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Caminar por la senda estrecha


Cuando su vida haya terminado, y esté delante del Creador para rendir cuenta de cómo vivió, ¿qué le dirá? ¿Que trabajó duro, que tuvo una casa hermosa, y que llevaba a su familia a tomar vacaciones maravillosas? ¿O que le sirvió sin demora y obedientemente, tratando de ser como Jesús en todo lo que decía y hacía?
Después que muramos, todos nuestros logros serán puestos delante del Señor para ser evaluados. En ese momento, no importará cuántos elogios haya usted recibido, ni qué tan lejos llegó en su profesión, ni cuánto dinero acumuló. Lo único que importará será lo que Dios piense en cuanto a cómo usó usted sus talentos, dones y oportunidades que Él le dio.
La Biblia está llena de sabios consejos que, si se ponen en práctica, pueden llevar a la prosperidad terrenal. Sin embargo, lo importante es si su deseo principal es seguir al Señor o lograr la prosperidad terrenal. Cuando alguien se dedica a Cristo y anda en obediencia a Él sin importar las consecuencias, puede tener éxito tanto en el mundo como a los ojos de Dios.
Los primeros pasos
El Salmo 1 brinda una descripción de cómo caminar por la senda estrecha del éxito según Dios, siguiendo ciertos principios bíblicos diariamente. Usted puede comenzar a practicarlos ahora mismo, con la ayuda del Espíritu Santo.
Tenga cuidado con sus relaciones: El primer versículo del salmo tiene que ver con las relaciones, y recomienda evitar tres cosas si queremos agradar a Dios.
No ande en consejo de malos. Nunca seremos verdaderamente exitosos si buscamos la dirección de quienes no conocen al Señor. Esto se aplica a todos los aspectos de la vida: los negocios, las finanzas, las relaciones, y todo lo demás. El título impresionante de alguien o su amplia experiencia, no son ninguna garantía de que su consejo sea bueno. Incluso, debemos tener cuidado en cuanto a aceptar la guía de otros cristianos, porque no todos los creyentes son espiritualmente maduros y sabios. Su consejo puede ser, en realidad, más carnal que espiritual. La única manera de proteger nuestro caminar, es comparar todo consejo que recibamos, con lo que dice la Biblia. Si hay alguna contradicción, ignore ese consejo, porque no le conducirá donde el Señor quiere que vaya.
No ande en camino de pecadores. Aunque es posible que tenga que vivir o trabajar con quienes están en un mal camino, usted no tiene que participar en sus prácticas. Cuando los demás le inciten a transigir y a hacer lo que usted sabe que está mal, no tenga temor de estar solo en el camino de Dios. Estamos llamados a ser luz del mundo, no a mezclarnos con sus tinieblas. El Señor nos pone en medio de incrédulos, para que puedan ver al Salvador en nosotros (Mt 5.14-16). Si Dios quiere prosperarlo en su lugar de trabajo, Él lo hará a su propia manera y en su tiempo.
No se siente en silla de escarnecedores. Si usted se está preguntando quiénes son los escarnecedores, simplemente prenda su televisor. El mundo está lleno de personas que se burlan de Dios, de su pueblo, y de su Palabra. Atacan con un lenguaje grosero, o descalifican con su razonamiento intelectual. Los creyentes nunca deben sentirse a gusto entre ellos. A pesar de que estamos llamados a ser testigos de Cristo en un mundo perdido, es prudente que tracemos líneas de protección para no ser influenciados negativamente o engañados.
Conságrese a la Palabra de Dios:  El Salmo 1.1 menciona las cosas que no deben hacerse­, pero el versículo 2 nos dice qué prácticas positivas debemos incorporar a nuestras vidas para poder realmente tener éxito.
Deléitese en la ley de Dios. A la persona que se deleita en la Palabra no le hace falta que le digan que la lea, porque tendrá anhelo de ella. La Biblia tiene riquezas asombrosas para quienes estén dispuestos a dejar que la verdad divina sature sus corazones. Ésta revela al Señor, renueva la mente, aumenta la fe y satisface el alma. Pero si la descuidamos, viviremos como mendigos espirituales, ­siempre con hambre, y nunca satisfechos.
Medite en la Palabra de Dios día y noche. La meditación bíblica es la práctica de dejar que la Palabra empape nuestras almas y cambie nuestras vidas. Consiste en reflexionar acerca de lo que un pasaje en particular le está diciendo; sin buscar información, sino aplicación personal. La meditación es interactiva, porque mientras usted está leyendo y pensando en los versículos, también está hablando con el Señor y haciéndole preguntas. Cuando yo medito en un pasaje, normalmente le pregunto a Dios lo siguiente:
¿Mencionan estos versículos algunas advertencias o cosas que debo evitar?
¿Hay aquí una verdad que necesito entender?
¿Ha prometido Dios algo que todavía no he creído?
¿Hay algunas bendiciones que Dios quiere que yo disfrute?
La clave para meditar en la Biblia es la perseverancia y la paciencia. Hay un tesoro enterrado en la Palabra de Dios, pero quienes escarban solamente la superficie jamás lo encontrarán. Si usted desea tener una vida realmente exitosa, debe hacer que esto se convierta en una práctica regular de su rutina diaria. Leer rápidamente un capítulo cada mañana no avivará un deseo por la Palabra de Dios, ni producirá la transformación que el Señor quiere lograr en su vida.
Las recompensas del éxito
Si usted cuida fielmente sus relaciones con otras personas, y hace que la Palabra de Dios sea la prioridad, podrá esperar resultados maravillosos. Salmo 1.3 describe un cuadro hermoso de la vida cuando la persona ha decidido seguir el camino del Señor.
Un fundamento firme: “Será como árbol plantado junto a corrientes de aguas”. Si usted sigue los preceptos de Dios, tendrá estabilidad, no importa los problemas que enfrente en la vida. Aunque rujan y azoten los vientos de la tormenta, podrá mantenerse firme porque sus raíces están alimentadas por la corriente eterna de la vida de Cristo que fluye en usted. El mundo y sus placeres no ofrecen nada en comparación con la paz, el gozo y la seguridad de conocer a Jesucristo.
Un fruto abundante: “Será como árbol… que da su fruto en su tiempo y su hoja no cae”. El éxito verdadero no se mide por las cosas sino por el fruto. Cristo dijo a sus discípulos que la única manera como podían ellos dar fruto, era permaneciendo en Él (Jn 15.4). Todos nuestros logros no servirán de nada si no dejamos que Cristo viva a través de nosotros. Cuando su Espíritu que mora en nosotros transforma activamente nuestro carácter y nos prepara para que realicemos lo que Él nos ha llamado a hacer, seremos como árboles que producen una cosecha continua. Solo hay dos opciones en la vida: Podemos vivir para nosotros mismos y producir “tamo que arrebata el viento” (v. 4), o fruto duradero que glorifica a Dios y contribuye al bien de los demás.
Una prosperidad genuina: “Y todo lo que hace, prosperará”. Tenemos que deshacernos de la idea de que la prosperidad es sinónimo de riquezas, prestigio o fama. Estas cosas no son señales verdaderas de éxito desde la perspectiva divina. Lo importante es obedecer la voluntad de Dios, y glorificarlo en todas las cosas.
El Señor le capacitará para que se convierta en una persona verdaderamente exitosa, si se lo permite. Pero debe recordar que hay dos clases diferentes de prosperidad: espiritual y material. La prioridad de Dios es siempre la espiritual. ¿Qué clase de éxito está buscando usted? Está en el buen camino si su amor al Señor y a su Palabra va en aumento, si su carácter es cada vez como el de Jesús, y si su meta en la vida es andar en la voluntad de Dios. Donde sea que se encuentre en ese camino, ya sea al comienzo o en algún punto intermedio, enfóquese en Cristo ­y manténgase caminando con Él.
Autor: Charles Stanley – Ministerios En Contacto.

Jesucristo viene otra vez


Llegará el momento en que los creyentes serán literalmente sacados de este planeta. Serán arrebatados para unirse con su amado Señor Jesucristo. Este evento está predicho en la Biblia.
¡Imposible!, ¡increíble!, ¡qué fantasías!, han dicho muchos incrédulos. Pero el penúltimo versículo de la Biblia dice: “El que da testimonio de estas cosas dice: ‘Ciertamente vengo en breve’. ¡Amén! ¡Ven, Señor Jesús!” Desde cuando el Espíritu de Dios inspiró estas palabras han pasado veinte siglos.
La gran mayoría de las personas que han vivido desde entonces ya falleció. Aunque el Señor todavía no ha venido, todas esas almas ya están para encontrarse con Él. Los burladores, los “buenos” y los “malos”, todos para dar cuentas. – ¿Cuáles serán las condiciones para ser “recibidos en las moradas eternas”? (Juan 14:2)
Estar preparados
“Pero cuando venga el Hijo del hombre, ¿hallará fe en la tierra?” (Lucas 18:8). ¿Hallará fe en usted, estimado lector? Los siguientes pasos pueden serle útiles para llegar a una fe genuina:
1. Reconózcase pecador que ha merecido el juicio de Dios. “Por cuanto todos pecaron, y están destituidos (expulsados) de la gloria de Dios” (Romanos 3:23).
2. Admita y acepte que el amor de Dios es tan grande que Él permitió que Su Hijo muriera por usted. “Pero Dios prueba que nos ama en que, cuando todavía éramos pecadores, Cristo murió por nosotros” (Romanos 5:8).
3. Confiese sus pecados ante Dios y arregle sus asuntos pendientes con los hombres. Pida perdón. “Si confesamos nuestros pecados, Él es fiel y justo para perdonar nuestros pecados y limpiarnos de toda maldad” (1Juan 1:9).
4.    Confíe usted plenamente en que Dios ya le perdonó y le transformó a usted de “pecador perdido” a “hijo de Dios”. “A todos los que Le recibieron (a Cristo), a los que creen en Su nombre, les dio potestad de ser hechos hijos de Dios” (Juan 1:12).
De ahora en adelante, viva su fe. Agradezca al Señor Jesús cada día que Dios le ha perdonado y que ahora usted tiene la vida eterna. Busque cada día en la Biblia si lo que usted cree u oye acerca de la fe corresponde a cuanto Dios ha revelado. Dedique un momento fijo de su jornada a la oración y a la lectura. Además hable en cualquier momento del día con el Señor para darle gracias y encomendarle todas las preocupaciones. Júntese con otros cristianos en una comunidad donde Jesucristo sea el centro y la Biblia sea anunciada como la palabra de Dios. También declare su fe ante otras personas. No se deje desanimar. Confíe en Jesús y Sus promesas. Espere en cada momento, que el Señor regrese para arrebatar Su iglesia.
Así cuando Él venga, hallará la fe en usted. Una fe que vive el amor de la esposa y clama: “¡Ven!”.

El Sacerdote catolico convertido al Evangelio


Hace algunos años vivía en la importante ciudad de Juiz de Fora en el interior de Brasil, un sacerdote llamado el Padre Hypolyto Campos. Era el vicario de la ciudad y gozaba de gran reputación por su elocuencia y saber.
Siendo un celoso y convencido creyente en la infalibilidad de su Iglesia, se sabía de memoria todos los argumentos jesuíticos contra el protestantismo, y muy hábiles y sutiles son en verdad estos argumentos. ¡Ay del polemista evangélico que se enfrente con un hombre como el Padre Hypolyto si no está absolutamente fundado y asegurado en la Palabra de Dios!
Tal fama le hacía ser muy solicitado en todos los distritos de la diócesis donde los misioneros del Evangelio habían aparecido, y muy a menudo la fecundidad de su palabra le daba la victoria en el aniquilamiento del primer germen de vida plantado junto al camino. Mas no sucedía siempre así porque a veces se encontraba con un hombre o una mujer que había leído la Biblia, que él no había leído y que lo confundía con las más sencillas preguntas, tales como, “¿Dónde se encuentra la enseñanza apostólica acerca del Purgatorio, la Intercesión de los Santos, el Confesionario?” etc.
Notando que la mayoría de estas separatistas eran iletrados y gente humilde, se sentía más perplejo y mortificado y resolvió, por fin, silenciar a tan impertinentes herejes estudiando la Biblia católica para refutarles con ésta.
Decir esto era más fácil que hacerlo. El sabio (¿) Concilio de Trento del Siglo dieciséis sentó el precepto de que ningún sacerdote debe leer las Escrituras, bajo pena de excomunión, sin el consentimiento escrito de su obispo. ¡Tal es el temor de Roma de que sus mismos sacerdotes lean la Biblia!
Es innecesario decir que el sacerdote que se atreve a pedir esta libertad se hace objeto de sospecha y es observado de allí en adelante, y con razón, según veremos más tarde.
El Padre Hypolyto escribió a su obispo exponiéndole lo difícil de su situación y solicitando permiso eclesiástico para leer la Biblia aprobada por “La Santa Iglesia” para confundir a estos herejes.
No recibiendo respuesta del obispo, repitió su petición recibiendo esta vez una negación rotunda. Entonces el Padre Hypolyto urgió del obispo el envío de la Biblia y le expuso las ventajas que se obtendrían, sin inducir, sin embargo, al obispo a hacer más elástica la regla general. Al fin, completamente sublevado y algo indignado, escribió en tales términos al obispo que recibió por el próximo correo una Biblia “aprobada.”
Uno de los métodos inescrupulosos que usa Roma para alejar la Biblia de la gente es declarar que la versión protestante es una versión corrompida y mutilada, Biblias falsas,, las llaman; pero se cuidan muy bien de que “la verdadera Biblia” esté fuera del alcance de la gente, pues la versión más barata es muy cara para los pobres.
Pronto estuvo el Padre Hypolyto sumergido en la lectura de la Biblia de su Iglesia, la cual, como es sabido, se asemeja mucho a la nuestra, con excepción de los pocos libros apócrifos del Antiguo Testamento.
En primer lugar buscó la enseñanza apostólica acerca del purgatorio, esa piedra angular de la superstición romanista; y no fué poco turbado al no hallar mención de él de una cubierta a otra. Algo desconcertado buscó después la confirmación de las otras doctrinas de su Iglesia que habían sido atacadas y una por una recibieron un absoluto silencio o una directa negativa de la Biblia de su propia Iglesia.
Empezó a ver claro que algo erróneo había y que él había sido engañado y había sido convertido en un engañador. Esto atribulaba su conciencia, pero no teniendo completa luz en cuanto a la verdad del Evangelio resolvió permanecer siendo un sacerdote. Poco tiempo después de esto, el Padre Hypolyto visitó una tarde a un amigo y mientras estaba en la casa de éste oyó un canto.
“¿Qué es eso?” inquirió.
“¿Qué no sabes?” repuso el amigo, “son los protestantes. Han alquilado la casa contigua y tienen reuniones regulares, y muchos católicos están asistiendo. Ven, y por una de las ventanas laterales, podrás mirar dentro del salón.” Desde la penumbra de aquel cuarto oscuro el sacerdote pudo contemplar aquella pequeña asamblea.
El himno había cesado, y el misionero dirigió en una oración que afectó de una manera extraña al padre, de tal modo que cuando comenzó el discurso evangelístico no había uno que escuchara con más atención que aquel sacerdote oculto en la casa de su amigo. Al fin del servicio se despidió de su amigo, no sin antes preguntar con cuánta frecuencia se celebraban aquellas reuniones.
La noche de la siguiente reunión, otra vez, como por casualidad, el Padre Hypolyto visitó a su amigo y otra vez escuchó el mensaje del Evangelio desde aquella oscura ventana lateral.
Estas visitas se sucedieron hasta que por fin la convicción se apoderó tan fuertemente del alma del sacerdote que procuró una entrevista con el misionero; y ésta terminó en su definitiva aceptación del Señor Jesucristo como su Salvador y Señor.
Inmediatamente colgó sus hábitos eclesiásticos y envió su renuncia al obispo explicando las razones por las cuales daba este paso. El resultado de ésto fue un terrible revuelto entre la jerarquía católica romana y se pusieron en acción todas las agencias para disuadirle de su resolución. Sacerdotes célebres y bien conocidos estadistas católicos y jesuitas, le asediaban por todas partes con promesas y amenazas alternados hasta que su vida estuvo en peligro. Pero a pesar de todo lo que Roma pudiera hacer él se mantuvo firme en medio de la tormenta sin mirar hacia atrás.
Lejos de la curiosidad pública se dedicó a estudiar las Escrituras. Tres años después fué recibido como predicador local en una misión evangélica y en la actualidad es pastor de una de las más grandes congregaciones de Brasil. Su poderosa predicación convence a todos los que le escuchan de la verdad pura del Evangelio de Jesucristo en contraste con los engaños y falsedades de Roma.
“Porque hay un solo Dios, y un solo mediador entre Dios y los hombres, Jesucristo hombre, el cual se dio a sí mismo en rescate por todos, de lo cual se dio testimonio a su debido tiempo. . . . Sabed, pues, esto, varones hermanos: que por medio de él se os anuncia perdón de pecados, y que de todo aquello de que por la ley de Moisés no pudisteis ser justificados, en él es justificado todo aquel que cree” (I Timoteo 2:5-6Hechos 13:38-39).

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¿Qué es el islamismo?


No es común que una religión aparezca en los titulares de primera página de los periódicos del día, particularmente en forma regular. Pero durante los últimos 20 años hay una religión que ha ocupado los titulares tal vez más que ninguna otra… la religión del islamismo. El islamismo dice tener hasta mil millones de seguidores en todo el mundo.
No es sólo la religión de crecimiento más rápido en el mundo, sino que su influencia toca prácticamente cada área de la vida-no sólo el área espiritual sino el político y económico también. Más aún, su influencia comienza a sentirse cada vez más cerca de casa. Hay ahora unos 5 millones de musulmanes en los Estados Unidos, y más de 1.100 mezquitas y centros islámicos.
¿Qué enseña el islamismo? ¿En qué se parecen las enseñanzas del islamismo a las del cristianismo? ¿En qué difieren? ¿Cuál debe ser nuestra actitud hacia el islamismo y hacia aquellos que siguen esta religión poderosa? Estas son algunas de las preguntas que queremos abordar en este ensayo.
La Historia del Islamismo
En primer lugar, necesitamos echar una mirada hacia atrás, hacia la historia del islamismo. El islamismo fue fundado a principios del siglo siete por Mahoma. Cuando tenía 40 años de edad, en 610 d.C., Mahoma dijo estar recibiendo mensajes de Dios. Estos mensajes fueron compilados más tarde y registrados en el Corán-el libro sagrado del islamismo.
Por este mismo tiempo, Mahoma comenzó a predicar en contra de la avaricia, la opresión económica y la idolatría que acosaban a los pueblos árabes. Apeló a varias facciones de los pueblos árabes a unirse bajo la adoración a Alá, el principal dios del panteón árabe de deidades. Aunque su mensaje fue rechazado inicialmente, para el año 630 había logrado el control de la Meca, el centro económico y religioso de la península arábica.
Aunque Mahoma murió dos años más tarde, el movimiento político-religioso que fundó se extendió rápidamente por todo el mundo árabe, y mucho más allá. Para 750 d.C., el imperio musulmán abarcaba desde España, al oeste, hasta la India, en el este. En los siglos que siguieron, el islamismo penetró más profundamente hacia África y Asia, llegando tan lejos como las Filipinas. Durante su “edad dorada,” el islamismo ostentaba algunos de los más excelentes filósofos y matemáticos del mundo. Fue también durante este tiempo que el islamismo y el cristianismo chocaron como resultado de las Cruzadas que se llevaron a cabo para reclamar la Tierra Santa a los musulmanes.
Desde el año 1500, aproximadamente, y en forma acelerada después de la revolución industrial de los años 1700-1800, el islamismo sintió la influencia creciente de las potencias europeas. Con el tiempo, grandes porciones del mundo musulmán fueron colonizadas por países europeos. Esta dominación política y económica de Europa continuó hasta el final de la Segunda Guerra Mundial, luego de la cual los países musulmanes comenzaron a lograr la independencia política. Con el descubrimiento y el desarrollo de las vastas reservas de petróleo en tierras musulmanas, de repente la independencia económica estuvo a su alcance también. Por fin, el islamismo tenía al alcance de su mano tanto la oportunidad como los recursos para reafirmarse como una fuerza poderosa en el mundo. ¡Después de haber estado a la defensiva durante muchos siglos, el islamismo tomaba ahora la ofensiva!
El Estado Actual del Islamismo
En este punto deberíamos hablar del estado actual del islamismo. Al hacerlo, es importante darse cuenta que el islamismo no es un sistema monolítico. Si bien todos los musulmanes toman su inspiración de Mahoma y del Corán, pueden identificarse muchos grupos y movimientos dentro del islamismo.
La división más obvia es la que existe entre el islamismo sunita (o sunnita) y chiita. Los sunitas (que componen alrededor del 90% de los musulmanes) toman su nombre del hecho de que se fijan tanto en el Corán como en el “sunna” para determinar la conducta musulmana correcta. El “sunna” es el comportamiento o ejemplo de Mahoma y de la primitiva comunidad musulmana. Por supuesto, hay muchas subdivisiones entre los sunitas, pero todos se identifican como sunitas.
El otro grupo importante de los musulmanes son los chiitas (que forman alrededor del 10% de todos los musulmanes, y residen principalmente en Iraq y en Irán). La palabra chiita significa “partidario,” y se refiere al hecho que los chiitas son “partidarios de Alí.” Alí era el yerno y primo de Mahoma y uno de los primeros califas o sucesores de Mahoma como líder del pueblo musulmán. Los chiitas creen que el líder del islamismo debería estar entre los descendientes de Alí, quienes ellos creen que poseen una unción divina especial para esta tarea. La mayoría de los chiitas cree que el último de estos líderes designados divinamente, o “imanes”, está “oculto” en otro dominio de la existencia. El Ayatollah Khomeini era considerado un vocero de este “imán oculto.”
Un tercer grupo que debería mencionarse son los sufíes-aquellos musulmanes (tanto entre los sunitas como los chiitas) que buscan una experiencia mística con Dios, antes que simplemente un conocimiento intelectual de Él, y que también se entregan a una cantidad de prácticas supersticiosas.
Además de estas divisiones dentro del islamismo, se debe hacer mención también de las actitudes de los musulmanes hacia el contacto con el mundo occidental en los tiempos modernos. Si bien la situación es mucho más compleja de lo que podemos tratar en este artículo, hay dos grandes tendencias que han sido evidentes dentro del islamismo.
Una tendencia es hacia algún grado de acomodamiento y ajuste al occidente y a las formas modernas de vida. Esto se ha manifestado en forma más obvia en países como Turquía, que ha instituido mayormente formas seculares de gobierno mientras conserva prácticas religiosas islámicas.
La tendencia opuesta es hacia un retorno a un enfoque más tradicional de la vida islámica y un rechazo a las formas occidentales y modernas. La expresión más extrema de esta tendencia se manifiesta en varias formas de fundamentalismo islámico que insisten en la implementación de la ley musulmana (llamada la Sharia) en cada área de la vida. Los fundamentalistas han tenido más éxito en Arabia Saudita, Irán, Paquistán y Sudán, pero están activos en prácticamente cada país musulmán, recurriendo a veces a la violencia y al terrorismo al tratar de implementar su programa.
Al entender este potente movimiento religioso y político, es importante entender las diversas divisiones y actitudes dentro del islamismo y las creencias básicas que están en el núcleo del islamismo.
Las Creencias Básicas del Islamismo
Si bien las creencias de los musulmanes en todo el mundo son casi tan diversas como las que hay entre los cristianos, hay seis artículos básicos de fe comunes a casi todos los musulmanes.
El primero de estos es que no hay otro Dios fuera de Alá. Los árabes pre-islámicos eran politeístas. Pero Mahoma logró llevarlos a dedicarse exclusivamente al principal Dios del panteón, que ellos llamaban Alá (que simplemente significa Dios). Adorar o atribuir alguna deidad a otro ser es considerada blasfemia. El Corán menciona numerosos nombres de Alá, y estos nombres se encuentran frecuentemente en los labios de los musulmanes devotos que creen que tienen un poder casi mágico.
El segundo artículo de fe es la creencia en los ángeles y en los jinn. Los jinn son seres espirituales capaces tanto de acciones buenas como malas y de poseer a seres humanos. Por encima de los jinn, en rango, están los ángeles de Dios. Se considera que dos de ellos acompañan a todo musulmán, uno a la derecha para registrar sus buenas obras, y otro a la izquierda para registrar sus malas obras.
El tercer artículo es la creencia en los libros sagrados de Dios, 104 de los cuales son mencionados en el Corán. Los principales entre estos libros son la Ley dada a Moisés, los Salmos dados a David, el Evangelio (o Injil) dado a Jesús y el Corán dado a Mahoma. Se considera que cada uno de estos libros comunicó el mismo mensaje básico de la voluntad de Dios al hombre. Las obvias discrepancias entre las Escrituras judías y cristianas y el Corán (particularmente con referencia a Jesús y Mahoma) fueron explicadas por Mahoma en sugiriendo que la Biblia había sido alterada por los judíos y los cristianos.
El cuarto artículo de fe es la creencia en los profetas de Dios, mediante los cuales Alá apeló al hombre a seguir Su voluntad tal como fue revelada en Sus libros sagrados. No hay ningún acuerdo respecto de cuántos profetas ha habido-algunos dicen cientos de miles. Entre ellos estuvieron Adán, Noé, Abraham, Moisés y Jesús. Pero todos concuerdan en que Mahoma fue el profeta final y supremo de Dios-el “sello” de los profetas. Si bien Mahoma mismo dijo que era un pecador, no obstante hay muchos musulmanes en todo el mundo que parecen estar cerca de adorarlo.
El quinto artículo de fe es la creencia en la voluntad absoluta y predestinadora de Alá. Aun cuando algunos musulmanes han modificado esta doctrina en alguna medida, el Corán parece apoyar la idea de que todas las cosas (tanto buenas como malas) son el resultado directo de la voluntad de Dios. Aquellos que llegan a la conclusión que el islamismo es una religión fatalista tienen buenas razones para hacerlo.
El sexto y último artículo de fe es la creencia en la resurrección y en el juicio final. Al final de la historia, Dios juzgará las obras de todos los hombres. Aquellos cuyas obras buenas pesan más que sus obras malas entrarán en el paraíso (retratado en términos más bien sensuales). El resto será consignado al infierno. El rasgo supremo de la fe islámica, aparte de su fuerte monoteísmo, es que es una religión de obras humanas. La posición de una persona con relación a Ala está determinada por su éxito en guardar Sus leyes.
Las Prácticas Básicas del Islamismo
Ahora queremos enfocarnos en las más importantes de esas obras. Éstas están resumidas en lo que suelen llamarse las “Cinco Columnas del Islamismo.”
La primera columna es la recitación del credo: “No hay más Dios que Alá, y Mahoma es su profeta.” Es una creencia común que recitar este credo en la presencia de dos testigos significa convertirse en musulmán-uno en sumisión a Dios. Por supuesto, la palabra islam significa simplemente “sumisión.”
La segunda columna es la práctica de las oraciones en forma regular. A los musulmanes sunitas se les requiere que reciten oraciones específicas acompañadas por movimientos prescritos cinco veces al día. (Los chiita sólo lo hacen tres veces por día.) A todos los musulmanes varones se les ordena reunirse para una oración comunitaria (y un sermón) cada viernes al mediodía.
La tercera columna es dar limosnas. Al haber nacido él mismo como huérfano, Mahoma estaba profundamente preocupado por los necesitados. El Corán requiere que el 2,5% del ingreso de una persona sea dado a los pobres o para la extensión del islamismo.
La cuarta columna del islamismo es el ayuno durante el mes de Ramadán (el noveno mes lunar del calendario musulmán, durante el cual se dice que Mahoma recibió la primera de sus revelaciones de Dios, y durante el cual él y sus seguidores hicieron su travesía histórica desde la Meca hasta Medina). Durante este mes, a los musulmanes que tengan buena salud se les requiere que renuncien a todo alimento y líquido durante las horas del día. Este ayuno promueve la auto-disciplina del musulmán, la dependencia de Alá y la compasión por los necesitados.
La quinta columna es el Hajj o peregrinaje a la Meca. En lo posible, todo musulmán debe hacer un peregrinaje a la Meca una vez durante su vida. Esto puede hacerse en forma adecuada sólo unos pocos días durante el último mes del año musulmán. El Hajj promueve las ideas de la unidad mundial y la igualdad entre los musulmanes. Pero también contiene muchos elementos de actividad obligatoria que son de origen pagano.
Una sexta columna, la del jihad, es agregada a menudo. (El término significa “esfuerzo” o “lucha” a favor de Dios.) El jihad es el medio por el cual aquellos que están fuera de la familia del islamismo son traídos a su regazo. El jihad puede ser mediante la persuasión, o puede ser mediante la fuerza o “guerra santa.” ¡El hecho que a todo musulmán que muere en una guerra santa se le asegure su lugar en el paraíso provee un fuerte incentivo para la participación!
Los musulmanes en todo el mundo consideran a estas columnas como guías para modelar sus prácticas religiosas. Pero, además de estas columnas, hay numerosas leyes y tradiciones contenidas en el Hadith-la literatura que fue compilada después de completado el Corán, que supuestamente contiene el ejemplo y las declaraciones de Mahoma sobre muchos temas. Como las leyes del Hadith y el Corán cubren prácticamente cada área de la vida, el islamismo ha sido considerado correctamente como una forma de vida que todo lo abarca, además de una religión.
Una Perspectiva Cristiana del Islamismo
A esta altura es adecuado ofrecer una breve evaluación del islamismo desde una perspectiva cristiana.
De entrada, debe decirse que hay mucho en el islamismo que el cristiano puede afirmar. Entre las doctrinas islámicas más significativas que pueden ser afirmadas genuinamente por el cristiano es su creencia en un Dios, su reconocimiento de Jesús como nacido de una virgen, un profeta sin pecado y mesías de Dios, y su expectativa de una resurrección y juicio futuros.
Hay, sin embargo, algunas áreas muy significativas diferentes. Mencionaremos sólo unas pocas. Primero, la percepción musulmán de Dios no es de ninguna forma la misma que la que revela la Biblia. El islamismo retrata a Dios como imposible de conocer en última instancia. De hecho, en el Corán Alá revela Su voluntad, pero nunca se revela a sí mismo. Ni tampoco es retratado jamás como un Dios de amor, ni como un Padre para su pueblo, como es retratado en la Biblia.
Segundo, si bien Jesús es presentado como un profeta hacedor de milagros y un mesías, y aun sin pecado, el islamismo niega que Él es el Hijo de Dios o el Salvador del mundo. Por cierto, se niega el hecho mismo que Jesús haya muerto, y mucho menos por los pecados del mundo.
Tercero, si bien la humanidad es descrita como débil y propensa al error, el islamismo niega que el hombre sea pecador por naturaleza y que necesite un Salvador, como la Biblia enseña tan claramente. Las personas son capaces de someterse a las leyes de Dios y de merecer su aprobación final. Según el islamismo, la necesidad espiritual del hombre no es de un salvador sino de un guía.
Esto conduce al hecho de que, dado que en el islamismo la aceptación por Dios es algo que debemos ganar por nuestras obras, no puede de ninguna forma proveer un sentido de seguridad que puede hallarse en la gracia de Dios, tal como lo enseña la Biblia.
Muchos de nosotros encontraremos oportunidades de hacer amistad con vecinos, compañeros de trabajo o amigos musulmanes. Al hacerlo, debemos estar conscientes de algunas de las barreras que existen entre los musulmanes y los cristianos debido a animosidades del pasado y del presente.
La actitud de muchos musulmanes hacia el cristianismo y hacia el occidente está coloreado por la historia de conflicto que ha encontrado expresión en las Cruzadas de los tiempos de la Edad Media, la dominación europea y el colonialismo, además del apoyo occidental al sionismo en los tiempos más recientes. Debemos permitir que el amor de Dios venza nuestro propio temor y actitud defensiva y penetre estas barreras.
En los últimos años muchos musulmanes han sido impresionados profundamente por la compasión mostrada por los occidentales (y particularmente por los Estados Unidos) hacia países musulmanes que han sobrellevado penurias muy duras. Este tipo de compasión puede ser demostrado en un nivel individual también. Al hacerlo, podemos entonces invitar a nuestros amigos musulmanes a unirse a nosotros para estudiar el Nuevo Testamento, que revela la única fuente de aceptación ante Dios en Su amor y gracia, expresados en Su Hijo Jesucristo y Su don del Espíritu Santo.

¿Qué es el Budismo?


Durante siglos el budismo ha sido la religión dominante en el mundo oriental. Hoy sigue siendo la religión predominante en China, Japón, Corea y gran parte del sudeste de Asia. Con el incremento de la población asiática en los Estados Unidos, el budismo ha hecho un tremendo impacto en los Estados Unidos. Actualmente hay más de 300.000 budistas en los Estados Unidos. Sigue siendo la religión dominante en el estado de Hawai y muchos americanos destacados han aceptado esta religión, incluyendo el ex gobernador de California, Jerrry  Brown .
El Origen del Budismo
El budismo comenzó como una descendencia del hinduismo en la India. El fundador fue Siddhartha Gautama. No es fácil dar un relato histórico preciso de la vida de Gautama, ya que no se registró ninguna biografía hasta cientos de años después de su muerte. Hoy, gran parte de la historia de su vida está envuelta en mitos y leyendas que surgieron después de su muerte. Aun los mejores historiadores de nuestro día tienen varios relatos diferentes-y hasta contradictorios-de la vida de Gautama.
Siddhartha Gautama nació aproximadamente en 560 a.C en el norte de la India. Su padre, Suddhodana, era el gobernador sobre el distrito cerca del Himalaya que hoy es el país de Nepal. Suddhodana resguardó a su hijo del mundo exterior y lo confinó al palacio donde rodeó a Gautama con placeres y riqueza. A pesar de los esfuerzos de su padre, Gautama un día vio el lado más oscuro de la vida en un paseo que dio fuera de las paredes del palacio.
Vio cuatro cosas que cambiaron su vida para siempre: un hombre anciano, un hombre enfermo, un hombre muerto y un mendigo. Profundamente conmovido por el sufrimiento que vio, se decidió a dejar el lujo de la vida de palacio y comenzó una misión para buscar la respuesta al problema del dolor y del sufrimiento humano.
Gautama dejó su familia y viajó por el país buscando sabiduría. Estudió las escrituras hindúes bajo sacerdotes brahmanes, pero se volvió desilusionado con las enseñanzas del hinduismo. Entonces se dedicó a una vida de ascetismo extremo en la selva. La leyenda dice que con el tiempo aprendió a existir con un grano de arroz por día, lo cual redujo su cuerpo a un esqueleto. Pronto llegó a la conclusión, sin embargo, que el ascetismo no conducía a la paz y a la auto-realización sino que simplemente debilitaba la mente y el cuerpo.
Con el tiempo, Gautama se volvió a una vida de meditación. Mientras estaba en meditación profunda bajo una higuera conocida como el árbol de Bohdi (lo que significa “árbol de sabiduría”), Gautama experimentó el grado más alto de conciencia de Dios, llamado Nirvana. Gautama entonces fue conocido como Buda, “el iluminado.” Él creía que había encontrado las respuestas a las preguntas del dolor y el sufrimiento. Su mensaje ahora necesitaba ser proclamado al mundo entero.
Al comenzar su ministerio de enseñanza, pronto consiguió un rápido auditorio entre la gente de la India ya que muchos se habían desilusionado del hinduismo. Para el tiempo de su muerte, a los 80 años, el budismo se había convertido en una fuerza importante en la India. Tres siglos más tarde, se había extendido a toda Asia. Buda nunca dijo ser una deidad sino más bien un “indicador del camino.” Sin embargo, setecientos años más tarde, los seguidores de Buda comenzaron a adorarlo como una deidad.
El Camino de Salvación
La pregunta que Gautama, el fundador del budismo, buscaba contestar era ¿Por qué hay dolor y sufrimiento? Él también sostenía la creencia hindú en la reencarnación: después de la muerte una vuelve a la vida terrenal en una forma de vida superior o inferior según sus obras buenas o malas. Esta creencia promovía una segunda pregunta que necesitaba ser contestada, ¿Cómo rompe uno el ciclo de renacimiento? Las enseñanzas básicas del budismo, por lo tanto, se concentran en lo que Gautama consideraba era la respuesta a estas preguntas. Estas doctrinas básicas se encuentran en las Cuatro Nobles Verdades y el Camino de Ocho Partes. Comencemos con las Cuatro Nobles Verdades.
La Primera Noble Verdad es que hay dolor y sufrimiento en el mundo. Gautama se dio cuenta que el dolor y el sufrimiento son omnipresentes en toda la naturaleza y la vida humana. Existir significa que vamos a encontrarnos con el sufrimiento. El nacimiento es doloroso, y también lo es la muerte. La enfermedad y la vejez son dolorosas. A lo largo de la vida, todas las cosas vivas encuentran sufrimiento.
La Segunda Noble Verdad se relaciona con la causa del sufrimiento. Gautama creía que la raíz del sufrimiento es el deseo. Es la avidez por la riqueza, la felicidad y otras formas de disfrute egoísta la que causa el sufrimiento. Esta avidez nunca puede ser satisfecha porque está arraigada en la ignorancia.
La Tercera Noble Verdad es el final de todo sufrimiento. El sufrimiento cesará cuando una persona puede liberarse de todo deseo.
La Cuarta Noble Verdad es la extinción de todo deseo siguiendo el camino de ocho partes. “El camino de ocho partes es un sistema de terapia diseñado para desarrollar hábitos que liberarán a las personas de las restricciones causadas por la ignorancia y la avidez.”
Aquí están los ocho pasos a seguir en el camino de ocho partes. El primer paso es el de las Perspectivas Correctas. Uno debe aceptar las cuatro nobles verdades. El paso dos es la Determinación Correcta. Uno debe renunciar a todos los deseos y a todo pensamiento que se asemeje a la lujuria, amargura y crueldad. No debe dañar a ninguna criatura viviente. El paso tres es la Palabra Correcta. Uno debe hablar sólo verdad. No puede haber ninguna mentira, calumnia o conversación vana. El paso cuatro es el Comportamiento Correcto. Uno debe abstenerse de la inmoralidad sexual, de robar y de matar.
El paso cinco es la Ocupación Correcta. Uno debe trabajar en una ocupación que beneficie a otros y que no dañe a nadie. El paso seis es el Esfuerzo Correcto. Uno debe buscar eliminar toda cualidad malvada de adentro y evitar que surjan nuevas. Uno debería buscar conseguir cualidades buenas y morales y desarrollar las que ya posee. Buscar crecer en madurez y perfección hasta lograr el amor universal. El paso siete es la Contemplación Correcta. Uno debe ser observador, contemplativo y debe estar libre del deseo y de la aflicción. El octavo, es la Meditación Correcta. Luego de liberarse uno mismo de todos los deseos y de la maldad, una persona debe concentrar sus esfuerzos en la meditación para que pueda vencer cualquier sensación de placer o dolor, entrar en un estado de consciencia trascendente y lograr un estado de perfección. Los budistas creen que mediante el esfuerzo propio uno puede lograr el estado de paz y dicha eterna llamado Nirvana.
Karma, Samsara y Nirvana
Tres conceptos importantes para entender el budismo son karma, Samsara y Nirvana.
El karma se refiere a la ley de causa y efecto en la vida de una persona, cosechando lo que uno ha sembrado. Los budistas creen que toda persona debe pasar por un proceso de nacimiento y renacimiento hasta que llega al estado de Nirvana en donde rompe el ciclo. Según la ley del karma, “Tú eres lo que eres y lo que haces, como resultado de lo que fuiste e hiciste en una reencarnación anterior, lo cual a su vez fue el resultado inevitable de lo que fuiste e hiciste en encarnaciones aun anteriores.” Para un budista, lo que una persona será en la próxima vida depende de las acciones de esa persona en esta vida presente. Buda creía, a diferencia del hinduismo, que una persona puede romper el ciclo de renacimiento, no importa la clase en que haya nacido.
El segundo concepto clave a entender es la ley de Samsara o de Transmigración. Este es uno de los conceptos más desconcertantes y difíciles de comprender del budismo. La ley de Samsara sostiene que todo está en un ciclo de nacimiento y renacimiento. Buda enseñaba que las personas no tienen almas individuales. La existencia de un yo individual, o ego, es una ilusión. No hay ninguna sustancia eterna de una persona que pasa por el ciclo de renacimiento. ¿Qué es, entonces, lo que pasa por el ciclo si no es el alma individual? Lo que pasa por el ciclo de renacimiento es sólo un conjunto de sensaciones, impresiones, momentos presentes, y el karma que es transmitido. “En otras palabras, así como un proceso conduce a otro, … así también una personalidad humana en una existencia es la causa directa del tipo de individualidad que aparece en la próxima.” El nuevo individuo en la próxima vida no será exactamente la misma persona, pero habrá varias similitudes. Cuán próximos serán en sus identidades, Buda no lo definió.
El tercer concepto clave es el Nirvana. El término significa “la extinción” de la existencia. El Nirvana es muy diferente del concepto cristiano del cielo. El Nirvana no un lugar, como el cielo, sino más bien un estado del ser. Qué es exactamente, Buda nunca lo explicó.
El Nirvana es un estado eterno del ser. Es el estado en que la ley del karma y el ciclo de renacimiento llegan a su fin. Es el fin del sufrimiento, un estado donde no hay deseos y la conciencia individual llega a su fin. Aunque a nuestras mentes occidentales pueda sonar como el aniquilamiento, los budistas objetarían tal idea. Gautama nunca dio una descripción exacta del Nirvana, pero su respuesta más cercana fue esta. “Hay, discípulos, una condición donde no hay ni tierra ni agua, ni aire ni luz, ni espacio sin límites, ni tiempo sin límites, ni ningún tipo de ser, ni ideas ni falta de ideas, ni este mundo ni aquel mundo. No hay ni un levantarse ni un fenecer, ni muerte, ni causa ni efecto, ni cambio, ni detenimiento.” Si bien ningún budista realmente entiende la condición de Nirvana, es su esperanza eterna.
Dios y el Budismo
Se le puede haber ocurrido al lector que en nuestra discusión hasta ahora no se ha hecho ninguna mención de Dios o de una deidad eterna. Está claro que Gautama, el fundador del budismo, no decía que era divino. Él decía ser el que indicaba el camino hacia el Nirvana, pero dependía de cada individuo encontrar su camino hacia allá.
El concepto de un Dios personal no encaja en el sistema budista de religión. Hoy hay muchas sectas budistas. Muchas difieren en su concepto de lo divino y de Buda. En general, los budistas son panteístas en su perspectiva de Dios. Muchos ven a Dios como una fuerza impersonal que está formado por todas las cosas vivas y que mantiene unido al universo.
Esto es lo que dicen algunos de los eruditos más destacados acerca de la perspectiva budista de Dios. El Dr. John Noss declara, “no hay ninguna Persona soberana en los cielos manteniendo todo unido. Sólo existe la unidad personal última del ser mismo, cuya paz envuelve al yo individual cuando deja de llamarse “yo” y se disuelve en la pureza anodina del Nirvana, como una gota de rocío se incorpora a su mar maternal.”
Esto es lo que el ya fallecido Dr. Suzuki, uno de los más grandes maestros del budismo Zen, dice acerca de su concepto de Dios: “Si Dios, después de hacer el mundo se coloca fuera de él, ya no es Dios. Si se separa del mundo o quiere separarse, no es Dios. El mundo no es el mundo cuando está separado de Dios. Dios debe estar en el mundo y el mundo en Dios.”
Dado que el budismo en general no cree en un Dios personal o en un ser divino, no tiene adoración, oración o alabanza de un ser divino. No ofrece ninguna forma de redención, perdón, esperanza celestial o juicio final. El budismo es, por lo tanto, más una filosofía moral, un camino de vida ético.
El profesor Kraemer describe al sistema budista como “una disciplina ética no teísta, un sistema de auto-entrenamiento, antropocéntrico, enfatizando la ética y la cultura de la mente y excluyendo a la religión.”
Desde la muerte de Gautama, se han desarrollado muchas sectas dentro del budismo. Muchas de estas sectas difieren en muchas formas fundamentales, y comparar una con otra es como comparar dos religiones separadas. Muchas sectas han desarrollado su propio concepto único de Dios. Algunas son panteístas en su perspectiva de Dios. Otras son ateas. Todavía otras han desarrollado un sistema politeísta de dioses. Algunas han combinado el panteísmo con el politeísmo. Varias sectas han elevado a Gautama (o Buda) al nivel de salvador o ser divino, aunque está claro que él nunca dijo ser una deidad. Otras sectas han combinado algunas de las doctrinas de Dios de otras religiones con el budismo.
Dado que Buda nunca enfatizó su concepto de lo divino, el budismo se queda con varias de las preguntas más profundas de la vida sin responder, preguntas tales como el origen del universo y el propósito de la existencia del hombre.
Un Estudio Comparativo del Cristianismo y el Budismo
Está bastante claro que el cristianismo y el budismo difieren entre sí en formas fundamentales. Algunas sectas del budismo han tratado de sincronizar a ambos. Sin embargo, los dos son tan distintos que no pueden ser correctos ambos a la vez, ni pueden ambos mezclarse juntos. Aquí va la comparación de estas dos religiones.
Muchas de las escrituras y dichos budistas atribuidos a Gautama fueron escritos unos cuatrocientos años después de su muerte. Para cuando se escribieron, el budismo se había dividido en muchas sectas. ¿Qué es lo que tenemos, entonces? Ni siquiera los mejores eruditos están seguros de la exactitud de las escrituras budistas. En el cristianismo, sin embargo, tenemos un relato histórico preciso escrito por testigos que vieron a Jesús y los eventos que rodearon Su vida.
Ambos difieren en su concepto de Dios. Para los budistas, en general, el Absoluto no juega un papel vital en la vida diaria. Gautama dijo poco acerca de su concepto de Dios. Buda negaba la existencia de un Dios personal, pero era monista en su perspectiva del Absoluto como una fuerza impersonal formada por todas las cosas vivas. La Biblia enseña de un Dios que gobierna el universo y cuida del hombre en una forma personal. Salmos 46:10 declara, “Estad quietos, y conoced que yo soy Dios; seré exaltado entre las naciones; enaltecido seré en la tierra.”
Está claro que Buda nunca dijo ser una deidad. Si bien varias sectas lo han elevado a la categoría de un dios, él dijo claramente que sólo era un indicador del camino al Nirvana. Jesús, sin embargo, dijo ser Dios y no simplemente un indicador de camino, sino el único camino a la vida eterna. Jesús dijo en Juan 14:6, “Yo soy el camino, y la verdad, y la vida; nadie viene al Padre, sino por mí.” Juan 1:1 también dice, “En el principio era el Verbo, y el Verbo era con Dios, y el Verbo era Dios.”
Hay otra clara distinción entre estas dos religiones. El budismo no ofrece ni la seguridad del perdón ni la vida eterna. Los budistas esperan entrar en un estado de Nirvana, pero no hay ninguna prueba clara y objetiva o alguna enseñanza sobre lo que ocurre más allá de la tumba. Aun Buda mismo no estaba seguro de lo que había más allá de la muerte. No dejó ninguna enseñanza clara sobre el Nirvana o la eternidad. Lo que dejó son especulaciones filosóficas. Hoy el cuerpo de Buda yace en una tumba en Kusinara, al pie del Himalaya. Los hechos de la vida después de la muerte todavía permanecen como un misterio no resuelto en el budismo.
En el cristianismo tenemos a Uno que asombró a Su audiencia porque enseñaba verdades eternas con autoridad. Su autoridad venía del hecho que existió antes de la creación, y probó sus afirmaciones al levantarse de los muertos. La Resurrección de Jesucristo es un hecho probado de la historia y demuestra claramente la autoridad de Cristo sobre el pecado y la muerte. Cuando testificas a un budista, pregúntale esto: “¿Tienes pruebas tangibles de lo que ocurre después de la muerte?” Todo lo que tiene el budista es la esperanza en una enseñanza acerca de la cual no estaba seguro Buda. Como cristianos, tenemos una esperanza cierta en un Salvador resucitado. No hay que adivinar qué pasa más allá de la tumba porque sólo Cristo ha conquistado la tumba.

El origen del Mormonismo


El origen del Mormonismo


Fundada en el año 1830 la llamada “Iglesia de Jesucristo de los Santos del Último Día” o Mormones, por un hombre llamado Joseph Smith, esta secta ha venido a ser una de las más influyentes y bien organizadas en EE.UU., donde, también tuvo sus orígenes.
Nació Joseph Smith en el estado de Vermont, sin gozar apenas de instrucción en su infancia. En 1820 y 1823, Smith dijo haber tenido importantes revelaciones de un ángel llamado Moroni, quien en la última de estas revelaciones hizo saber el lugar donde yacían ocultas unas importantes tablas de oro conteniendo la historia primitiva de América y otras importantes cuestiones, de naturaleza religiosa- Smith desenterró dichas tablas y, con la ayuda del ángel, descifró los “caracteres egipcios reformados” en que estaban escritas. Esta traducción constituye, esencialmente, el llamado Libro de Mormón. Lo que ha quedado sin explicar es de qué manera unas tablas que, según Joseph Smith, habían estado enterradas desde el año 420 d.J.C- hasta el 22 de septiembre de 1823, pueden contener extensas citas de la versión inglesa de la Biblia de 1611. El Libro de Mormón tiene para los mormones igual autoridad que la Biblia , y, de hecho, recibe muchos más honores. Existen, sin embargo, fundadas razones para creer que la base de ese libro está constituida por una novela inédita del escritor Salomón Spaulding, titulada El Manuscrito no Encontrado.
En 1830, Joseph Smith organizó en la población de Fayette, en el estado de Nueva York, la llamada “Iglesia de Jesucristo de los Santos de! Ultimo Día”, tras convencer a un núcleo de sus oyentes. En junio de 1831, el reducido grupo de mormones partió hacia Missouri, obedeciendo una nueva revelación de Smith; pero una serie de incidentes, con los que ellos llamaron “paganos” y “enemigos del Señor”, es decir, con los colonos de aquellas tierras, determinaron su expulsión de aquel estado por orden del gobernador Boggs. Fueron a refugiarse, los mormones en Illinois, desde donde Smith comenzó una intensa propaganda personal, llegando a afirmar que era candidato a la presidencia de EE.UU. Acusado de inmoralidad, falsificación, etc. Smith fue encarcelado, pero antes de que el juicio pudiera celebrarse, una turba enfurecida asaltó la prisión y Smith, junto con su hermano Hyrum, fue linchado.
Estos sucesos favorecieron enormemente la extensión del mormonismo, al crearse la leyenda del martirio de Smith. Bajo la dirección de un nuevo dirigente, el inglés Brigharo Young, los soliviantados mormones se dirigieron hacia el estado de Utah, que en aquel entonces estaba bajo dominio mejicano. Al llegar a Satt Lake (Lago Salado) Young anunció que, por revelación de Dios, aquel era el lugar definitivo para establecerse. Los mormones demostraron que como colonos no tenían rival. Soportando duras condiciones, y con gran sacrificio, consiguieron crear, en poco tiempo, una floreciente comunidad desde la que inmediatamente se enviaron misioneros al resto de América del Norte, y muy pronto, incluso, a Europa. Brigham Young, que por aquel entonces tenía ya veintinueve esposas, fue el primer gobernador de aquella zona, hasta que en 1849, al terminar la guerra entre EE.UU. y México, el gobierno norteamericano nombró su propio gobernador, con gran oposición de los mormones, que querían permanecer al margen de la tutela de Washington.
En Utah, los mormones prosperaron rápidamente en todos los órdenes. Los templos de esta secta comenzaron a aparecer por toda la nación, y por el grado de fastuosidad y riqueza que se observa en ellos es fácil deducir que la comunidad mormona había subido mucho en la escala social. En 1927, se construyó en Arizona el noveno de estos templos, y diez anos más tarde ye erigían otros dos de gigantescas proporciones en Idaho y California, con un costo tota! de 2’6 millones de dólares. De todos estos templos el más famoso sin duda es el de Los Ángeles, terminado en 1956 con un costo de 6 millones de dólares.
A pesar de tan fabulosas inversiones en la construcción de templos, no debe pensarse que los mormones olvidan otras facetas de su obra. Su dedicación a la beneficencia y a la seguridad social son bien conocidas en todo el mundo. Puede decirse que, gracias a sus ejemplares programas de ayuda a los necesitados y parados de su propia organización, no existe la indigencia entre ellos. Los mormones son muy estrictos y desprendidos a la hora de hacer donaciones para su secta, y dado el gran número de poderosos capitalistas que se cuentan entre sus adeptos (la gran industria azucarera “U & I”, por ejemplo, es propiedad de mormones) es fácil comprender su gran potencial económico.
Desde el punto de vista doctrinal, presenta esta secta un variado cuadro de ideas y creencias, expresadas en sus dos obras fundamentales: El Libro de Mormón y Doctrina y Pactos. Para los mormones, Joseph Smith es, lógicamente, el gran profeta.; pero no se ha limitado el proceso de la revelación a su fundador. De hecho, el mormonismo no es, por esta misma razón, un sistema fijo e inalterable de dogmas, pues ni siquiera la Biblia tiene entre ellos el papel de revelación definitiva.
De todos modos, hay ciertos puntos que siempre se han mantenido igual, como es, por ejemplo, la concepción de la salvación como fruto de las obras humanas; la idea de un infierno de duración temporal y proporcionado a la gravedad de las faltas cometidas. También ha mantenido siempre esta secta un ministerio de tipo sacerdotal. inspirado en el Antiguo Testamento, y unos ritos de bautismo por inmersión, y conmemoración de la última Cena del Señor, aunque con diferente significado de los sustentados por el cristianismo.
Muy del dominio público es el hecho de que los mormones permiten la poligamia. Joseph Smith no reveló este extremo a todos sus seguidores de inmediato, pero sus más íntimos colaboradores conocían sus inclinaciones. Hasta 1852 no se hizo una declaración pública sobre esta cuestión, desatándose, de inmediato, una larga batalla legal para declararla inmoral. En 1889, el Presidente Wilford Woodruf publicó un manifiesto contra ella, pero durante muchos años se siguió practicando en secreto. En la actualidad, la poligamia parece haber sido descartada por completo del mormonismo, pero la teoría que subyace a esta costumbre se sigue manteniendo como doctrina revelada.
Independientemente de las causas que pudieran conducir a los fundadores a establecer esta forma de vida matrimonial, la poligamia se explica por la creencia de que la mujer es, en realidad, un ser inferior que no puede hallar la plenitud -ni en esta vida ni en la venidera- sin el hombre, y, por tanto, es deber de éste compadecerse de ella y tomarla por mujer. En los tiempos en que la poligamia se practicaba abiertamente se requería, en todo caso, una afinidad de tipo espiritual entre los contrayentes, además del consentimiento de todas las partes para la celebración de un nuevo matrimonio.
Dejando a un lado los diversos escándalos públicos que acompañaron al nacimiento de la secta, es justo reconocer que hoy en día los mormones tienen mejor reputación. Sus costumbres son sobrias -son completamente abstemios de bebidas alcohólicas y estimulantes, y defienden con vigor la unidad familiar. Los jóvenes mormones suelen dedicar un año de su vida, de forma voluntaria y desinteresada, a extender sus creencias religiosas entre “los gentiles”, a modo de misioneros altruistas.
Como curiosidad doctrina), puede también mencionarse la creencia en la preexistencia de todos los seres humanos; la existencia de un Dios de carne y hueso que engendra hijos espirituales (las almas); el carácter de divinidad menor que adquiere el hombre en el más allá; el uso del agua en lugar del vino para conmemorar la Santa Cena ; y el carácter de infalibilidad que se da a los pronunciamientos doctrinales de su Presidente.

El Adventismo del Septimo Día


El Adventismo es uno de los movimientos religiosos modernos más difíciles de clasificar, dado que, en realidad, no niega la doctrina capital de la fe cristiana, es decir, la divinidad de Jesucristo, y, sin embargo, mantiene otras teorías -especialmente en relación con el sacrificio expiatorio de Jesucristo y prácticas de legalismo de carácter judaico que son rechazados por el resto de la cristiandad. El hecho de que muchas de estas diferencias afecten a puntos que también se consideran esenciales, es lo que determina que incluyamos al Adventismo en esta sección, aparte de que por el simple hecho de ser un movimiento de muy nuevo cuño no puede ponerse junto a las iglesias surgidas de la Reforma.
Todo comenzó cuando, en 1830, un hombre llamado William Miller, en EE.UU., sintió un repentino interés por el estudio de las profecías bíblicas. Su investigación le llevó al convencimiento de que el retorno de Jesucristo era algo inminente, consiguiendo contagiar de su entusiasmo a un buen grupo de sus oyentes. Tan sincera y franca convicción no estaba unida, sin embargo, a una sólida formación escriturística y ello fue probablemente la causa que le llevara a hacer atrevidas predicciones, como la que fijaba para el año 1843 la tan esperada venida de Cristo. Esta fecha fue pospuesta para un año después, y cuando, al fin, llegó, y pasó, el tan esperado 1844 y nada sucedió, el frustrado profeta y sus seguidores cayeron en el desánimo.
A pesar de ello Miller no perdió la esperanza de ver aparecer pronto al Señor, y aparte de esta peculiar creencia no puede decirse que sustentara ninguna otra que pueda calificarse de heterodoxa. Miller era un apasionado por las profecías, y su interpretación de Daniel 8:14 era el punto sobre e] cual pivotaba toda su teoría. Cuando, en 1849, Miller murió, no se había apartado sustancialmente de la fe cristiana tradicional.
Sin embargo, sus seguidores no renunciaron a aquella teoría que consideraban como un gran descubrimiento, y poco después de la muerte de su maestro se ponían las bases de una nueva organización religiosa. Pero antes había que explicar, de algún modo, el aparente fracaso de Miller. Un seguidor de Miller, en el estado de Nueva York, llamado Hiram Edson, dijo que precisamente el día siguiente del que estaba fijado para el regreso de Cristo (22 de octubre de 1844) él había tenido una visión en la que percibió a Cristo junto a un altar en el cielo. Inmediatamente se interpretó este dato como la realización de la predicción de Milier, diciendo que, efectivamente. Cristo había “venido” en la fecha anunciada, pero no a la tierra, como algunos habían entendido, sino al santuario que hay en los cielos, el cual es una réplica exacta del que los judíos tenían en Jerusalén.
En 1860 la secta ya estaba plenamente organizada, bajo la dirección de uno de sus miembros, James White y su esposa a quien los adventistas califican de mujer inspirada por Dios. Fue precisamente esta Sra, White, quien introdujo en la recién creada secta, una de las doctrinas que más caracterizan al grupo: la observancia del sábado, y no del domingo, como día de descanso. En una de sus frecuentes visiones la supuesta profetisa tuvo el privilegio de contemplar las tablas de la Ley de Dios. De los diez mandamientos había uno (el cuarto, según el orden bíblico) que resaltaba sobre los demás y estaba rodeado de un halo de luz. La Sra. White lo interpretó como una llamada de atención por parte de Dios en el sentido de que los llamados cristianos habían cambiado sin autorización el día de descanso, que desde siempre había sido el sábado.
De ahí se llegó directamente a una conclusión rotunda: todos los que profanaban el sábado no podían ser considerados como parte del pueblo de Dios. A partir de ese momento los adventistas han inculcado a sus adeptos una rigurosa reverencia por el sábado. En cierto sentido, se ha vuelto a implantar en sus comunidades las costumbres judías sobre este día, con todo lo que tienen de complicado y enojoso cuando se trata de cumplir en un medio adverso. No es difícil, pues, imaginar, los innumerables problemas de orden social, labora!, etc. que los adventistas tienen que afrontar por esta razón.
Según ya hemos señalado, los adventistas no niegan la divinidad de Jesucristo. Sin embargo, su doctrina acerca de la redención es muy diferente de la sostenida por el cristianismo tradicional. A causa de la curiosa explicación sobre el retorno de Cristo en 1844, se hizo necesario amoldar Otras doctrinas a aquella visión. El santuario del cielo, está, como lo estaba el de los judíos en la tierra, dividido en dos partes: e] lugar santo y el lugar santísimo. Según la Sra. White , Cristo estuvo en el lugar santo durante dieciocho siglos después de su muerte, intercediendo por los pecadores, pero esto no fue suficiente, y, en consecuencia, en 1844, según dice la profecía de Daniel, Cristo pasó (“vino”) al lugar santísimo donde comenzó la obra de completar y perfeccionar su expiación del pecado.
Los adventistas creen que tras la muerte física del ser humano se produce un estado de inconsciencia que dura hasta el día de la resurrección. Spicer, un destacado adventista, habla de dicho estado en estos términos: “La muerte nos reduce a un estado de silencio, inactividad y completa inconsciencia.” Esto nos lleva a la cuestión del más allá. Después del juicio los creyentes heredarán el Reino, en tanto que los incrédulos serán completamente aniquilados. El infierno, en cuanto lugar de eterno tormento, no existe. El único fin de los impíos es la extinción completa.
Hay cosas positivas que destacar de los adventistas. Junto a un nivel moral, por lo general, bastante elevado, se encuentra un escrupuloso cuidado de la salud corporal, por medio del ejercicio físico y un régimen alimenticio esencialmente vegetariano. En el campo de la educación han logrado muchos éxitos, proveyendo, cuando ello es factible, una educación gratuita para los hijos de sus afiliados. Se hace mucho hincapié en la santidad del matrimonio, la unidad de la familia, la formación de la juventud en un ambiente distinto del que impera en la sociedad actual, etc. La contribución económica de los adventistas a su propia causa es realmente espectacular, convirtiéndoles en uno de los movimientos religiosos más florecientes en proporción a su número, especialmente si se tiene en cuenta que no tienen protección oficial. Hay entre ellos muchos médicos, y en varios países del mundo han construido magníficos hospitales. En España cuentan con un Seminario y lugares de culto en las principales ciudades.
Por: Ricardo Cerni

El Rosicrucianismo


Al tratar de los movimientos místicos que se produjeron en la Alemania protestante del siglo XVII, mencionamos, ligeramente, el auge que en aquella época tuvo esta secta. Sus orígenes son realmente oscuros y difíciles de definir, como también lo son sus enseñanzas. Según dicen sus adeptos, en el siglo XIII un hombre llamado Christian Rosenkreuz tuvo revelaciones especiales para dar luz a la mal interpretada religión cristiana, y también para explicar el misterio de la vida y del ser desde un punto de vista científico y, a la vez, religioso.
En la práctica, en esta secta, no queda nada por explicar. Todo encaja perfectamente en esta mezcla de teosofía, misticismo, astrología y religión panteísta, de manera que los iniciados en ella poseen la llave de la verdadera sabiduría y el secreto de los conocimientos metafísicos universales.
En tiempos modernos el principal promotor de esta secta ha sido el norteamericano Max Heindel, autor de extensísimas obras doctrinales como La Cosmo- Concepción Rosicruciana o Cristianismo Místico, y La Filosofía Rosicruciana en Preguntas y Respuestas.
El emblema o símbolo del rosicrucianismo consiste en una cruz con una corona de rosas en el centro. La cruz no es un símbolo de sufrimiento. Su verdadero significado, al decir de los rosacruces, lo dio Platón, que fue uno de los iniciados en esta clase de sabiduría, cuando dijo: “El alma del mundo está crucificada.” Esto quiere decir que la cruz es símbolo de las corrientes de vida que animan los cuerpos de los vegetales, animales y seres humanos. Es también símbolo de la pasada evolución del hombre, su constitución presente y su desarrollo futuro. El brazo superior de la cruz representa al hombre. El brazo inferior al reino vegetal. Entre los dos está el reino animal, o sea, el brazo horizontal, que además es la posición de la columna vertebral de los animales. Las rosas rojas que hay en el centro de la cruz representan los órganos generativos de estos tres órdenes.
Según el rosicrucianismo, existen siete mundos, que juntos forman el Universo. Cada uno de estos mundos tiene sus propias leyes, sin que se afecten mutuamente. A su vez, cada uno de estos siete mundos está dividido en siete regiones o subdivisiones de la materia. El hombre vive en el mundo físico, el último de todos, teniendo como mundo más cercano el mundo de los deseos.
A su vez, el hombre se divide en dos partes:
cuerpo denso y cuerpo de deseo (algo parecido al cuerpo y alma). El cuerpo de deseo está unido al corazón por un hilo de plata, que a! romperse causa la muerte, y que, por otra parte, sirve para mantener unidos los dos cuerpos durante la parcial separación del sueño. Tras la muerte, y después de un complicado proceso que dura mil años, el hombre vuelve a reencarnarse en un nuevo período de la evolución de la Humanidad. Pero , también, hay una evolución negativa para algunos. Los antropoídes no son los progenitores del hombre, sino hombres que han reencarnado negativamente.
El Gran Ser (llamado Dios en el mundo occidental) procede de la “Raíz de la Existencia “. ‘El es el Absoluto, pero, indudablemente, no es Cristo. Este Ser Supremo existe en cuanto Poder, Palabra y Movimiento. Pero cada sistema solar del universo tiene su propio Dios, habitando todos dios en el mundo superior del séptimo plano cósmico.
Cada uno de los siete mundos pasa, como el hombre, por siete períodos o renacimientos, cuyos nombres son: Saturno, Sol, Luna, Tierra, Júpiter, Venus y Vulcano. Tales nombres nada tienen que ver con los astros en sí. Son esotéricos. Pero lo que sí se afirma es que en el último estadio de esta evolución el hombre quedará fundido con Dios.
Con palabras del propio Max Heindel, podemos trazar un breve bosquejo de las creencias rosicrucianistas respecto a Jesucristo: “En el Credo cristiano aparece esta frase: ‘Jesucristo, el Unigénito Hijo de Dios’. Normalmente se entiende esto en el sentido de que una cierta persona que apareció en Palestina hace unos 2000 años, del que se habla como Jesucristo -en una sola persona-, fue el Hijo Unigénito de Dios,
Esto es una gran equivocación. En esta frase hay tres seres claramente distintos.” Luego, prosigue Heindel haciendo ver que Jesucristo no es lo mismo que el Unigénito (o el Verbo). Jesús fue simplemente un espíritu perteneciente a nuestra evolución, como también lo fue Buda. El espíritu del Cristo que habitó en Jesús era un rayo del Cristo cósmico, y aunque se puede seguir el rastro de las anteriores encarnaciones de Jesús, e incluso su actual desarrollo, no es posible hallar entre los espíritus humanos al espíritu del Cristo- El cuartel genera! del rosicrucianismo se encuentra en la población de Oceanside (California), realizándose desde allí una intensa labor de propaganda, sobre todo a través de los libros de Max Heindel, último gran apóstol del rosicrucianismo.
REARME MORAL
Uno de los movimientos modernos de más elevados ideales y posiblemente de menor significación religiosa, entre los hasta aquí considerados, es el llamado Rearme Mora!, o Movimiento del Grupo de Oxford o Buchmanismo.
En 1878 nació, en Pennsylvania, Frank Daniel Buchman, de ascendencia germano-helvética y de religión luterana. Realizó estudios de teología y fue pastor de una pequeña iglesia, pero, por dificultades internas, tuvo que abandonar aquella comunidad dejando tras sí varios enemigos personales. Buchman marchó a Inglaterra y allí experimentó un gran cambio espiritual. Llegó al convencimiento de que debía hacer las paces con sus antiguos enemigos, y por ello les escribió expresivas cartas de reconciliación.
Desde entonces, Buchman dio por demostrado que la lucha contra el pecado y el mal depende de la disposición de nuestra voluntad para someterse a la voluntad de Dios. La máxima de Buchman dice así: “El grado de nuestra libertad respecto al pecado, es e! grado de nuestro deseo de ser libres.”
Buchman se dedicó, en adelante, a predicar su teoría de la recuperación moral a través del esfuerzo de la voluntad. En Oxford se organizó un activo grupo que se propuso, como meta, la transformación de la mentalidad de naciones enteras, incluyendo a sus dirigentes, con el fin de evitar las guerras y demás males sociales.
Este objetivo se consigue partiendo de las transformaciones individuales, por medio de los cuatro Absolutos: Honradez. Absoluta, Pureza Absoluta, Abnegación Absoluta y Amor Absoluto. Después de la II Guerra Mundial, la organización estableció su cuartel general en Caux (Suiza), donde, periódicamente, se celebran conferencias y retiros. El deliberado propósito de influenciar con sus máximas de conducta a las altas personalidades de todo el mundo, ha hecho que el Rearme Moral se convierta en buena parte en un movimiento para las altas esferas de la sociedad.
En el aspecto concreto de las creencias religiosas, el Rearme Moral se caracteriza por su extraordinaria amplitud dogmática. De hecho, todos los credos tienen cabida en esta organización que, sin pretender formar una Iglesia, busca la reforma del cristianismo por medio de la conversión moral de sus miembros integrantes.
Frank Daniel Buchman fue durante muchos anos el supervisor del Rearmamento Moral en todo el mundo. Sus viajes le llevaron a la India , África del Sur, Estados Unidos y otros países. En 1961 el anciano dirigente murió en Suiza sin ver su sueño realizado. Por el contrario, los acontecimientos mundiales desde el fín de la II Guerra Mundial, han seguido por muy distintos caminos de los deseados por este grupo de altruistas; y, a pesar de los buenos propósitos expresados en sus muchos libros (Cambio de Vida, Sólo Para Pecadores, ¿Qué es el Grupo de Oxford?, ele) la influencia ejercida en la sociedad ha sido mínima.
Por: Ricardo Cerni

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Caminar por la senda estrecha


Cuando su vida haya terminado, y esté delante del Creador para rendir cuenta de cómo vivió, ¿qué le dirá? ¿Que trabajó duro, que tuvo una casa hermosa, y que llevaba a su familia a tomar vacaciones maravillosas? ¿O que le sirvió sin demora y obedientemente, tratando de ser como Jesús en todo lo que decía y hacía?
Después que muramos, todos nuestros logros serán puestos delante del Señor para ser evaluados. En ese momento, no importará cuántos elogios haya usted recibido, ni qué tan lejos llegó en su profesión, ni cuánto dinero acumuló. Lo único que importará será lo que Dios piense en cuanto a cómo usó usted sus talentos, dones y oportunidades que Él le dio.
La Biblia está llena de sabios consejos que, si se ponen en práctica, pueden llevar a la prosperidad terrenal. Sin embargo, lo importante es si su deseo principal es seguir al Señor o lograr la prosperidad terrenal. Cuando alguien se dedica a Cristo y anda en obediencia a Él sin importar las consecuencias, puede tener éxito tanto en el mundo como a los ojos de Dios.
Los primeros pasos
El Salmo 1 brinda una descripción de cómo caminar por la senda estrecha del éxito según Dios, siguiendo ciertos principios bíblicos diariamente. Usted puede comenzar a practicarlos ahora mismo, con la ayuda del Espíritu Santo.
Tenga cuidado con sus relaciones: El primer versículo del salmo tiene que ver con las relaciones, y recomienda evitar tres cosas si queremos agradar a Dios.
No ande en consejo de malos. Nunca seremos verdaderamente exitosos si buscamos la dirección de quienes no conocen al Señor. Esto se aplica a todos los aspectos de la vida: los negocios, las finanzas, las relaciones, y todo lo demás. El título impresionante de alguien o su amplia experiencia, no son ninguna garantía de que su consejo sea bueno. Incluso, debemos tener cuidado en cuanto a aceptar la guía de otros cristianos, porque no todos los creyentes son espiritualmente maduros y sabios. Su consejo puede ser, en realidad, más carnal que espiritual. La única manera de proteger nuestro caminar, es comparar todo consejo que recibamos, con lo que dice la Biblia. Si hay alguna contradicción, ignore ese consejo, porque no le conducirá donde el Señor quiere que vaya.
No ande en camino de pecadores. Aunque es posible que tenga que vivir o trabajar con quienes están en un mal camino, usted no tiene que participar en sus prácticas. Cuando los demás le inciten a transigir y a hacer lo que usted sabe que está mal, no tenga temor de estar solo en el camino de Dios. Estamos llamados a ser luz del mundo, no a mezclarnos con sus tinieblas. El Señor nos pone en medio de incrédulos, para que puedan ver al Salvador en nosotros (Mt 5.14-16). Si Dios quiere prosperarlo en su lugar de trabajo, Él lo hará a su propia manera y en su tiempo.
No se siente en silla de escarnecedores. Si usted se está preguntando quiénes son los escarnecedores, simplemente prenda su televisor. El mundo está lleno de personas que se burlan de Dios, de su pueblo, y de su Palabra. Atacan con un lenguaje grosero, o descalifican con su razonamiento intelectual. Los creyentes nunca deben sentirse a gusto entre ellos. A pesar de que estamos llamados a ser testigos de Cristo en un mundo perdido, es prudente que tracemos líneas de protección para no ser influenciados negativamente o engañados.
Conságrese a la Palabra de Dios:  El Salmo 1.1 menciona las cosas que no deben hacerse­, pero el versículo 2 nos dice qué prácticas positivas debemos incorporar a nuestras vidas para poder realmente tener éxito.
Deléitese en la ley de Dios. A la persona que se deleita en la Palabra no le hace falta que le digan que la lea, porque tendrá anhelo de ella. La Biblia tiene riquezas asombrosas para quienes estén dispuestos a dejar que la verdad divina sature sus corazones. Ésta revela al Señor, renueva la mente, aumenta la fe y satisface el alma. Pero si la descuidamos, viviremos como mendigos espirituales, ­siempre con hambre, y nunca satisfechos.
Medite en la Palabra de Dios día y noche. La meditación bíblica es la práctica de dejar que la Palabra empape nuestras almas y cambie nuestras vidas. Consiste en reflexionar acerca de lo que un pasaje en particular le está diciendo; sin buscar información, sino aplicación personal. La meditación es interactiva, porque mientras usted está leyendo y pensando en los versículos, también está hablando con el Señor y haciéndole preguntas. Cuando yo medito en un pasaje, normalmente le pregunto a Dios lo siguiente:
¿Mencionan estos versículos algunas advertencias o cosas que debo evitar?
¿Hay aquí una verdad que necesito entender?
¿Ha prometido Dios algo que todavía no he creído?
¿Hay algunas bendiciones que Dios quiere que yo disfrute?
La clave para meditar en la Biblia es la perseverancia y la paciencia. Hay un tesoro enterrado en la Palabra de Dios, pero quienes escarban solamente la superficie jamás lo encontrarán. Si usted desea tener una vida realmente exitosa, debe hacer que esto se convierta en una práctica regular de su rutina diaria. Leer rápidamente un capítulo cada mañana no avivará un deseo por la Palabra de Dios, ni producirá la transformación que el Señor quiere lograr en su vida.
Las recompensas del éxito
Si usted cuida fielmente sus relaciones con otras personas, y hace que la Palabra de Dios sea la prioridad, podrá esperar resultados maravillosos. Salmo 1.3 describe un cuadro hermoso de la vida cuando la persona ha decidido seguir el camino del Señor.
Un fundamento firme: “Será como árbol plantado junto a corrientes de aguas”. Si usted sigue los preceptos de Dios, tendrá estabilidad, no importa los problemas que enfrente en la vida. Aunque rujan y azoten los vientos de la tormenta, podrá mantenerse firme porque sus raíces están alimentadas por la corriente eterna de la vida de Cristo que fluye en usted. El mundo y sus placeres no ofrecen nada en comparación con la paz, el gozo y la seguridad de conocer a Jesucristo.
Un fruto abundante: “Será como árbol… que da su fruto en su tiempo y su hoja no cae”. El éxito verdadero no se mide por las cosas sino por el fruto. Cristo dijo a sus discípulos que la única manera como podían ellos dar fruto, era permaneciendo en Él (Jn 15.4). Todos nuestros logros no servirán de nada si no dejamos que Cristo viva a través de nosotros. Cuando su Espíritu que mora en nosotros transforma activamente nuestro carácter y nos prepara para que realicemos lo que Él nos ha llamado a hacer, seremos como árboles que producen una cosecha continua. Solo hay dos opciones en la vida: Podemos vivir para nosotros mismos y producir “tamo que arrebata el viento” (v. 4), o fruto duradero que glorifica a Dios y contribuye al bien de los demás.
Una prosperidad genuina: “Y todo lo que hace, prosperará”. Tenemos que deshacernos de la idea de que la prosperidad es sinónimo de riquezas, prestigio o fama. Estas cosas no son señales verdaderas de éxito desde la perspectiva divina. Lo importante es obedecer la voluntad de Dios, y glorificarlo en todas las cosas.
El Señor le capacitará para que se convierta en una persona verdaderamente exitosa, si se lo permite. Pero debe recordar que hay dos clases diferentes de prosperidad: espiritual y material. La prioridad de Dios es siempre la espiritual. ¿Qué clase de éxito está buscando usted? Está en el buen camino si su amor al Señor y a su Palabra va en aumento, si su carácter es cada vez como el de Jesús, y si su meta en la vida es andar en la voluntad de Dios. Donde sea que se encuentre en ese camino, ya sea al comienzo o en algún punto intermedio, enfóquese en Cristo ­y manténgase caminando con Él.
Autor: Charles Stanley – Ministerios En Contacto.

Jesucristo viene otra vez


Llegará el momento en que los creyentes serán literalmente sacados de este planeta. Serán arrebatados para unirse con su amado Señor Jesucristo. Este evento está predicho en la Biblia.
¡Imposible!, ¡increíble!, ¡qué fantasías!, han dicho muchos incrédulos. Pero el penúltimo versículo de la Biblia dice: “El que da testimonio de estas cosas dice: ‘Ciertamente vengo en breve’. ¡Amén! ¡Ven, Señor Jesús!” Desde cuando el Espíritu de Dios inspiró estas palabras han pasado veinte siglos.
La gran mayoría de las personas que han vivido desde entonces ya falleció. Aunque el Señor todavía no ha venido, todas esas almas ya están para encontrarse con Él. Los burladores, los “buenos” y los “malos”, todos para dar cuentas. – ¿Cuáles serán las condiciones para ser “recibidos en las moradas eternas”? (Juan 14:2)
Estar preparados
“Pero cuando venga el Hijo del hombre, ¿hallará fe en la tierra?” (Lucas 18:8). ¿Hallará fe en usted, estimado lector? Los siguientes pasos pueden serle útiles para llegar a una fe genuina:
1. Reconózcase pecador que ha merecido el juicio de Dios. “Por cuanto todos pecaron, y están destituidos (expulsados) de la gloria de Dios” (Romanos 3:23).
2. Admita y acepte que el amor de Dios es tan grande que Él permitió que Su Hijo muriera por usted. “Pero Dios prueba que nos ama en que, cuando todavía éramos pecadores, Cristo murió por nosotros” (Romanos 5:8).
3. Confiese sus pecados ante Dios y arregle sus asuntos pendientes con los hombres. Pida perdón. “Si confesamos nuestros pecados, Él es fiel y justo para perdonar nuestros pecados y limpiarnos de toda maldad” (1Juan 1:9).
4.    Confíe usted plenamente en que Dios ya le perdonó y le transformó a usted de “pecador perdido” a “hijo de Dios”. “A todos los que Le recibieron (a Cristo), a los que creen en Su nombre, les dio potestad de ser hechos hijos de Dios” (Juan 1:12).
De ahora en adelante, viva su fe. Agradezca al Señor Jesús cada día que Dios le ha perdonado y que ahora usted tiene la vida eterna. Busque cada día en la Biblia si lo que usted cree u oye acerca de la fe corresponde a cuanto Dios ha revelado. Dedique un momento fijo de su jornada a la oración y a la lectura. Además hable en cualquier momento del día con el Señor para darle gracias y encomendarle todas las preocupaciones. Júntese con otros cristianos en una comunidad donde Jesucristo sea el centro y la Biblia sea anunciada como la palabra de Dios. También declare su fe ante otras personas. No se deje desanimar. Confíe en Jesús y Sus promesas. Espere en cada momento, que el Señor regrese para arrebatar Su iglesia.
Así cuando Él venga, hallará la fe en usted. Una fe que vive el amor de la esposa y clama: “¡Ven!”.

El Sacerdote catolico convertido al Evangelio


Hace algunos años vivía en la importante ciudad de Juiz de Fora en el interior de Brasil, un sacerdote llamado el Padre Hypolyto Campos. Era el vicario de la ciudad y gozaba de gran reputación por su elocuencia y saber.
Siendo un celoso y convencido creyente en la infalibilidad de su Iglesia, se sabía de memoria todos los argumentos jesuíticos contra el protestantismo, y muy hábiles y sutiles son en verdad estos argumentos. ¡Ay del polemista evangélico que se enfrente con un hombre como el Padre Hypolyto si no está absolutamente fundado y asegurado en la Palabra de Dios!
Tal fama le hacía ser muy solicitado en todos los distritos de la diócesis donde los misioneros del Evangelio habían aparecido, y muy a menudo la fecundidad de su palabra le daba la victoria en el aniquilamiento del primer germen de vida plantado junto al camino. Mas no sucedía siempre así porque a veces se encontraba con un hombre o una mujer que había leído la Biblia, que él no había leído y que lo confundía con las más sencillas preguntas, tales como, “¿Dónde se encuentra la enseñanza apostólica acerca del Purgatorio, la Intercesión de los Santos, el Confesionario?” etc.
Notando que la mayoría de estas separatistas eran iletrados y gente humilde, se sentía más perplejo y mortificado y resolvió, por fin, silenciar a tan impertinentes herejes estudiando la Biblia católica para refutarles con ésta.
Decir esto era más fácil que hacerlo. El sabio (¿) Concilio de Trento del Siglo dieciséis sentó el precepto de que ningún sacerdote debe leer las Escrituras, bajo pena de excomunión, sin el consentimiento escrito de su obispo. ¡Tal es el temor de Roma de que sus mismos sacerdotes lean la Biblia!
Es innecesario decir que el sacerdote que se atreve a pedir esta libertad se hace objeto de sospecha y es observado de allí en adelante, y con razón, según veremos más tarde.
El Padre Hypolyto escribió a su obispo exponiéndole lo difícil de su situación y solicitando permiso eclesiástico para leer la Biblia aprobada por “La Santa Iglesia” para confundir a estos herejes.
No recibiendo respuesta del obispo, repitió su petición recibiendo esta vez una negación rotunda. Entonces el Padre Hypolyto urgió del obispo el envío de la Biblia y le expuso las ventajas que se obtendrían, sin inducir, sin embargo, al obispo a hacer más elástica la regla general. Al fin, completamente sublevado y algo indignado, escribió en tales términos al obispo que recibió por el próximo correo una Biblia “aprobada.”
Uno de los métodos inescrupulosos que usa Roma para alejar la Biblia de la gente es declarar que la versión protestante es una versión corrompida y mutilada, Biblias falsas,, las llaman; pero se cuidan muy bien de que “la verdadera Biblia” esté fuera del alcance de la gente, pues la versión más barata es muy cara para los pobres.
Pronto estuvo el Padre Hypolyto sumergido en la lectura de la Biblia de su Iglesia, la cual, como es sabido, se asemeja mucho a la nuestra, con excepción de los pocos libros apócrifos del Antiguo Testamento.
En primer lugar buscó la enseñanza apostólica acerca del purgatorio, esa piedra angular de la superstición romanista; y no fué poco turbado al no hallar mención de él de una cubierta a otra. Algo desconcertado buscó después la confirmación de las otras doctrinas de su Iglesia que habían sido atacadas y una por una recibieron un absoluto silencio o una directa negativa de la Biblia de su propia Iglesia.
Empezó a ver claro que algo erróneo había y que él había sido engañado y había sido convertido en un engañador. Esto atribulaba su conciencia, pero no teniendo completa luz en cuanto a la verdad del Evangelio resolvió permanecer siendo un sacerdote. Poco tiempo después de esto, el Padre Hypolyto visitó una tarde a un amigo y mientras estaba en la casa de éste oyó un canto.
“¿Qué es eso?” inquirió.
“¿Qué no sabes?” repuso el amigo, “son los protestantes. Han alquilado la casa contigua y tienen reuniones regulares, y muchos católicos están asistiendo. Ven, y por una de las ventanas laterales, podrás mirar dentro del salón.” Desde la penumbra de aquel cuarto oscuro el sacerdote pudo contemplar aquella pequeña asamblea.
El himno había cesado, y el misionero dirigió en una oración que afectó de una manera extraña al padre, de tal modo que cuando comenzó el discurso evangelístico no había uno que escuchara con más atención que aquel sacerdote oculto en la casa de su amigo. Al fin del servicio se despidió de su amigo, no sin antes preguntar con cuánta frecuencia se celebraban aquellas reuniones.
La noche de la siguiente reunión, otra vez, como por casualidad, el Padre Hypolyto visitó a su amigo y otra vez escuchó el mensaje del Evangelio desde aquella oscura ventana lateral.
Estas visitas se sucedieron hasta que por fin la convicción se apoderó tan fuertemente del alma del sacerdote que procuró una entrevista con el misionero; y ésta terminó en su definitiva aceptación del Señor Jesucristo como su Salvador y Señor.
Inmediatamente colgó sus hábitos eclesiásticos y envió su renuncia al obispo explicando las razones por las cuales daba este paso. El resultado de ésto fue un terrible revuelto entre la jerarquía católica romana y se pusieron en acción todas las agencias para disuadirle de su resolución. Sacerdotes célebres y bien conocidos estadistas católicos y jesuitas, le asediaban por todas partes con promesas y amenazas alternados hasta que su vida estuvo en peligro. Pero a pesar de todo lo que Roma pudiera hacer él se mantuvo firme en medio de la tormenta sin mirar hacia atrás.
Lejos de la curiosidad pública se dedicó a estudiar las Escrituras. Tres años después fué recibido como predicador local en una misión evangélica y en la actualidad es pastor de una de las más grandes congregaciones de Brasil. Su poderosa predicación convence a todos los que le escuchan de la verdad pura del Evangelio de Jesucristo en contraste con los engaños y falsedades de Roma.
“Porque hay un solo Dios, y un solo mediador entre Dios y los hombres, Jesucristo hombre, el cual se dio a sí mismo en rescate por todos, de lo cual se dio testimonio a su debido tiempo. . . . Sabed, pues, esto, varones hermanos: que por medio de él se os anuncia perdón de pecados, y que de todo aquello de que por la ley de Moisés no pudisteis ser justificados, en él es justificado todo aquel que cree” (I Timoteo 2:5-6Hechos 13:38-39).

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¿Qué es el islamismo?


No es común que una religión aparezca en los titulares de primera página de los periódicos del día, particularmente en forma regular. Pero durante los últimos 20 años hay una religión que ha ocupado los titulares tal vez más que ninguna otra… la religión del islamismo. El islamismo dice tener hasta mil millones de seguidores en todo el mundo.
No es sólo la religión de crecimiento más rápido en el mundo, sino que su influencia toca prácticamente cada área de la vida-no sólo el área espiritual sino el político y económico también. Más aún, su influencia comienza a sentirse cada vez más cerca de casa. Hay ahora unos 5 millones de musulmanes en los Estados Unidos, y más de 1.100 mezquitas y centros islámicos.
¿Qué enseña el islamismo? ¿En qué se parecen las enseñanzas del islamismo a las del cristianismo? ¿En qué difieren? ¿Cuál debe ser nuestra actitud hacia el islamismo y hacia aquellos que siguen esta religión poderosa? Estas son algunas de las preguntas que queremos abordar en este ensayo.
La Historia del Islamismo
En primer lugar, necesitamos echar una mirada hacia atrás, hacia la historia del islamismo. El islamismo fue fundado a principios del siglo siete por Mahoma. Cuando tenía 40 años de edad, en 610 d.C., Mahoma dijo estar recibiendo mensajes de Dios. Estos mensajes fueron compilados más tarde y registrados en el Corán-el libro sagrado del islamismo.
Por este mismo tiempo, Mahoma comenzó a predicar en contra de la avaricia, la opresión económica y la idolatría que acosaban a los pueblos árabes. Apeló a varias facciones de los pueblos árabes a unirse bajo la adoración a Alá, el principal dios del panteón árabe de deidades. Aunque su mensaje fue rechazado inicialmente, para el año 630 había logrado el control de la Meca, el centro económico y religioso de la península arábica.
Aunque Mahoma murió dos años más tarde, el movimiento político-religioso que fundó se extendió rápidamente por todo el mundo árabe, y mucho más allá. Para 750 d.C., el imperio musulmán abarcaba desde España, al oeste, hasta la India, en el este. En los siglos que siguieron, el islamismo penetró más profundamente hacia África y Asia, llegando tan lejos como las Filipinas. Durante su “edad dorada,” el islamismo ostentaba algunos de los más excelentes filósofos y matemáticos del mundo. Fue también durante este tiempo que el islamismo y el cristianismo chocaron como resultado de las Cruzadas que se llevaron a cabo para reclamar la Tierra Santa a los musulmanes.
Desde el año 1500, aproximadamente, y en forma acelerada después de la revolución industrial de los años 1700-1800, el islamismo sintió la influencia creciente de las potencias europeas. Con el tiempo, grandes porciones del mundo musulmán fueron colonizadas por países europeos. Esta dominación política y económica de Europa continuó hasta el final de la Segunda Guerra Mundial, luego de la cual los países musulmanes comenzaron a lograr la independencia política. Con el descubrimiento y el desarrollo de las vastas reservas de petróleo en tierras musulmanas, de repente la independencia económica estuvo a su alcance también. Por fin, el islamismo tenía al alcance de su mano tanto la oportunidad como los recursos para reafirmarse como una fuerza poderosa en el mundo. ¡Después de haber estado a la defensiva durante muchos siglos, el islamismo tomaba ahora la ofensiva!
El Estado Actual del Islamismo
En este punto deberíamos hablar del estado actual del islamismo. Al hacerlo, es importante darse cuenta que el islamismo no es un sistema monolítico. Si bien todos los musulmanes toman su inspiración de Mahoma y del Corán, pueden identificarse muchos grupos y movimientos dentro del islamismo.
La división más obvia es la que existe entre el islamismo sunita (o sunnita) y chiita. Los sunitas (que componen alrededor del 90% de los musulmanes) toman su nombre del hecho de que se fijan tanto en el Corán como en el “sunna” para determinar la conducta musulmana correcta. El “sunna” es el comportamiento o ejemplo de Mahoma y de la primitiva comunidad musulmana. Por supuesto, hay muchas subdivisiones entre los sunitas, pero todos se identifican como sunitas.
El otro grupo importante de los musulmanes son los chiitas (que forman alrededor del 10% de todos los musulmanes, y residen principalmente en Iraq y en Irán). La palabra chiita significa “partidario,” y se refiere al hecho que los chiitas son “partidarios de Alí.” Alí era el yerno y primo de Mahoma y uno de los primeros califas o sucesores de Mahoma como líder del pueblo musulmán. Los chiitas creen que el líder del islamismo debería estar entre los descendientes de Alí, quienes ellos creen que poseen una unción divina especial para esta tarea. La mayoría de los chiitas cree que el último de estos líderes designados divinamente, o “imanes”, está “oculto” en otro dominio de la existencia. El Ayatollah Khomeini era considerado un vocero de este “imán oculto.”
Un tercer grupo que debería mencionarse son los sufíes-aquellos musulmanes (tanto entre los sunitas como los chiitas) que buscan una experiencia mística con Dios, antes que simplemente un conocimiento intelectual de Él, y que también se entregan a una cantidad de prácticas supersticiosas.
Además de estas divisiones dentro del islamismo, se debe hacer mención también de las actitudes de los musulmanes hacia el contacto con el mundo occidental en los tiempos modernos. Si bien la situación es mucho más compleja de lo que podemos tratar en este artículo, hay dos grandes tendencias que han sido evidentes dentro del islamismo.
Una tendencia es hacia algún grado de acomodamiento y ajuste al occidente y a las formas modernas de vida. Esto se ha manifestado en forma más obvia en países como Turquía, que ha instituido mayormente formas seculares de gobierno mientras conserva prácticas religiosas islámicas.
La tendencia opuesta es hacia un retorno a un enfoque más tradicional de la vida islámica y un rechazo a las formas occidentales y modernas. La expresión más extrema de esta tendencia se manifiesta en varias formas de fundamentalismo islámico que insisten en la implementación de la ley musulmana (llamada la Sharia) en cada área de la vida. Los fundamentalistas han tenido más éxito en Arabia Saudita, Irán, Paquistán y Sudán, pero están activos en prácticamente cada país musulmán, recurriendo a veces a la violencia y al terrorismo al tratar de implementar su programa.
Al entender este potente movimiento religioso y político, es importante entender las diversas divisiones y actitudes dentro del islamismo y las creencias básicas que están en el núcleo del islamismo.
Las Creencias Básicas del Islamismo
Si bien las creencias de los musulmanes en todo el mundo son casi tan diversas como las que hay entre los cristianos, hay seis artículos básicos de fe comunes a casi todos los musulmanes.
El primero de estos es que no hay otro Dios fuera de Alá. Los árabes pre-islámicos eran politeístas. Pero Mahoma logró llevarlos a dedicarse exclusivamente al principal Dios del panteón, que ellos llamaban Alá (que simplemente significa Dios). Adorar o atribuir alguna deidad a otro ser es considerada blasfemia. El Corán menciona numerosos nombres de Alá, y estos nombres se encuentran frecuentemente en los labios de los musulmanes devotos que creen que tienen un poder casi mágico.
El segundo artículo de fe es la creencia en los ángeles y en los jinn. Los jinn son seres espirituales capaces tanto de acciones buenas como malas y de poseer a seres humanos. Por encima de los jinn, en rango, están los ángeles de Dios. Se considera que dos de ellos acompañan a todo musulmán, uno a la derecha para registrar sus buenas obras, y otro a la izquierda para registrar sus malas obras.
El tercer artículo es la creencia en los libros sagrados de Dios, 104 de los cuales son mencionados en el Corán. Los principales entre estos libros son la Ley dada a Moisés, los Salmos dados a David, el Evangelio (o Injil) dado a Jesús y el Corán dado a Mahoma. Se considera que cada uno de estos libros comunicó el mismo mensaje básico de la voluntad de Dios al hombre. Las obvias discrepancias entre las Escrituras judías y cristianas y el Corán (particularmente con referencia a Jesús y Mahoma) fueron explicadas por Mahoma en sugiriendo que la Biblia había sido alterada por los judíos y los cristianos.
El cuarto artículo de fe es la creencia en los profetas de Dios, mediante los cuales Alá apeló al hombre a seguir Su voluntad tal como fue revelada en Sus libros sagrados. No hay ningún acuerdo respecto de cuántos profetas ha habido-algunos dicen cientos de miles. Entre ellos estuvieron Adán, Noé, Abraham, Moisés y Jesús. Pero todos concuerdan en que Mahoma fue el profeta final y supremo de Dios-el “sello” de los profetas. Si bien Mahoma mismo dijo que era un pecador, no obstante hay muchos musulmanes en todo el mundo que parecen estar cerca de adorarlo.
El quinto artículo de fe es la creencia en la voluntad absoluta y predestinadora de Alá. Aun cuando algunos musulmanes han modificado esta doctrina en alguna medida, el Corán parece apoyar la idea de que todas las cosas (tanto buenas como malas) son el resultado directo de la voluntad de Dios. Aquellos que llegan a la conclusión que el islamismo es una religión fatalista tienen buenas razones para hacerlo.
El sexto y último artículo de fe es la creencia en la resurrección y en el juicio final. Al final de la historia, Dios juzgará las obras de todos los hombres. Aquellos cuyas obras buenas pesan más que sus obras malas entrarán en el paraíso (retratado en términos más bien sensuales). El resto será consignado al infierno. El rasgo supremo de la fe islámica, aparte de su fuerte monoteísmo, es que es una religión de obras humanas. La posición de una persona con relación a Ala está determinada por su éxito en guardar Sus leyes.
Las Prácticas Básicas del Islamismo
Ahora queremos enfocarnos en las más importantes de esas obras. Éstas están resumidas en lo que suelen llamarse las “Cinco Columnas del Islamismo.”
La primera columna es la recitación del credo: “No hay más Dios que Alá, y Mahoma es su profeta.” Es una creencia común que recitar este credo en la presencia de dos testigos significa convertirse en musulmán-uno en sumisión a Dios. Por supuesto, la palabra islam significa simplemente “sumisión.”
La segunda columna es la práctica de las oraciones en forma regular. A los musulmanes sunitas se les requiere que reciten oraciones específicas acompañadas por movimientos prescritos cinco veces al día. (Los chiita sólo lo hacen tres veces por día.) A todos los musulmanes varones se les ordena reunirse para una oración comunitaria (y un sermón) cada viernes al mediodía.
La tercera columna es dar limosnas. Al haber nacido él mismo como huérfano, Mahoma estaba profundamente preocupado por los necesitados. El Corán requiere que el 2,5% del ingreso de una persona sea dado a los pobres o para la extensión del islamismo.
La cuarta columna del islamismo es el ayuno durante el mes de Ramadán (el noveno mes lunar del calendario musulmán, durante el cual se dice que Mahoma recibió la primera de sus revelaciones de Dios, y durante el cual él y sus seguidores hicieron su travesía histórica desde la Meca hasta Medina). Durante este mes, a los musulmanes que tengan buena salud se les requiere que renuncien a todo alimento y líquido durante las horas del día. Este ayuno promueve la auto-disciplina del musulmán, la dependencia de Alá y la compasión por los necesitados.
La quinta columna es el Hajj o peregrinaje a la Meca. En lo posible, todo musulmán debe hacer un peregrinaje a la Meca una vez durante su vida. Esto puede hacerse en forma adecuada sólo unos pocos días durante el último mes del año musulmán. El Hajj promueve las ideas de la unidad mundial y la igualdad entre los musulmanes. Pero también contiene muchos elementos de actividad obligatoria que son de origen pagano.
Una sexta columna, la del jihad, es agregada a menudo. (El término significa “esfuerzo” o “lucha” a favor de Dios.) El jihad es el medio por el cual aquellos que están fuera de la familia del islamismo son traídos a su regazo. El jihad puede ser mediante la persuasión, o puede ser mediante la fuerza o “guerra santa.” ¡El hecho que a todo musulmán que muere en una guerra santa se le asegure su lugar en el paraíso provee un fuerte incentivo para la participación!
Los musulmanes en todo el mundo consideran a estas columnas como guías para modelar sus prácticas religiosas. Pero, además de estas columnas, hay numerosas leyes y tradiciones contenidas en el Hadith-la literatura que fue compilada después de completado el Corán, que supuestamente contiene el ejemplo y las declaraciones de Mahoma sobre muchos temas. Como las leyes del Hadith y el Corán cubren prácticamente cada área de la vida, el islamismo ha sido considerado correctamente como una forma de vida que todo lo abarca, además de una religión.
Una Perspectiva Cristiana del Islamismo
A esta altura es adecuado ofrecer una breve evaluación del islamismo desde una perspectiva cristiana.
De entrada, debe decirse que hay mucho en el islamismo que el cristiano puede afirmar. Entre las doctrinas islámicas más significativas que pueden ser afirmadas genuinamente por el cristiano es su creencia en un Dios, su reconocimiento de Jesús como nacido de una virgen, un profeta sin pecado y mesías de Dios, y su expectativa de una resurrección y juicio futuros.
Hay, sin embargo, algunas áreas muy significativas diferentes. Mencionaremos sólo unas pocas. Primero, la percepción musulmán de Dios no es de ninguna forma la misma que la que revela la Biblia. El islamismo retrata a Dios como imposible de conocer en última instancia. De hecho, en el Corán Alá revela Su voluntad, pero nunca se revela a sí mismo. Ni tampoco es retratado jamás como un Dios de amor, ni como un Padre para su pueblo, como es retratado en la Biblia.
Segundo, si bien Jesús es presentado como un profeta hacedor de milagros y un mesías, y aun sin pecado, el islamismo niega que Él es el Hijo de Dios o el Salvador del mundo. Por cierto, se niega el hecho mismo que Jesús haya muerto, y mucho menos por los pecados del mundo.
Tercero, si bien la humanidad es descrita como débil y propensa al error, el islamismo niega que el hombre sea pecador por naturaleza y que necesite un Salvador, como la Biblia enseña tan claramente. Las personas son capaces de someterse a las leyes de Dios y de merecer su aprobación final. Según el islamismo, la necesidad espiritual del hombre no es de un salvador sino de un guía.
Esto conduce al hecho de que, dado que en el islamismo la aceptación por Dios es algo que debemos ganar por nuestras obras, no puede de ninguna forma proveer un sentido de seguridad que puede hallarse en la gracia de Dios, tal como lo enseña la Biblia.
Muchos de nosotros encontraremos oportunidades de hacer amistad con vecinos, compañeros de trabajo o amigos musulmanes. Al hacerlo, debemos estar conscientes de algunas de las barreras que existen entre los musulmanes y los cristianos debido a animosidades del pasado y del presente.
La actitud de muchos musulmanes hacia el cristianismo y hacia el occidente está coloreado por la historia de conflicto que ha encontrado expresión en las Cruzadas de los tiempos de la Edad Media, la dominación europea y el colonialismo, además del apoyo occidental al sionismo en los tiempos más recientes. Debemos permitir que el amor de Dios venza nuestro propio temor y actitud defensiva y penetre estas barreras.
En los últimos años muchos musulmanes han sido impresionados profundamente por la compasión mostrada por los occidentales (y particularmente por los Estados Unidos) hacia países musulmanes que han sobrellevado penurias muy duras. Este tipo de compasión puede ser demostrado en un nivel individual también. Al hacerlo, podemos entonces invitar a nuestros amigos musulmanes a unirse a nosotros para estudiar el Nuevo Testamento, que revela la única fuente de aceptación ante Dios en Su amor y gracia, expresados en Su Hijo Jesucristo y Su don del Espíritu Santo.

¿Qué es el Budismo?


Durante siglos el budismo ha sido la religión dominante en el mundo oriental. Hoy sigue siendo la religión predominante en China, Japón, Corea y gran parte del sudeste de Asia. Con el incremento de la población asiática en los Estados Unidos, el budismo ha hecho un tremendo impacto en los Estados Unidos. Actualmente hay más de 300.000 budistas en los Estados Unidos. Sigue siendo la religión dominante en el estado de Hawai y muchos americanos destacados han aceptado esta religión, incluyendo el ex gobernador de California, Jerrry  Brown .
El Origen del Budismo
El budismo comenzó como una descendencia del hinduismo en la India. El fundador fue Siddhartha Gautama. No es fácil dar un relato histórico preciso de la vida de Gautama, ya que no se registró ninguna biografía hasta cientos de años después de su muerte. Hoy, gran parte de la historia de su vida está envuelta en mitos y leyendas que surgieron después de su muerte. Aun los mejores historiadores de nuestro día tienen varios relatos diferentes-y hasta contradictorios-de la vida de Gautama.
Siddhartha Gautama nació aproximadamente en 560 a.C en el norte de la India. Su padre, Suddhodana, era el gobernador sobre el distrito cerca del Himalaya que hoy es el país de Nepal. Suddhodana resguardó a su hijo del mundo exterior y lo confinó al palacio donde rodeó a Gautama con placeres y riqueza. A pesar de los esfuerzos de su padre, Gautama un día vio el lado más oscuro de la vida en un paseo que dio fuera de las paredes del palacio.
Vio cuatro cosas que cambiaron su vida para siempre: un hombre anciano, un hombre enfermo, un hombre muerto y un mendigo. Profundamente conmovido por el sufrimiento que vio, se decidió a dejar el lujo de la vida de palacio y comenzó una misión para buscar la respuesta al problema del dolor y del sufrimiento humano.
Gautama dejó su familia y viajó por el país buscando sabiduría. Estudió las escrituras hindúes bajo sacerdotes brahmanes, pero se volvió desilusionado con las enseñanzas del hinduismo. Entonces se dedicó a una vida de ascetismo extremo en la selva. La leyenda dice que con el tiempo aprendió a existir con un grano de arroz por día, lo cual redujo su cuerpo a un esqueleto. Pronto llegó a la conclusión, sin embargo, que el ascetismo no conducía a la paz y a la auto-realización sino que simplemente debilitaba la mente y el cuerpo.
Con el tiempo, Gautama se volvió a una vida de meditación. Mientras estaba en meditación profunda bajo una higuera conocida como el árbol de Bohdi (lo que significa “árbol de sabiduría”), Gautama experimentó el grado más alto de conciencia de Dios, llamado Nirvana. Gautama entonces fue conocido como Buda, “el iluminado.” Él creía que había encontrado las respuestas a las preguntas del dolor y el sufrimiento. Su mensaje ahora necesitaba ser proclamado al mundo entero.
Al comenzar su ministerio de enseñanza, pronto consiguió un rápido auditorio entre la gente de la India ya que muchos se habían desilusionado del hinduismo. Para el tiempo de su muerte, a los 80 años, el budismo se había convertido en una fuerza importante en la India. Tres siglos más tarde, se había extendido a toda Asia. Buda nunca dijo ser una deidad sino más bien un “indicador del camino.” Sin embargo, setecientos años más tarde, los seguidores de Buda comenzaron a adorarlo como una deidad.
El Camino de Salvación
La pregunta que Gautama, el fundador del budismo, buscaba contestar era ¿Por qué hay dolor y sufrimiento? Él también sostenía la creencia hindú en la reencarnación: después de la muerte una vuelve a la vida terrenal en una forma de vida superior o inferior según sus obras buenas o malas. Esta creencia promovía una segunda pregunta que necesitaba ser contestada, ¿Cómo rompe uno el ciclo de renacimiento? Las enseñanzas básicas del budismo, por lo tanto, se concentran en lo que Gautama consideraba era la respuesta a estas preguntas. Estas doctrinas básicas se encuentran en las Cuatro Nobles Verdades y el Camino de Ocho Partes. Comencemos con las Cuatro Nobles Verdades.
La Primera Noble Verdad es que hay dolor y sufrimiento en el mundo. Gautama se dio cuenta que el dolor y el sufrimiento son omnipresentes en toda la naturaleza y la vida humana. Existir significa que vamos a encontrarnos con el sufrimiento. El nacimiento es doloroso, y también lo es la muerte. La enfermedad y la vejez son dolorosas. A lo largo de la vida, todas las cosas vivas encuentran sufrimiento.
La Segunda Noble Verdad se relaciona con la causa del sufrimiento. Gautama creía que la raíz del sufrimiento es el deseo. Es la avidez por la riqueza, la felicidad y otras formas de disfrute egoísta la que causa el sufrimiento. Esta avidez nunca puede ser satisfecha porque está arraigada en la ignorancia.
La Tercera Noble Verdad es el final de todo sufrimiento. El sufrimiento cesará cuando una persona puede liberarse de todo deseo.
La Cuarta Noble Verdad es la extinción de todo deseo siguiendo el camino de ocho partes. “El camino de ocho partes es un sistema de terapia diseñado para desarrollar hábitos que liberarán a las personas de las restricciones causadas por la ignorancia y la avidez.”
Aquí están los ocho pasos a seguir en el camino de ocho partes. El primer paso es el de las Perspectivas Correctas. Uno debe aceptar las cuatro nobles verdades. El paso dos es la Determinación Correcta. Uno debe renunciar a todos los deseos y a todo pensamiento que se asemeje a la lujuria, amargura y crueldad. No debe dañar a ninguna criatura viviente. El paso tres es la Palabra Correcta. Uno debe hablar sólo verdad. No puede haber ninguna mentira, calumnia o conversación vana. El paso cuatro es el Comportamiento Correcto. Uno debe abstenerse de la inmoralidad sexual, de robar y de matar.
El paso cinco es la Ocupación Correcta. Uno debe trabajar en una ocupación que beneficie a otros y que no dañe a nadie. El paso seis es el Esfuerzo Correcto. Uno debe buscar eliminar toda cualidad malvada de adentro y evitar que surjan nuevas. Uno debería buscar conseguir cualidades buenas y morales y desarrollar las que ya posee. Buscar crecer en madurez y perfección hasta lograr el amor universal. El paso siete es la Contemplación Correcta. Uno debe ser observador, contemplativo y debe estar libre del deseo y de la aflicción. El octavo, es la Meditación Correcta. Luego de liberarse uno mismo de todos los deseos y de la maldad, una persona debe concentrar sus esfuerzos en la meditación para que pueda vencer cualquier sensación de placer o dolor, entrar en un estado de consciencia trascendente y lograr un estado de perfección. Los budistas creen que mediante el esfuerzo propio uno puede lograr el estado de paz y dicha eterna llamado Nirvana.
Karma, Samsara y Nirvana
Tres conceptos importantes para entender el budismo son karma, Samsara y Nirvana.
El karma se refiere a la ley de causa y efecto en la vida de una persona, cosechando lo que uno ha sembrado. Los budistas creen que toda persona debe pasar por un proceso de nacimiento y renacimiento hasta que llega al estado de Nirvana en donde rompe el ciclo. Según la ley del karma, “Tú eres lo que eres y lo que haces, como resultado de lo que fuiste e hiciste en una reencarnación anterior, lo cual a su vez fue el resultado inevitable de lo que fuiste e hiciste en encarnaciones aun anteriores.” Para un budista, lo que una persona será en la próxima vida depende de las acciones de esa persona en esta vida presente. Buda creía, a diferencia del hinduismo, que una persona puede romper el ciclo de renacimiento, no importa la clase en que haya nacido.
El segundo concepto clave a entender es la ley de Samsara o de Transmigración. Este es uno de los conceptos más desconcertantes y difíciles de comprender del budismo. La ley de Samsara sostiene que todo está en un ciclo de nacimiento y renacimiento. Buda enseñaba que las personas no tienen almas individuales. La existencia de un yo individual, o ego, es una ilusión. No hay ninguna sustancia eterna de una persona que pasa por el ciclo de renacimiento. ¿Qué es, entonces, lo que pasa por el ciclo si no es el alma individual? Lo que pasa por el ciclo de renacimiento es sólo un conjunto de sensaciones, impresiones, momentos presentes, y el karma que es transmitido. “En otras palabras, así como un proceso conduce a otro, … así también una personalidad humana en una existencia es la causa directa del tipo de individualidad que aparece en la próxima.” El nuevo individuo en la próxima vida no será exactamente la misma persona, pero habrá varias similitudes. Cuán próximos serán en sus identidades, Buda no lo definió.
El tercer concepto clave es el Nirvana. El término significa “la extinción” de la existencia. El Nirvana es muy diferente del concepto cristiano del cielo. El Nirvana no un lugar, como el cielo, sino más bien un estado del ser. Qué es exactamente, Buda nunca lo explicó.
El Nirvana es un estado eterno del ser. Es el estado en que la ley del karma y el ciclo de renacimiento llegan a su fin. Es el fin del sufrimiento, un estado donde no hay deseos y la conciencia individual llega a su fin. Aunque a nuestras mentes occidentales pueda sonar como el aniquilamiento, los budistas objetarían tal idea. Gautama nunca dio una descripción exacta del Nirvana, pero su respuesta más cercana fue esta. “Hay, discípulos, una condición donde no hay ni tierra ni agua, ni aire ni luz, ni espacio sin límites, ni tiempo sin límites, ni ningún tipo de ser, ni ideas ni falta de ideas, ni este mundo ni aquel mundo. No hay ni un levantarse ni un fenecer, ni muerte, ni causa ni efecto, ni cambio, ni detenimiento.” Si bien ningún budista realmente entiende la condición de Nirvana, es su esperanza eterna.
Dios y el Budismo
Se le puede haber ocurrido al lector que en nuestra discusión hasta ahora no se ha hecho ninguna mención de Dios o de una deidad eterna. Está claro que Gautama, el fundador del budismo, no decía que era divino. Él decía ser el que indicaba el camino hacia el Nirvana, pero dependía de cada individuo encontrar su camino hacia allá.
El concepto de un Dios personal no encaja en el sistema budista de religión. Hoy hay muchas sectas budistas. Muchas difieren en su concepto de lo divino y de Buda. En general, los budistas son panteístas en su perspectiva de Dios. Muchos ven a Dios como una fuerza impersonal que está formado por todas las cosas vivas y que mantiene unido al universo.
Esto es lo que dicen algunos de los eruditos más destacados acerca de la perspectiva budista de Dios. El Dr. John Noss declara, “no hay ninguna Persona soberana en los cielos manteniendo todo unido. Sólo existe la unidad personal última del ser mismo, cuya paz envuelve al yo individual cuando deja de llamarse “yo” y se disuelve en la pureza anodina del Nirvana, como una gota de rocío se incorpora a su mar maternal.”
Esto es lo que el ya fallecido Dr. Suzuki, uno de los más grandes maestros del budismo Zen, dice acerca de su concepto de Dios: “Si Dios, después de hacer el mundo se coloca fuera de él, ya no es Dios. Si se separa del mundo o quiere separarse, no es Dios. El mundo no es el mundo cuando está separado de Dios. Dios debe estar en el mundo y el mundo en Dios.”
Dado que el budismo en general no cree en un Dios personal o en un ser divino, no tiene adoración, oración o alabanza de un ser divino. No ofrece ninguna forma de redención, perdón, esperanza celestial o juicio final. El budismo es, por lo tanto, más una filosofía moral, un camino de vida ético.
El profesor Kraemer describe al sistema budista como “una disciplina ética no teísta, un sistema de auto-entrenamiento, antropocéntrico, enfatizando la ética y la cultura de la mente y excluyendo a la religión.”
Desde la muerte de Gautama, se han desarrollado muchas sectas dentro del budismo. Muchas de estas sectas difieren en muchas formas fundamentales, y comparar una con otra es como comparar dos religiones separadas. Muchas sectas han desarrollado su propio concepto único de Dios. Algunas son panteístas en su perspectiva de Dios. Otras son ateas. Todavía otras han desarrollado un sistema politeísta de dioses. Algunas han combinado el panteísmo con el politeísmo. Varias sectas han elevado a Gautama (o Buda) al nivel de salvador o ser divino, aunque está claro que él nunca dijo ser una deidad. Otras sectas han combinado algunas de las doctrinas de Dios de otras religiones con el budismo.
Dado que Buda nunca enfatizó su concepto de lo divino, el budismo se queda con varias de las preguntas más profundas de la vida sin responder, preguntas tales como el origen del universo y el propósito de la existencia del hombre.
Un Estudio Comparativo del Cristianismo y el Budismo
Está bastante claro que el cristianismo y el budismo difieren entre sí en formas fundamentales. Algunas sectas del budismo han tratado de sincronizar a ambos. Sin embargo, los dos son tan distintos que no pueden ser correctos ambos a la vez, ni pueden ambos mezclarse juntos. Aquí va la comparación de estas dos religiones.
Muchas de las escrituras y dichos budistas atribuidos a Gautama fueron escritos unos cuatrocientos años después de su muerte. Para cuando se escribieron, el budismo se había dividido en muchas sectas. ¿Qué es lo que tenemos, entonces? Ni siquiera los mejores eruditos están seguros de la exactitud de las escrituras budistas. En el cristianismo, sin embargo, tenemos un relato histórico preciso escrito por testigos que vieron a Jesús y los eventos que rodearon Su vida.
Ambos difieren en su concepto de Dios. Para los budistas, en general, el Absoluto no juega un papel vital en la vida diaria. Gautama dijo poco acerca de su concepto de Dios. Buda negaba la existencia de un Dios personal, pero era monista en su perspectiva del Absoluto como una fuerza impersonal formada por todas las cosas vivas. La Biblia enseña de un Dios que gobierna el universo y cuida del hombre en una forma personal. Salmos 46:10 declara, “Estad quietos, y conoced que yo soy Dios; seré exaltado entre las naciones; enaltecido seré en la tierra.”
Está claro que Buda nunca dijo ser una deidad. Si bien varias sectas lo han elevado a la categoría de un dios, él dijo claramente que sólo era un indicador del camino al Nirvana. Jesús, sin embargo, dijo ser Dios y no simplemente un indicador de camino, sino el único camino a la vida eterna. Jesús dijo en Juan 14:6, “Yo soy el camino, y la verdad, y la vida; nadie viene al Padre, sino por mí.” Juan 1:1 también dice, “En el principio era el Verbo, y el Verbo era con Dios, y el Verbo era Dios.”
Hay otra clara distinción entre estas dos religiones. El budismo no ofrece ni la seguridad del perdón ni la vida eterna. Los budistas esperan entrar en un estado de Nirvana, pero no hay ninguna prueba clara y objetiva o alguna enseñanza sobre lo que ocurre más allá de la tumba. Aun Buda mismo no estaba seguro de lo que había más allá de la muerte. No dejó ninguna enseñanza clara sobre el Nirvana o la eternidad. Lo que dejó son especulaciones filosóficas. Hoy el cuerpo de Buda yace en una tumba en Kusinara, al pie del Himalaya. Los hechos de la vida después de la muerte todavía permanecen como un misterio no resuelto en el budismo.
En el cristianismo tenemos a Uno que asombró a Su audiencia porque enseñaba verdades eternas con autoridad. Su autoridad venía del hecho que existió antes de la creación, y probó sus afirmaciones al levantarse de los muertos. La Resurrección de Jesucristo es un hecho probado de la historia y demuestra claramente la autoridad de Cristo sobre el pecado y la muerte. Cuando testificas a un budista, pregúntale esto: “¿Tienes pruebas tangibles de lo que ocurre después de la muerte?” Todo lo que tiene el budista es la esperanza en una enseñanza acerca de la cual no estaba seguro Buda. Como cristianos, tenemos una esperanza cierta en un Salvador resucitado. No hay que adivinar qué pasa más allá de la tumba porque sólo Cristo ha conquistado la tumba.

El origen del Mormonismo


El origen del Mormonismo


Fundada en el año 1830 la llamada “Iglesia de Jesucristo de los Santos del Último Día” o Mormones, por un hombre llamado Joseph Smith, esta secta ha venido a ser una de las más influyentes y bien organizadas en EE.UU., donde, también tuvo sus orígenes.
Nació Joseph Smith en el estado de Vermont, sin gozar apenas de instrucción en su infancia. En 1820 y 1823, Smith dijo haber tenido importantes revelaciones de un ángel llamado Moroni, quien en la última de estas revelaciones hizo saber el lugar donde yacían ocultas unas importantes tablas de oro conteniendo la historia primitiva de América y otras importantes cuestiones, de naturaleza religiosa- Smith desenterró dichas tablas y, con la ayuda del ángel, descifró los “caracteres egipcios reformados” en que estaban escritas. Esta traducción constituye, esencialmente, el llamado Libro de Mormón. Lo que ha quedado sin explicar es de qué manera unas tablas que, según Joseph Smith, habían estado enterradas desde el año 420 d.J.C- hasta el 22 de septiembre de 1823, pueden contener extensas citas de la versión inglesa de la Biblia de 1611. El Libro de Mormón tiene para los mormones igual autoridad que la Biblia , y, de hecho, recibe muchos más honores. Existen, sin embargo, fundadas razones para creer que la base de ese libro está constituida por una novela inédita del escritor Salomón Spaulding, titulada El Manuscrito no Encontrado.
En 1830, Joseph Smith organizó en la población de Fayette, en el estado de Nueva York, la llamada “Iglesia de Jesucristo de los Santos de! Ultimo Día”, tras convencer a un núcleo de sus oyentes. En junio de 1831, el reducido grupo de mormones partió hacia Missouri, obedeciendo una nueva revelación de Smith; pero una serie de incidentes, con los que ellos llamaron “paganos” y “enemigos del Señor”, es decir, con los colonos de aquellas tierras, determinaron su expulsión de aquel estado por orden del gobernador Boggs. Fueron a refugiarse, los mormones en Illinois, desde donde Smith comenzó una intensa propaganda personal, llegando a afirmar que era candidato a la presidencia de EE.UU. Acusado de inmoralidad, falsificación, etc. Smith fue encarcelado, pero antes de que el juicio pudiera celebrarse, una turba enfurecida asaltó la prisión y Smith, junto con su hermano Hyrum, fue linchado.
Estos sucesos favorecieron enormemente la extensión del mormonismo, al crearse la leyenda del martirio de Smith. Bajo la dirección de un nuevo dirigente, el inglés Brigharo Young, los soliviantados mormones se dirigieron hacia el estado de Utah, que en aquel entonces estaba bajo dominio mejicano. Al llegar a Satt Lake (Lago Salado) Young anunció que, por revelación de Dios, aquel era el lugar definitivo para establecerse. Los mormones demostraron que como colonos no tenían rival. Soportando duras condiciones, y con gran sacrificio, consiguieron crear, en poco tiempo, una floreciente comunidad desde la que inmediatamente se enviaron misioneros al resto de América del Norte, y muy pronto, incluso, a Europa. Brigham Young, que por aquel entonces tenía ya veintinueve esposas, fue el primer gobernador de aquella zona, hasta que en 1849, al terminar la guerra entre EE.UU. y México, el gobierno norteamericano nombró su propio gobernador, con gran oposición de los mormones, que querían permanecer al margen de la tutela de Washington.
En Utah, los mormones prosperaron rápidamente en todos los órdenes. Los templos de esta secta comenzaron a aparecer por toda la nación, y por el grado de fastuosidad y riqueza que se observa en ellos es fácil deducir que la comunidad mormona había subido mucho en la escala social. En 1927, se construyó en Arizona el noveno de estos templos, y diez anos más tarde ye erigían otros dos de gigantescas proporciones en Idaho y California, con un costo tota! de 2’6 millones de dólares. De todos estos templos el más famoso sin duda es el de Los Ángeles, terminado en 1956 con un costo de 6 millones de dólares.
A pesar de tan fabulosas inversiones en la construcción de templos, no debe pensarse que los mormones olvidan otras facetas de su obra. Su dedicación a la beneficencia y a la seguridad social son bien conocidas en todo el mundo. Puede decirse que, gracias a sus ejemplares programas de ayuda a los necesitados y parados de su propia organización, no existe la indigencia entre ellos. Los mormones son muy estrictos y desprendidos a la hora de hacer donaciones para su secta, y dado el gran número de poderosos capitalistas que se cuentan entre sus adeptos (la gran industria azucarera “U & I”, por ejemplo, es propiedad de mormones) es fácil comprender su gran potencial económico.
Desde el punto de vista doctrinal, presenta esta secta un variado cuadro de ideas y creencias, expresadas en sus dos obras fundamentales: El Libro de Mormón y Doctrina y Pactos. Para los mormones, Joseph Smith es, lógicamente, el gran profeta.; pero no se ha limitado el proceso de la revelación a su fundador. De hecho, el mormonismo no es, por esta misma razón, un sistema fijo e inalterable de dogmas, pues ni siquiera la Biblia tiene entre ellos el papel de revelación definitiva.
De todos modos, hay ciertos puntos que siempre se han mantenido igual, como es, por ejemplo, la concepción de la salvación como fruto de las obras humanas; la idea de un infierno de duración temporal y proporcionado a la gravedad de las faltas cometidas. También ha mantenido siempre esta secta un ministerio de tipo sacerdotal. inspirado en el Antiguo Testamento, y unos ritos de bautismo por inmersión, y conmemoración de la última Cena del Señor, aunque con diferente significado de los sustentados por el cristianismo.
Muy del dominio público es el hecho de que los mormones permiten la poligamia. Joseph Smith no reveló este extremo a todos sus seguidores de inmediato, pero sus más íntimos colaboradores conocían sus inclinaciones. Hasta 1852 no se hizo una declaración pública sobre esta cuestión, desatándose, de inmediato, una larga batalla legal para declararla inmoral. En 1889, el Presidente Wilford Woodruf publicó un manifiesto contra ella, pero durante muchos años se siguió practicando en secreto. En la actualidad, la poligamia parece haber sido descartada por completo del mormonismo, pero la teoría que subyace a esta costumbre se sigue manteniendo como doctrina revelada.
Independientemente de las causas que pudieran conducir a los fundadores a establecer esta forma de vida matrimonial, la poligamia se explica por la creencia de que la mujer es, en realidad, un ser inferior que no puede hallar la plenitud -ni en esta vida ni en la venidera- sin el hombre, y, por tanto, es deber de éste compadecerse de ella y tomarla por mujer. En los tiempos en que la poligamia se practicaba abiertamente se requería, en todo caso, una afinidad de tipo espiritual entre los contrayentes, además del consentimiento de todas las partes para la celebración de un nuevo matrimonio.
Dejando a un lado los diversos escándalos públicos que acompañaron al nacimiento de la secta, es justo reconocer que hoy en día los mormones tienen mejor reputación. Sus costumbres son sobrias -son completamente abstemios de bebidas alcohólicas y estimulantes, y defienden con vigor la unidad familiar. Los jóvenes mormones suelen dedicar un año de su vida, de forma voluntaria y desinteresada, a extender sus creencias religiosas entre “los gentiles”, a modo de misioneros altruistas.
Como curiosidad doctrina), puede también mencionarse la creencia en la preexistencia de todos los seres humanos; la existencia de un Dios de carne y hueso que engendra hijos espirituales (las almas); el carácter de divinidad menor que adquiere el hombre en el más allá; el uso del agua en lugar del vino para conmemorar la Santa Cena ; y el carácter de infalibilidad que se da a los pronunciamientos doctrinales de su Presidente.

El Adventismo del Septimo Día


El Adventismo es uno de los movimientos religiosos modernos más difíciles de clasificar, dado que, en realidad, no niega la doctrina capital de la fe cristiana, es decir, la divinidad de Jesucristo, y, sin embargo, mantiene otras teorías -especialmente en relación con el sacrificio expiatorio de Jesucristo y prácticas de legalismo de carácter judaico que son rechazados por el resto de la cristiandad. El hecho de que muchas de estas diferencias afecten a puntos que también se consideran esenciales, es lo que determina que incluyamos al Adventismo en esta sección, aparte de que por el simple hecho de ser un movimiento de muy nuevo cuño no puede ponerse junto a las iglesias surgidas de la Reforma.
Todo comenzó cuando, en 1830, un hombre llamado William Miller, en EE.UU., sintió un repentino interés por el estudio de las profecías bíblicas. Su investigación le llevó al convencimiento de que el retorno de Jesucristo era algo inminente, consiguiendo contagiar de su entusiasmo a un buen grupo de sus oyentes. Tan sincera y franca convicción no estaba unida, sin embargo, a una sólida formación escriturística y ello fue probablemente la causa que le llevara a hacer atrevidas predicciones, como la que fijaba para el año 1843 la tan esperada venida de Cristo. Esta fecha fue pospuesta para un año después, y cuando, al fin, llegó, y pasó, el tan esperado 1844 y nada sucedió, el frustrado profeta y sus seguidores cayeron en el desánimo.
A pesar de ello Miller no perdió la esperanza de ver aparecer pronto al Señor, y aparte de esta peculiar creencia no puede decirse que sustentara ninguna otra que pueda calificarse de heterodoxa. Miller era un apasionado por las profecías, y su interpretación de Daniel 8:14 era el punto sobre e] cual pivotaba toda su teoría. Cuando, en 1849, Miller murió, no se había apartado sustancialmente de la fe cristiana tradicional.
Sin embargo, sus seguidores no renunciaron a aquella teoría que consideraban como un gran descubrimiento, y poco después de la muerte de su maestro se ponían las bases de una nueva organización religiosa. Pero antes había que explicar, de algún modo, el aparente fracaso de Miller. Un seguidor de Miller, en el estado de Nueva York, llamado Hiram Edson, dijo que precisamente el día siguiente del que estaba fijado para el regreso de Cristo (22 de octubre de 1844) él había tenido una visión en la que percibió a Cristo junto a un altar en el cielo. Inmediatamente se interpretó este dato como la realización de la predicción de Milier, diciendo que, efectivamente. Cristo había “venido” en la fecha anunciada, pero no a la tierra, como algunos habían entendido, sino al santuario que hay en los cielos, el cual es una réplica exacta del que los judíos tenían en Jerusalén.
En 1860 la secta ya estaba plenamente organizada, bajo la dirección de uno de sus miembros, James White y su esposa a quien los adventistas califican de mujer inspirada por Dios. Fue precisamente esta Sra, White, quien introdujo en la recién creada secta, una de las doctrinas que más caracterizan al grupo: la observancia del sábado, y no del domingo, como día de descanso. En una de sus frecuentes visiones la supuesta profetisa tuvo el privilegio de contemplar las tablas de la Ley de Dios. De los diez mandamientos había uno (el cuarto, según el orden bíblico) que resaltaba sobre los demás y estaba rodeado de un halo de luz. La Sra. White lo interpretó como una llamada de atención por parte de Dios en el sentido de que los llamados cristianos habían cambiado sin autorización el día de descanso, que desde siempre había sido el sábado.
De ahí se llegó directamente a una conclusión rotunda: todos los que profanaban el sábado no podían ser considerados como parte del pueblo de Dios. A partir de ese momento los adventistas han inculcado a sus adeptos una rigurosa reverencia por el sábado. En cierto sentido, se ha vuelto a implantar en sus comunidades las costumbres judías sobre este día, con todo lo que tienen de complicado y enojoso cuando se trata de cumplir en un medio adverso. No es difícil, pues, imaginar, los innumerables problemas de orden social, labora!, etc. que los adventistas tienen que afrontar por esta razón.
Según ya hemos señalado, los adventistas no niegan la divinidad de Jesucristo. Sin embargo, su doctrina acerca de la redención es muy diferente de la sostenida por el cristianismo tradicional. A causa de la curiosa explicación sobre el retorno de Cristo en 1844, se hizo necesario amoldar Otras doctrinas a aquella visión. El santuario del cielo, está, como lo estaba el de los judíos en la tierra, dividido en dos partes: e] lugar santo y el lugar santísimo. Según la Sra. White , Cristo estuvo en el lugar santo durante dieciocho siglos después de su muerte, intercediendo por los pecadores, pero esto no fue suficiente, y, en consecuencia, en 1844, según dice la profecía de Daniel, Cristo pasó (“vino”) al lugar santísimo donde comenzó la obra de completar y perfeccionar su expiación del pecado.
Los adventistas creen que tras la muerte física del ser humano se produce un estado de inconsciencia que dura hasta el día de la resurrección. Spicer, un destacado adventista, habla de dicho estado en estos términos: “La muerte nos reduce a un estado de silencio, inactividad y completa inconsciencia.” Esto nos lleva a la cuestión del más allá. Después del juicio los creyentes heredarán el Reino, en tanto que los incrédulos serán completamente aniquilados. El infierno, en cuanto lugar de eterno tormento, no existe. El único fin de los impíos es la extinción completa.
Hay cosas positivas que destacar de los adventistas. Junto a un nivel moral, por lo general, bastante elevado, se encuentra un escrupuloso cuidado de la salud corporal, por medio del ejercicio físico y un régimen alimenticio esencialmente vegetariano. En el campo de la educación han logrado muchos éxitos, proveyendo, cuando ello es factible, una educación gratuita para los hijos de sus afiliados. Se hace mucho hincapié en la santidad del matrimonio, la unidad de la familia, la formación de la juventud en un ambiente distinto del que impera en la sociedad actual, etc. La contribución económica de los adventistas a su propia causa es realmente espectacular, convirtiéndoles en uno de los movimientos religiosos más florecientes en proporción a su número, especialmente si se tiene en cuenta que no tienen protección oficial. Hay entre ellos muchos médicos, y en varios países del mundo han construido magníficos hospitales. En España cuentan con un Seminario y lugares de culto en las principales ciudades.
Por: Ricardo Cerni

El Rosicrucianismo


Al tratar de los movimientos místicos que se produjeron en la Alemania protestante del siglo XVII, mencionamos, ligeramente, el auge que en aquella época tuvo esta secta. Sus orígenes son realmente oscuros y difíciles de definir, como también lo son sus enseñanzas. Según dicen sus adeptos, en el siglo XIII un hombre llamado Christian Rosenkreuz tuvo revelaciones especiales para dar luz a la mal interpretada religión cristiana, y también para explicar el misterio de la vida y del ser desde un punto de vista científico y, a la vez, religioso.
En la práctica, en esta secta, no queda nada por explicar. Todo encaja perfectamente en esta mezcla de teosofía, misticismo, astrología y religión panteísta, de manera que los iniciados en ella poseen la llave de la verdadera sabiduría y el secreto de los conocimientos metafísicos universales.
En tiempos modernos el principal promotor de esta secta ha sido el norteamericano Max Heindel, autor de extensísimas obras doctrinales como La Cosmo- Concepción Rosicruciana o Cristianismo Místico, y La Filosofía Rosicruciana en Preguntas y Respuestas.
El emblema o símbolo del rosicrucianismo consiste en una cruz con una corona de rosas en el centro. La cruz no es un símbolo de sufrimiento. Su verdadero significado, al decir de los rosacruces, lo dio Platón, que fue uno de los iniciados en esta clase de sabiduría, cuando dijo: “El alma del mundo está crucificada.” Esto quiere decir que la cruz es símbolo de las corrientes de vida que animan los cuerpos de los vegetales, animales y seres humanos. Es también símbolo de la pasada evolución del hombre, su constitución presente y su desarrollo futuro. El brazo superior de la cruz representa al hombre. El brazo inferior al reino vegetal. Entre los dos está el reino animal, o sea, el brazo horizontal, que además es la posición de la columna vertebral de los animales. Las rosas rojas que hay en el centro de la cruz representan los órganos generativos de estos tres órdenes.
Según el rosicrucianismo, existen siete mundos, que juntos forman el Universo. Cada uno de estos mundos tiene sus propias leyes, sin que se afecten mutuamente. A su vez, cada uno de estos siete mundos está dividido en siete regiones o subdivisiones de la materia. El hombre vive en el mundo físico, el último de todos, teniendo como mundo más cercano el mundo de los deseos.
A su vez, el hombre se divide en dos partes:
cuerpo denso y cuerpo de deseo (algo parecido al cuerpo y alma). El cuerpo de deseo está unido al corazón por un hilo de plata, que a! romperse causa la muerte, y que, por otra parte, sirve para mantener unidos los dos cuerpos durante la parcial separación del sueño. Tras la muerte, y después de un complicado proceso que dura mil años, el hombre vuelve a reencarnarse en un nuevo período de la evolución de la Humanidad. Pero , también, hay una evolución negativa para algunos. Los antropoídes no son los progenitores del hombre, sino hombres que han reencarnado negativamente.
El Gran Ser (llamado Dios en el mundo occidental) procede de la “Raíz de la Existencia “. ‘El es el Absoluto, pero, indudablemente, no es Cristo. Este Ser Supremo existe en cuanto Poder, Palabra y Movimiento. Pero cada sistema solar del universo tiene su propio Dios, habitando todos dios en el mundo superior del séptimo plano cósmico.
Cada uno de los siete mundos pasa, como el hombre, por siete períodos o renacimientos, cuyos nombres son: Saturno, Sol, Luna, Tierra, Júpiter, Venus y Vulcano. Tales nombres nada tienen que ver con los astros en sí. Son esotéricos. Pero lo que sí se afirma es que en el último estadio de esta evolución el hombre quedará fundido con Dios.
Con palabras del propio Max Heindel, podemos trazar un breve bosquejo de las creencias rosicrucianistas respecto a Jesucristo: “En el Credo cristiano aparece esta frase: ‘Jesucristo, el Unigénito Hijo de Dios’. Normalmente se entiende esto en el sentido de que una cierta persona que apareció en Palestina hace unos 2000 años, del que se habla como Jesucristo -en una sola persona-, fue el Hijo Unigénito de Dios,
Esto es una gran equivocación. En esta frase hay tres seres claramente distintos.” Luego, prosigue Heindel haciendo ver que Jesucristo no es lo mismo que el Unigénito (o el Verbo). Jesús fue simplemente un espíritu perteneciente a nuestra evolución, como también lo fue Buda. El espíritu del Cristo que habitó en Jesús era un rayo del Cristo cósmico, y aunque se puede seguir el rastro de las anteriores encarnaciones de Jesús, e incluso su actual desarrollo, no es posible hallar entre los espíritus humanos al espíritu del Cristo- El cuartel genera! del rosicrucianismo se encuentra en la población de Oceanside (California), realizándose desde allí una intensa labor de propaganda, sobre todo a través de los libros de Max Heindel, último gran apóstol del rosicrucianismo.
REARME MORAL
Uno de los movimientos modernos de más elevados ideales y posiblemente de menor significación religiosa, entre los hasta aquí considerados, es el llamado Rearme Mora!, o Movimiento del Grupo de Oxford o Buchmanismo.
En 1878 nació, en Pennsylvania, Frank Daniel Buchman, de ascendencia germano-helvética y de religión luterana. Realizó estudios de teología y fue pastor de una pequeña iglesia, pero, por dificultades internas, tuvo que abandonar aquella comunidad dejando tras sí varios enemigos personales. Buchman marchó a Inglaterra y allí experimentó un gran cambio espiritual. Llegó al convencimiento de que debía hacer las paces con sus antiguos enemigos, y por ello les escribió expresivas cartas de reconciliación.
Desde entonces, Buchman dio por demostrado que la lucha contra el pecado y el mal depende de la disposición de nuestra voluntad para someterse a la voluntad de Dios. La máxima de Buchman dice así: “El grado de nuestra libertad respecto al pecado, es e! grado de nuestro deseo de ser libres.”
Buchman se dedicó, en adelante, a predicar su teoría de la recuperación moral a través del esfuerzo de la voluntad. En Oxford se organizó un activo grupo que se propuso, como meta, la transformación de la mentalidad de naciones enteras, incluyendo a sus dirigentes, con el fin de evitar las guerras y demás males sociales.
Este objetivo se consigue partiendo de las transformaciones individuales, por medio de los cuatro Absolutos: Honradez. Absoluta, Pureza Absoluta, Abnegación Absoluta y Amor Absoluto. Después de la II Guerra Mundial, la organización estableció su cuartel general en Caux (Suiza), donde, periódicamente, se celebran conferencias y retiros. El deliberado propósito de influenciar con sus máximas de conducta a las altas personalidades de todo el mundo, ha hecho que el Rearme Moral se convierta en buena parte en un movimiento para las altas esferas de la sociedad.
En el aspecto concreto de las creencias religiosas, el Rearme Moral se caracteriza por su extraordinaria amplitud dogmática. De hecho, todos los credos tienen cabida en esta organización que, sin pretender formar una Iglesia, busca la reforma del cristianismo por medio de la conversión moral de sus miembros integrantes.
Frank Daniel Buchman fue durante muchos anos el supervisor del Rearmamento Moral en todo el mundo. Sus viajes le llevaron a la India , África del Sur, Estados Unidos y otros países. En 1961 el anciano dirigente murió en Suiza sin ver su sueño realizado. Por el contrario, los acontecimientos mundiales desde el fín de la II Guerra Mundial, han seguido por muy distintos caminos de los deseados por este grupo de altruistas; y, a pesar de los buenos propósitos expresados en sus muchos libros (Cambio de Vida, Sólo Para Pecadores, ¿Qué es el Grupo de Oxford?, ele) la influencia ejercida en la sociedad ha sido mínima.
Por: Ricardo Cerni