosa pero mortal arma contra la iglesia ha logrado penetrar en muchas congregaciones y organizaciones en el mundo.
En cierta medida, la apostasía ha logrado introducirse dentro de la iglesia por la debilidad y el descuido de algunos ministros. Tal cosa provoca que de una manera contundente el enemigo destruya la efectividad de la responsabilidad del ministro, cuyo sagrado deber es la de edificar el Cuerpo de Cristo: Su Iglesia.  
Nuestro país no ha escapado a este flagelo que estrangula al creyente en Cristo para que la verdad de Dios pierda su valor en él.
Dios me permitió como presidente sacar dos circulares con el único propósito de alertar al pastorado sobre las cosas que se practican en algunos “Encuentros”.
Nuestra organización nombró una comisión para que estudiara las corrientes teológicas, tales como: El culto de la risa, profetismo, prosperidad, cartografía espiritual, maldiciones generacionales, apostolado. DE TALES CORRIENTES LA CONVENCIÓN SE PRONUNCIÓ EN CONTRA. El estudio de estas corrientes está en un libro que usted puede adquirirlo en nuestras oficinas.  
La convención aprobó que debiera sacar un comunicado donde aclarara que la Federación Concilio General Asambleas de Dios, no practicaba las cosas que se nombraban en las circulares debido a que sólo eran unos cuantos ministros que lo estaban haciendo. Cumplo como Presidente informarle a la hermandad de las Asambleas de Dios que reconozco, acepto e informo que nuestra Federación no practica las cosas que se mencionan en las circulares sino que son unos cuantos ministros que lo están haciendo.
El Ejecutivo Nacional que es el cuerpo representativo de la Federación al estudiar los encuentros quitó 15 puntos que afectaba a nuestras 16 doctrinas que tenemos como base y fundamento de ley.
Termino diciendo que estoy agradecido a los convencionistas por la orientación que me han impartido de sacar un comunicado, por considerar que las Asambleas de Dios mantiene la integridad de la sana doctrina que  reseña a lo que nosotros creemos.    
Los 15 puntos que fueron aprobados por el Ejecutivo Nacional que no debían hacerse en los encuentros, estos fueron aprobados también por la Convención Nacional, con esto estamos demostrando que nuestra Organización sigue obediente a la SANA DOCTRINA.
A continuación las cosas que fueron reprobadas por la Convención para que no sean practicadas en los encuentros e igualmente las que son permitidas.
1. - La palabra “encuentro” no tiene que ser excluida para identificar el programa. Pero también se puede usar la palabra “retiro” u otro nombre, siempre que esté identificado con la Biblia.
2. -Corregir el tema que está relacionado con Naamán (general Sirio), por cuanto éste está dirigido a nuevos creyentes y Naamán no lo era.
3. - Corregir  la primera hoja que se entrega para ser llenada en el tema de Naamán el leproso, por cuanto en ella se incluye al ministerio y a la familia
4.- Eliminar el 50% de las “hojas clínicas”.
5.- Eliminar todo lo relacionado con maldiciones generacionales.
6.- Prohibir la imposición de manos en ciertas partes del cuerpo (consagración de órganos sexuales).
7.- Eliminar la “piñata del diablo” u otra práctica que tenga que ver con este uso.
8.- Eliminar toda práctica y contenido temático que traiga confusión en los participantes y que de una manera evidente contradiga la doctrina Bíblica.
9.- Eliminar la muñeca, el espejo y el carrito, para que en su lugar se use la imposición de manos.
10. Eliminar el abuso en la interpretación alegórica en los temas expuestos.
11. Eliminar todo halo de misterio o secretos dentro de la promoción, práctica y desarrollo de los encuentros.
12. Eliminar el “Pacto de Silencio”, que busca mantener el elemento sorpresa en los participantes.
13. Moderar la adoración en los encuentros y la que se usa al regreso de ellos.
14. Eliminar la cruz y su hoja clínica.
15. Eliminar los siguientes puntos:
     a. La carta a los muertos.
          b. Pedir perdón a los muertos.
          c. Sentar en  las  piernas de los guías, o quienes fueren, a los encuentristas 
              para hacerles sentir que están sentados en las piernas de sus  padres aún  
              estando muertos. 

 CONCLUSIONES
Se puede continuar con los encuentros o retiros, o como mejor les guste llamarlos, pero antes hay que redefinirlos en su filosofía y praxis.
1.- No existe un ANTES y un DESPUÉS de un ENCUENTRO.
2.- El retiro o encuentro puede considerarse como parte de la santificación  progresiva del creyente.
NOTA: El uso de sal, eructos, vómitos, y otros por el estilo, lo consideramos contrario los principios bíblicos, por lo cual está prohibido en nuestra organización.
No olvidemos las dos verdades fundamentales que tenemos que hacer para que se haga realidad la seguridad de nuestra salvación en Cristo Jesús; son: Oír y Hacer.
“El que oye mi palabra y la hace...”   Mateo 7:24-28.
Nuestra organización ha mantenido como glorioso emblema, 16 doctrinas que nos han hecho vencer a través de los años que llevamos sirviéndole al señor, y tenemos el deber de seguir enfatizando en nuestros cultos y enseñanzas.
Finalmente hago un llamado a todos mis hermanos ministros para que escuchemos el mensaje que el Señor le dio a nuestro hermano Pedro:
“Ruego a los ancianos que están entre vosotros, yo anciano también con ellos y testigos de los padecimientos de Cristo, que soy también participante de la gloria que será revelada.
“Apacentad la grey de Dios que esta entre vosotros, cuidando  de ella, no por fuerza, sino voluntariamente; no por ganancia deshonesta, sino con animo pronto;no como teniendo señorío sobre los que están a vuestro cuidado, sino siendo ejemplos de la grey. Y cuando aparezca el príncipe de los pastores, vosotros recibiréis la corona incorruptible de gloria. (1 Pedro 5:1-4).
Varias son las cosas que nos dice el Espíritu Santo para que apacentemos la grey del Señor. Noten que hemos destacado en negrillas tres NO, que figuran en la porción anterior, los cuales tenemos que observar para con la grey del Señor.
Cerramos con las siguientes significativas palabras de nuestro Maestro por excelencia:
“Mi doctrina no es mía sino de aquel que me envió. El que quiera hacer la voluntad de Dios, conocerá si la doctrina es de Dios, o si yo hablo por mi propia cuenta. El que habla por su propia cuenta, su propia gloria busca, pero el que busca la gloria del que le envió, éste es verdadero y no hay en él injusticia” (Juan 7: 16 al 18).
Su hermano, colega y amigo en el ministerio de nuestro señor Jesucristo.

Eliodoro Mora Méndez
Presidente.                                             

COMUNICADO DEL RV ELIODORO MORA SOBRE EL G12 Y LOS ENCUENTROS


Del Presidente de la Federación Concilio General de las Asamblea de Dios de Venezuela.
ESTUVE EN UN ENCUENTRO
El Ejecutivo había aprobado ir a un encuentro. Llegó la fecha fijada para tal fin, y yo asistí.
Pero mi primera experiencia relacionada con algo parecido la tuve antes de ir al lugar en que se celebraría, cuando en una actividad nos encontrábamos escuchando un tema sobre el general sirio que era leproso (Naamán). Mientras escuchaba el tema el Señor me dijo: “Te estoy enviando así como envié a Ezequiel en visión al templo de Jerusalén para que viera lo que los sacerdotes hacían” (Ez. Cap.8). También me dijo que entresacara lo precioso de lo vil (Jer.15:19).
Como ya lo dije en la primera Circular , asistí a la Primera Cumbre Latinoamericana celebrada en Lima, Perú, donde tuve la oportunidad de hacer mención sobre un libro publicado por Editorial Vida titulado “Viendo Lo Invisible”, en el que se presentan supuestos testimonios de personas muertas que habían sido vistas, y que habían hecho milagros. En especial presenté el testimonio de un ministro que, según afirmó, había visto a su padre en una reunión de ministros, aunque hacia ya varios años que había muerto.
Quiero citarlo textualmente como aparece en las páginas del libro:
“En el folleto Life After Death (La vida después de la muerte), New York, Guidespost, sin fecha, aparece un articulo: ¨The Blessed Assurance¨ ( La Bienaventurada certeza), escrito por el Dr. Norman Vicent Peale, en el cual dice que cuando predicaba en una reunión metodista en Georgia tuvo una asombrosa experiencia. Al finalizar la ultima sesión, el Obispo (pastor) que presidía pidió a todos los pastores presentes en el auditorio que pasaran al frente, y cantaran a coro un antiguo y familiar himno. Yo estaba sentado en la plataforma detrás del pulpito, y los veía avanzar por el pasillo central. De pronto, entre ellos, vi a mi padre. Lo vi tan claramente como lo había visto cuando vivía. Parecía tener cuarenta años de edad, y se mostraba vigoroso y elegante. Cantaba con los demás, cuando sonrió y me saludo levantando la mano en su antiguo y familiar gesto. Por varios indudables segundos fue como si mi padre y yo estuviéramos solos en ese enorme auditorio. Luego desapareció”. ¡Que le parece!
Quiero contarle dos experiencias que tuve que comunicarles a los hermanos de la Iglesia en que fui pastor por 35 años en Caracas.
Una hermana llamada Francisca, que era maestra de Escuela Dominical y junto a su esposo llegó a pastorear un Campo Blanco local me contó lo siguiente.
Me dijo: “Hermano pastor, quiero contarle lo que me pasó en el culto del Domingo en la mañana. Por esa puerta entró mi madre, me miró y se sentó en el banco y desapareció. Mi madre tiene muchos años de muerta”.
Le dije: hermana, esa no es su mamá; esa es una manifestación de Satanás. Si usted llega a ver a su madre, reprenda en el Nombre de Jesús ese demonio; no permita que Satanás la engañe.
Tenía en la Directiva de la Iglesia un diácono llamado Roberto Hernández. Era de origen español, de buen testimonio, y murió en el Señor. En vida, este hermano había tenido una buena amistad con un unos esposos italianos, que también eran cristianos. Resultó que yo visité ese hogar y la hermana me dijo:
“Hermano pastor, quiero contarle que estando sentada aquí en el recibo comencé a orar, y le preguntaba al Señor que por qué se había llevado a Roberto, una persona tan útil en la obra. “Mi Señor, ¡Cuanto quisiera verlo y oírlo!”, dije. Cuando pronuncié esas palabras tocaron a la puerta y pregunté: ¿Quién es? Y desde afuera me respondieron ´Soy yo, Roberto Hernández´”. Cuando ella escuchó la misma tonalidad de voz del hermano sintió un miedo muy grande, pese a lo cual fue a ver quién estaba afuera. Pero no vio a nadie.
Le dije: Hermana, gracias a Dios que reprendiste y no permitiste que el diablo te engañara.
Mi hija Jemima me dijo: “Vi a mi hermano Rubén parado en la puerta”, y hacía más o menos seis meses que había muerto. Me dijo “Sentí miedo y reprendí y desapareció”.
Que tramposo y engañador es el diablo, que toma la figura de personas muertas y las pone a hablar “igualito” a como hablaban en vida. Este maligno ser y padre de mentira hasta tiene la capacidad de hacerse pasar por un ángel (2 Co. 11:14). Véase también Salmos 6:5 y Ecc. 9:5.
En los encuentros se le pide perdón a los muertos. En el programa de los encuentros, página 45, en las conclusiones, dice:
•  Reconozca sus pecados y los de sus antepasados.
•  Confiese sus pecados y los de sus antepasados.
En Ministración, página 50, se habla de entregar una hoja preparada a los encuentristas para que le hagan una carta a sus padres terrenales (no importa que estén muertos). Allí les van a expresar todo lo que han sentido hacia ellos, ya sea bueno o malo.
En Ministración, pagina 52
En la ministración que se hace después que haya fallecido el padre o la madre se lleva a los encuentristas a sacar de su corazón cualquier resentimiento o dolor en contra de su madre o padre.
Los guías pasan adelante en representación de las madres e invitándolos a pasar adelante para liberar o perdonar cualquier cosa que tengan en contra de sus madres.
En el punto 2 se refieren tanto a las madres que están vivas como a las que están muertas. A los hombres se les hace estar de pie, pero a las damas se les sienta en las piernas del guía y se les hace saber que aunque su madre esta muerta (si es el caso) deben imaginarse que están sentadas en la piernas de su madre. Entonces la guía comienza a darle consejos y cariños que no recibió estando su madre en vida.
Ministración Página 56
Después que los encuentristas llenan una hoja (que se les da para este fin) con los errores de sus padres (vivos o muertos) se les hace romperla en símbolo de perdón.
Orando al Señor por estas prácticas con los ya difuntos, el Señor me dijo: “Entre el viviente y el muerto no existe tiempo ni espacio. Los muertos no tienen memoria de lo que hicieron o hacen los vivientes, como los que están viviendo no conocen de donde están los muertos”.
Sabemos que el rico le dijo al padre Abraham en la enseñanza de Jesús: “Tengo cinco hermanos” (Lucas 16:28). Este tipo de conversación se puede dar en los que están en ese lugar, pero comunicárselo a los vivos, jamás pueden. Abraham le dijo al rico que para eso estaba la Palabra del Señor en la tierra: “A Moisés y los profetas tienen…” (Las Santas Escrituras, como también el Evangelio y las Epístolas).
A través de demonios se dan muchas comunicaciones. Como en el caso del Gadareno, quien reconoció públicamente al Señor y el del demonio que tenía la muchacha de Filipos que declaraba que el apóstol Pablo y Silas eran siervos del Dios Altísimo. También tenemos el caso de los exorcistas hijos de Esceva, quienes pretendían echar fuera demonios. En este caso, el demonio que tenía posesionada esa vida, dijo: “A Jesús conozco y se quién es Pablo; pero vosotros, ¿Quiénes sois?”
El diablo conocía a los hijos de Esceva como personas que no tenía ningún poder, pero ellos desconocían al demonio (Hch. 19:13-15; 16: 16-18).
Sobre la comunicación de los muertos con los vivos es muy clara, entre otras muchas, la siguiente Escritura : “Porque los que viven saben que han de morir; pero los muertos nada saben, ni tienen más paga; porque su memoria es puesta en olvido” (Ecc. 9:5).
Creo que quienes se sacrifican por asistir a los encuentros son de mucha importancia por su dedicación. Pero los eventos que tienen que ver con la búsqueda espiritual de los creyentes tienen que estar limpios de todo aquello que no esté conforme a las Escrituras.
El problema es que a la palabra “encuentro” la han saturado de prácticas y creencias relacionadas con muertos, demonios (eructos, respiraciones, vómitos), maldiciones y prácticas antiguas de pecados, e igualmente con pecados presentes que ya han sido perdonados. Su significado original y bíblico ha sido cambiado por algunos movimientos, relacionándola con estas cosas raras y antibíblicas que he mencionado y muchísimas otras.
En la ya mencionada Cumbre Latinoamericana que tuvimos en Perú, alguien propuso un encuentro para todos los líderes. Tomando entonces la palabra cierto líder de un país centroamericano, dijo, más o menos, estas palabras: “Hermanos, por mi parte yo no quisiera llegar con la noticia de que se aprobó un encuentro, porque esto caería muy mal en mi país”.
En el programa de encuentro que se hizo aquí hace poco con los Lideres de Educación, fue cambiada la palabra encuentro por “Cumbre”, debido a la gran polémica que tal palabra esta causando actualmente.
La comisión que nombró el Ejecutivo estudió y evaluó la palabra encuentro y llego a la conclusión siguiente: están en la libertad de usar la palabra que deseen, siempre que esté a tono con la Biblia.
Sin embargo, debo decir que si existe una palabra que tiene relación con la búsqueda espiritual del pueblo de Dios es “Retiro”. Me parece que llena totalmente el propósito que desea Cristo con sus ministros y su pueblo. La palabra encuentro pareciera indicar que nunca hemos tenido un encuentro con Jesús. Y hasta algunos ministros se han atrevido a testificar: “Ahora si que tuve un verdadero encuentro con Jesús”. “En el encuentro nací de nuevo”. Y esto no es un invento, pues, yo he hablado con esos hermanos que se expresan así.
La palabra retiro, como esta en las Escrituras, nos recuerda a Cristo invitando a los discípulos para llevarlos a un lugar para la búsqueda espiritual (Mc. 3.7; Lc. 9:10; Jn. 6:15). Este comentario es muy personal, pero con esta interpretación no quiero decir que estoy en contra de lo acordado por el Ejecutivo en cuanto a utilizar cualquier otra palabra que sea bíblica.
MI EXPERIENCIA EN EL ENCUENTRO
Cuando expusieron el tema El Perdón, al terminar distribuyeron una hoja (“hoja clínica”, le llaman) en la que habían cerca de doscientos pecados y usted tenía que marcar con una x los que tenía. Luego se ordenó bajar la cabeza y cerrar los ojos. Sin embargo, yo me encontraba en ese momento hablando en lenguas. Cuando abrí mis ojos, unos hermanos llevaban una cruz bien grande y el expositor del tema fue ordenando a cada uno pasar, dando un clavo y un martillo para que cada quien clavara su “hoja clínica” con los pecados marcados por cada participante. Me parece que de unos sesenta presentes tan solo pasaron unos doce hermanos a clavar la tal hoja clínica. Yo seguía hablando en lenguas, y de repente el Señor me llevó así hasta el frente. Señalando la cruz, el Señor me dijo: “Esta no es mi doctrina; a mi palabra no se le puede añadir ni quitar, porque juicio vendrá”. De nuevo regresé a mi asiento, aunque dos o tres personas no entendieron lo que el Señor quiso decir. Al otro día pusieron de nuevo la cruz, y un hermano pasó para retirar su hoja. Pero en lugar de la que había clavado, habían puesto otra con textos de Isaías 53.
Una vez hablando a mi Distrito dije que el Señor nos había dado una fe sin figuras ni símbolos para creer en Dios. Cité el texto de efesios 2:8 que dice: “Porque por gracia sois salvos por medio de la fe; y esto no de vosotros, pues es don de Dios”. Añadí que esa fe que Dios nos había dado era suficiente para creer en Cristo y “verlo” como esta en la Biblia ; que esa fe es poderosa para sentir el amor de Dios y el perdón de nuestros pecados; que esa fe no involucra ojos humanos para ver las cosas que están en la Biblia , sino ojos espirituales. Les recordé las palabras del apóstol Pablo a los Corintios: “Por fe andamos y no por vista”. Que una de las grandes tragedias de la Iglesia católica había sido sacar al Cristo de la fe, poniéndolo en procesiones para que le honraran, lo que vino a ser una fe muerta en la que el Dios de la gloria no recibe gloria alguna. “…Bienaventurados los que nunca vieron y creyeron” (Jn. 20:29).
Ministración, página 37
A los encuentristas se les ubica en dirección contraria al predicador, buscando que su rostro le sea tapado por el respaldar de la silla, a fin de que no se sientan avergonzados de confesar.
El predicador estando solos les explica que levanten las manos cada vez que escuchen el pecado sexual que han cometido, leyendo luego la hoja clínica donde están todos los pecados para que se levante la mano cada vez que se nombre uno de los cometidos.
La Biblia dice: “Confesaos vuestras ofensas unos a otros (Stg. 5:16).
Ministración, página 26, puntos 1 al 6:
Entregar una hoja donde los encuentristas escriban los nombres de las personas que ellos identifiquen que deben perdonar.
Los guías pasan ministrando a los encuentristas y preguntando si pudieron perdonar a todos, o a quienes olvidaron.
Entonces deben acercarse a los guías, quienes simbolizan a esas personas que ellos deben perdonar, a fin de que le digan a ellos cuanto tengan que decir a aquellas personas, y así se sientan y a libres.
Definitivamente, un guía no puede dar esa libertad, simplemente pensando que con él es que se tiene el problema. Imposible que con un simbolismo se quede libre. ¿Que dice la palabra del Señor con relación a un problema que tengo con un hermano, o con un inconverso?
Creo que si el problema es con un inconverso, lo que hay que hacer es pedirle perdón al Señor, y no guardarle rencor sino amarlo como manda la Escritura (Mateo 5. 43,44). En cuanto a los hermanos, el Señor estableció que debe “dejar la ofrenda en el Altar” y reconciliarse; después traer la ofrenda (Mt. 5:22-24; 18:15-18; 1Co. 5.3-5). Porque la reconciliación tiene que ser personalmente y no en forma de simulacro. No puede existir sustitución posible.
Ministración, página 30, punto 2.
Con un espejo, cada guía pasa por su fila para que uno por uno que se mire y vea lo que es, lo que vale y lo hermoso que lo creó Dios. Esta terapia es para levantarle la estima, hablarle del valor que Dios le ha dado.
Hermanos, el tratar de ayudar al encuentrista a levantar su estima con tan solo hacerle mirar en un espejo, creo que es engañarle. La fe nada tiene que ver con mirarse en un espejo. Ella te dice que eres hijo de Dios, que eres rey, que eres Sacerdote. Si eres capaz de creer esto, por la fe te darás cuenta quién eres, por cuanto te estás mirando en el espejo de su bendita palabra (2 Co. 3:18; 1 Co. 13:12)
En el encuentro se utilizaron otras cosas, como el aceite en las manos para colocarlas en los órganos genitales buscando ser libre de las enfermedades y “maldiciones”.
A las mujeres se les entrega una muñeca, un cintillo, un anillo. Se les celebran los quince años a las hermanas que, cuando los cumplieron, no se los celebraron. Dentro de estas prácticas una hermana quedó en estado de regresión hablando como una niña.
A los hombres les celebran (en otros encuentros en que yo no he estado) el primer año de su nacimiento. Les dan un carrito para que se pongan a jugar y puedan recordar su infancia, en la que no tuvieron oportunidad de hacer tal cosa.
El Señor me enseño algo muy importante en cuanto a lo que el hizo con nuestros pecados, y he tenido la oportunidad de preguntarle al respecto a los ministros, muchos de los cuales han contestado mal la pregunta. La pregunta es: “¿El Señor borró la historia de sus pecados?” Muchos me han dicho que sí. Pero en realidad, el Señor no borró la historia de mis pecados, ni de ningún cristiano; lo que hizo fue perdonar los pecados de la historia. Yo pude entender esto cuando el Señor me hizo recordar cuando tenía cinco años y me robaba unos huevos de mi vecino. Me dijo: “Esa historia te la perdoné, como toda la historia que tú recuerdes de lo que fuiste”. ¡Gracias a Dios que tan solo quedaron las cicatrices de lo que yo había hecho antes de venir a Cristo!
¿Que pasa cuando a una persona la conducen al pasado, le hacen recordar los pecados que el sabe que hizo, y lo hacen sentirse culpable de pecados que ya están perdonados y borrados con la sangre de Jesucristo? El Señor dice que aunque yo recuerde la historia de mis pecados que fueron perdonados, el no los recuerda porque los echó a los profundo de la mar y ya no se acuerda más de ellos (Is. 43:25; Jer. 31:34; Ez. 36:16; Is. 38:17)
LA PIÑATA
En el encuentro se usa una piñata, o cualquier otra cosa que sirva para el propósito que se busca. Por ejemplo, a la piñata se le pinta y se le escriben cosas como pintar al diablo, y se utiliza como un símbolo de victoria sobre Satanás cuando el encuentrista piensa que le esta dando palos al diablo.
Creo que este ritual lo único que sirve es para que el diablo ría a carcajadas, burlándose como el lo sabe hacer. El Padre celestial tan solo ha puesto una única manera de gobernar al diablo y hacerlo retroceder. Es usando el nombre de Jesús; hacer cualquier otra cosa es mostrar estar engañados por el espíritu de las tinieblas.
Una “hermana” en caracas usa un machete, o unas tijeras imaginadas para cortar los espíritus inmundos. Haciendo como que corta con una tijera desde la cabeza hasta los pies, piensa que está cortando todo demonio que trate de atormentar o posesionarse de una persona. Practicando uno de esos ritos, un día que su esposo se sentía mal empleó un imaginario martillo golpeando la cama para de esa forma herir a los demonios para que se fueran.
Otra “hermana” usaba una almohada cuando un hermano le decía que tenía odio hacía el pastor. Le entregaba la almohada al hermano y lo llevaba hasta una pared con ella para que la golpeara, a fin de que se hiciera cuenta de que era al pastor que golpeaba y quedara libre.
En Valencia (Estado Carabobo), una iglesia buscó una pequeña roca y la puso en el altar, la ungieron con aceite y después le dijeron a los hermanos que pasaran y pusieran sus manos en ella a fin de recibir la unción.
Fui a un culto de la Oración Fuerte del Espíritu Santo. Ese día iban a repartir “la llave milagrosa”. Fui con mi hijo, que es pastor. El pastor local predicó de Moisés como un gran siervo que se había sacrificado en Egipto, como también en el desierto. Al terminar el mensaje, dijo: “Yo hoy me he vestido todo de negro, porque lo negro representa luto, dolor, angustia, tristeza”. Añadió que él quería identificarse con el pueblo, sus tristezas y angustias, y que llevaría ese luto por 40 días. Y declaró: “Yo como pastor me sacrifico, pero ustedes como ovejas tienen también que sacrificarse en la aplicación del mensaje”. Les pidió que se sacrificaran con 300.000 bolívares para el día que él se quitara el luto. Me dio gran dolor ver a los hermanitos pasar; y déjeme decirle que era un día martes y aquel templo grande estaba casi lleno. Después repartieron una llave. Me paré, y ya cuando iba saliendo me dijo un guía que por qué no esperaba la oración del pastor por la llave milagrosa.
Pacto de Silencio
En el encuentro se hace un Pacto de Silencio. O sea, que a los asistentes se les prohíbe decir lo que se dice y se hace. Nada de grabadores, cámaras fotográficas, ni filmadoras. Dicen que lo hacen para motivar a otros para que asistan.
La asistencia de cada miembro es obligatoria, pués, si se niegan a hacerlo quiere decir que no están con la “visión”, razón suficiente para irlos marginando en la iglesia.
Los líderes de los encuentros proclaman que todos los que asisten regresan “con una nueva visión” que no tenían antes.
¿Por qué hay hermanos no quieren ir? En la mayoría de los casos, son hermanos que poseen buen fundamento bíblico y no quieren ir porque escuchan que allí se hacen prácticas no respaldadas por la Palabra de Dios. Y tienen razón, porque yo que fui a uno comprobé que sí hay muchas cosas no acordes con la Palabra del Señor.
Una película que tuve la oportunidad de ver en mi casa trataba sobre mafiosos que requerían entre ellos mantener un pacto de silencio. Creo que ahí cuadran muy bien tales palabras, pero ni remotamente para ser usadas en Pueblo del Señor.
¿Porqué depender de cuestionables estrategias humanas para obligar a los hermanos a ir a un encuentro? Creo que es quitarle o restarle valor a lo que aseguran que Dios hace en los encuentros. Si allí el Espíritu Santo esta haciendo grandes cosas, ellas se constituyen en propaganda Divina para que nadie desee dejar de asistir y ver la Obra del Espíritu. Si tal es el caso, en vez de esconder las grandes y poderosas obras de Dios, proclamémoslas cumpliendo lo que el Señor nos enseña en su Palabra: “¿Ac aso se trae la luz para ponerla debajo del almud, o debajo de la cama? ¿No es para ponerla en el candelero?” (Mr. 4:21).
La Visión de Dios a Ezequiel
Amados consiervos en el Señor: permitamos que Dios nos muestre como le mostró a Ezequiel lo que hacían los ministros en el templo.
Es increíble lo que nos narra Ezequiel acerca de lo que Dios le mostró cuando le llevo a Jerusalén para que viera las cosas que hacía su pueblo. Ese pueblo que había sacado de la esclavitud en Egipto, lo había hecho caminar en medio del mar, lo preservó en el desierto dándole comida, ropa, salud y seguridad con una nube como techo día y noche. Olvidándo todo esto, sin embargo, ahora abrazaban prácticas de procedencia pagana.
“Y me dijo: Hijo de hombre, cava ahora en la pared. Y cavé en la pared, y he aquí una puerta. Me dijo luego: Entra, y ve las malvadas abominaciones que éstos hacen allí. Entré, pues, y miré; y he aquí toda forma de reptiles y bestias abominables, y todos los ídolos de la casa de Israel, que estaban pintados en la pared por todo alrededor. Y delante de ellos estaban setenta varones de los ancianos de la casa de Israel, y Jaazanías hijo de Safán en medio de ellos, cada uno con su incensario en su mano; y subía una nube espesa de incienso. Y me dijo: Hijo de hombre, ¿has visto las cosas que los ancianos de la casa de Israel hacen en tinieblas, cada uno en sus cámaras pintadas de imágenes? Porque dicen ellos: No nos ve Jehová; Jehová ha abandonado la tierra.
Me dijo después: Vuélvete aún, verás abominaciones mayores que hacen éstos. Y me llevó a la entrada de la puerta de la casa de Jehová, que está al norte; y he aquí mujeres que estaban allí sentadas endechando a Tamuz. Luego me dijo: ¿No ves, hijo de hombre? Vuélvete aún, verás abominaciones mayores que estas. Y me llevó al atrio de adentro de la casa de Jehová; y he aquí junto a la entrada del templo de Jehová, entre la entrada y el altar, como veinticinco varones, sus espaldas vueltas al templo de Jehová y sus rostros hacia el oriente, y adoraban al sol, postrándose hacia el oriente. Y me dijo: ¿No has visto, hijo de hombre? ¿Es cosa liviana para la casa de Judá hacer las abominaciones que hacen aquí?” (Ezequias 8:8-17)
En el encuentro el Señor me guió a nombrar una Comisión del mismo Ejecutivo para que hiciera un análisis del ya realizado, de lo que convenía y de lo que era necesario eliminar.
La Comisión hizo el estudio y lo trajo a una reunión del Ejecutivo, donde se discutió y se aprobó cuáles cosas pueden hacerse y cuáles eliminarse. Helas aquí a continuación.
Decisiones de la Comisión nombrada
He aquí las decisiones tomadas por la comisión que se nombró en el Ejecutivo (aprobadas por éste) evaluando el encuentro al cual asistió.
•  La palabra encuentro no será exclusiva para identificar el programa. Se puede usar la palabra RETIRO u otro nombre, siempre que este identificado con la Biblia.
•  Corregir el tema que esta relacionado con Nahaman (General Sirio) por cuanto éste esta dirigido a nuevos creyentes y Nahaman no lo era.
•  Corregir la primera hoja que se entrega para ser llenada en el tema de Nahaman el leproso, por cuanto en ella se incluye al ministerio y la familia.
•  Eliminar el 50% de las hojas clínicas.
•  Eliminar todos lo relacionado con maldiciones generacionales.
•  Prohibir la imposición de manos ciertas partes del cuerpo (consagración de órganos sexuales)
•  Eliminar la “piñata del diablo”, u otra práctica que tenga que ver con este uso.
•  Eliminar toda práctica y contenido temático que traiga confusión en los participantes y que de una manera evidente contradiga la doctrina bíblica.
•  Eliminar la muñeca y el carrito para que en su lugar se use la imposición de manos.
•  Eliminar el abuso en la interpretación alegórica en los temas expuestos.
•  Eliminar todo halo de misterio o secreto dentro de la promoción, práctica y desarrollo de los encuentros, incluyendo el “pacto de silencio” y la restricción a los materiales, manteniendo el elemento sorpresa en los participantes.
•  Eliminar el “pacto de silencio”.
•  Moderar la adoración en el encuentro y la llegada a la iglesia después de concluido éste.
•  Eliminar la cruz y su “hoja clínica”.
•  Eliminar la “carta” a los muertos y el sentar en las piernas de los guías o quienes fueren, a los encuentristas, para hacerles sentir que están sentados en las piernas de sus padres, aun estando muertos.
•  Que la cuota a cobrar en los encuentros sean accesibles para hermanos de bajos recursos y que no se use como medio de lucro.
CONCLUSIONES
1.- Se puede continuar con los encuentros o retiros, como mejor les guste, pero antes hay que redefinirlos en su praxis y filosofía.
2.- No existe un antes y un después de un encuentro. Solo existe un antes y un después de aceptar a Jesucristo como único y suficiente Salvador.
3.- El retiro o encuentro puede considerarse como parte de la santificación progresiva del creyente.
Se nombro una comisión del Presbiterio que supervisará los programas que contienen los encuentros, para de esta manera mantener vigilancia permanente, a fin de que se cumpla lo que se aprobó y estar alerta ante posibles errores que pudieran cometerse.
Nota: El uso de la sal, eructos, vómitos y otros por el estilo lo consideramos contrarios al principio bíblico, por lo cual esta prohibido en nuestra organización.
Ministros: salvemos el cuerpo de Cristo de las cosas que desfiguran el rostro del Señor en el creyente.
Antes bien renunciamos a lo oculto y vergonzoso. No andando con astucia, ni adulterando la palabra de Dios, sino por la manifestación de la verdad recomendándonos a toda conciencia humana delante de Dios. (2 Corintios 4:2)
Rvdo. Eliodoro Mora Méndez

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